Abunda en amor en Cristo Jesús by Blanca Quiroga
- Dra Blanca Quiroga

- Oct 17, 2023
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Este artículo está escrito para honra y gloria de Dios. Aleluya! Amén.

Publicado el: 14 de Septiembre de 2019 by Dra Blanca Quiroga
Este artículo está escrito para la honra y gloria a Dios y nuestro Señor Jesucristo! Aleluya! Amén.
Toda la honra y gloria a Dios y a nuestro Señor Jesucristo! Aleluya! Amén.
De meses para acá que la presión apremia, entro en ayuno y oración, se que es privado pero en estos temas de Dios debe compartirse, porque es la forma perfecta de relación con Dios!
Soy persistente por naturaleza y resiliente! Solo que no siempre acudí a Dios en tiempos pasados acudí a las personas, lo cual no recomiendo! y a la almohada llorando noches enteras; A quien no le ha pasado? Cuando termina la tribulación? definitivamente "jamás", en el proceso se va de pena a Gloria en el Señor y de pena a Gloria en el Señor...
Y te das cuenta que la vida te pegaba como niña, mientras antes te quedabas paralizada en una esquina como en un cuadrilátero de boxeo, ahora levantas los brazos y clamas a Dios! e intercedes! la vida es una lucha constante como decía mi papito Luis, debemos transitar en este paso por la vida con mucha Fe! Y tomados de la mano de Dios, los que en él confiamos.
En esos días de ayuno me puse a leer la biblia, alabar a Dios y ojeando un libro sobre el ayuno, estaba muy tranquila leyendo tan interesada en el tema, el evangelista que lo escribió comentó una anécdota: el evangelista estaba en una gran campaña.. y él hablando en la tarima cuando un hombre burló la seguridad y llegó hasta él, cuando lo tenía a su lado, él gritó: <<¡Que el señor te reprenda!>>. El hombre se quedó inmóvil y lo agarraron entre varios, cuando bajaban con él de la plataforma, sintió tanta compasión que dijo: <<¡Suéltenlo!>> lo abrazó y le dijo: <<¡Dios te ama!>> y le pidió que alabará al señor con él y este accedió y juntos alabaron a Dios y toda la concurrencia de la campaña fue conmovida por la presencia de Dios, y cuando estaba leyendo esta última parte sentí la presencia de Dios tan fuerte que mis lagrimas no paraban, estaba sintiendo "compasión" palabra practicada con baja frecuencia hoy en día, derivada del amor! dice la palabra:
Desde entonces comenzó Jesús a declarar a sus discípulos que le era necesario ir a Jerusalén y padecer mucho de los ancianos, de los principales sacerdotes y de los escribas; y ser muerto, y resucitar al tercer día.
Entonces Pedro, tomándolo aparte, comenzó a reconvenirle, diciendo: Señor, ten compasión de ti; en ninguna manera esto te acontezca. Pero él, volviéndose, dijo a Pedro: !!Quítate de delante de mí, Satanás!; me eres tropiezo, porque no pones la mira en las cosas de Dios, sino en las de los hombres.
Entonces Jesús dijo a sus discípulos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame. Porque todo el que quiera salvar su vida, la perderá; y todo el que pierda su vida por causa de mí, la hallará.
Porque ¿qué aprovechará al hombre, si ganare todo el mundo, y perdiere su alma? ¿O qué recompensa dará el hombre por su alma? Porque el Hijo del Hombre vendrá en la gloria de su Padre con sus ángeles, y entonces pagará a cada uno conforme a sus obras. (Mateo 16:21-27).
Así es! Jesús no tuvo compasión de sí mismo, porque él tuvo amor y compasión hacia nosotros, él jamás pensó en salvarse de morir, pensó en nuestra salvación,
Porque el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos. Marcos (10:45).
y redención,
Porque en él habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad, y vosotros estáis completos en él, que es la cabeza de todo principado y potestad.
En él también fuisteis circuncidados con circuncisión no hecha a mano, al echar de vosotros el cuerpo pecaminoso carnal, en la circuncisión de Cristo; sepultados con él en el bautismo, en el cual fuisteis también resucitados con él, mediante la fe en el poder de Dios que le levantó de los muertos.
Y a vosotros, estando muertos en pecados y en la incircuncisión de vuestra carne, os dio vida juntamente con él, perdonándoos todos los pecados, anulando el acta de los decretos que había contra nosotros, que nos era contraria, quitándola de en medio y clavándola en la cruz, y despojando a los principados y a las potestades, los exhibió públicamente, triunfando sobre ellos en la cruz.
Por tanto, nadie os juzgue en comida o en bebida, o en cuanto a días de fiesta, luna nueva o días de reposo, todo lo cual es sombra de lo que ha de venir; pero el cuerpo es de Cristo. (Colosenses 2:9-16).
Bendito sea el Dios y Padre de nuestro amado Señor Jesucristo, por amor y por puro afecto de su voluntad hacia nosotros, nos hizo aceptos en el amado y es Nuestro Padre misericordioso y clemente es Jehová; Lento para la ira, y grande en misericordia (Salmos 103:8).
en quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados según las riquezas de su gracia, que hizo sobreabundar para con nosotros en toda sabiduría e inteligencia, dándonos a conocer el misterio de su voluntad, según su beneplácito, el cual se había propuesto en sí mismo, de reunir todas las cosas en Cristo, en la dispensación del cumplimiento de los tiempos, así las que están en los cielos, como las que están en la tierra.
En él asimismo tuvimos herencia, habiendo sido predestinados conforme al propósito del que hace todas las cosas según el designio de su voluntad, a fin de que seamos para alabanza de su gloria, nosotros los que primeramente esperábamos en Cristo.
En él también vosotros, habiendo oído la palabra de verdad, el evangelio de vuestra salvación, y habiendo creído en él, fuisteis sellados con el Espíritu Santo de la promesa, que es las arras de nuestra herencia hasta la redención de la posesión adquirida, para alabanza de su gloria. (Efesios 1:7-13).
Gloria a Dios! Aleluya! Amén! Amén! Amén!
Permanezcamos en el amor en Cristo, para llevar fruto y su fruto permanezca, Jesús dijo:
Como el Padre me ha amado, así también yo os he amado; permaneced en mi amor. Si guardareis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor; así como yo he guardado los mandamientos de mi Padre, y permanezco en su amor.
Estas cosas os he hablado, para que mi gozo esté en vosotros, y vuestro gozo sea cumplido. Este es mi mandamiento: Que os améis unos a otros, como yo os he amado.
Nadie tiene mayor amor que este, que uno ponga su vida por sus amigos. Vosotros sois mis amigos, si hacéis lo que yo os mando.
Ya no os llamaré siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su señor; pero os he llamado amigos, porque todas las cosas que oí de mi Padre, os las he dado a conocer.
No me elegisteis vosotros a mí, sino que yo os elegí a vosotros, y os he puesto para que vayáis y llevéis fruto, y vuestro fruto permanezca; para que todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, él os lo dé.
Esto os mando: Que os améis unos a otros.
Permaneced en mí, y yo en vosotros. Como el pámpano no puede llevar fruto por sí mismo, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí. (Juan 15:4).
Cuando llevamos mucho fruto y somos sus discípulos glorificamos a nuestro Padre,
En esto es glorificado mi Padre, en que llevéis mucho fruto, y seáis así mis discípulos. (Juan 15:8).
Más Jesús nos envió en su nombre al consolador, el espíritu de verdad, el cual procede del Padre, y da testimonio de él,
Pero cuando venga el Consolador, a quien yo os enviaré del Padre, el Espíritu de verdad, el cual procede del Padre, él dará testimonio acerca de mí.
Y vosotros daréis testimonio también, porque habéis estado conmigo desde el principio. (Juan 15:26-27).
Gloria a Dios! Aleluya! Amén! Amén! Amén!
El espíritu de verdad, el cual procede del Padre, y glorifica a Dios,
Pero yo os digo la verdad: Os conviene que yo me vaya; porque si no me fuera, el Consolador no vendría a vosotros; mas si me fuere, os lo enviaré.
Y cuando él venga, convencerá al mundo de pecado, de justicia y de juicio.
De pecado, por cuanto no creen en mí; de justicia, por cuanto voy al Padre, y no me veréis más; y de juicio, por cuanto el príncipe de este mundo ha sido ya juzgado.
Aún tengo muchas cosas que deciros, pero ahora no las podéis sobrellevar.
Pero cuando venga el Espíritu de verdad, él os guiará a toda la verdad; porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oyere, y os hará saber las cosas que habrán de venir.
El me glorificará; porque tomará de lo mío, y os lo hará saber. Todo lo que tiene el Padre es mío; por eso dije que tomará de lo mío, y os lo hará saber. (Juan 16:7-15).
Nos guía,
Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, éstos son hijos de Dios. (Romanos 8:14).
Por amor, sigue su palabra,
La palabra de Cristo more en abundancia en vosotros, enseñándoos y exhortándoos unos a otros en toda sabiduría, cantando con gracia en vuestros corazones al Señor con salmos e himnos y cánticos espirituales. (Colosenses 3:16).
Antier fui a una reunión de la iglesia y camino al baño vi a una niña en silla de ruedas, y sentí algo muy hermoso en mi, un gran amor por ella que nacía dentro de mí que deseaba tocar sus manitas y darle algo, que al salir del baño pase con ella, sonreía! tenía unos ojos de color hermosos y grandes, me saludo! pero jamás había sentido ese amor tan puro! Y me di cuenta que el amor también nace en el espíritu, es difícil de explicar! Le dije: <<!Dios te ama mucho!!Dios de bendiga¡>>, tomaba sus manitas, algo nuevo para mi! sin duda! Gloria a Dios! Aleluya! Amén! Amén! Amén!
Mas dice la palabra:
Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley.
Pero los que son de Cristo han crucificado la carne con sus pasiones y deseos. Si vivimos por el Espíritu, andemos también por el Espíritu. (Gálatas 5:22-25).
Busca la sabiduría de lo alto, no sabiduría de hombres,
Pero la sabiduría que es de lo alto es primeramente pura, después pacífica, amable, benigna, llena de misericordia y de buenos frutos, sin incertidumbre ni hipocresía. Y el fruto de justicia se siembra en paz para aquellos que hacen la paz. (Santiago 3:17-18).
El espíritu de Dios todo lo escudriña, cuando estás en el amor de Cristo estas en la mente en Cristo Jesús también,
Pero Dios nos las reveló a nosotros por el Espíritu; porque el Espíritu todo lo escudriña, aun lo profundo de Dios.
Porque ¿quién de los hombres sabe las cosas del hombre, sino el espíritu del hombre que está en él? Así tampoco nadie conoció las cosas de Dios, sino el Espíritu de Dios.
Y nosotros no hemos recibido el espíritu del mundo, sino el Espíritu que proviene de Dios, para que sepamos lo que Dios nos ha concedido, lo cual también hablamos, no con palabras enseñadas por sabiduría humana, sino con las que enseña el Espíritu, acomodando lo espiritual a lo espiritual.
Pero el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura, y no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente. En cambio el espiritual juzga todas las cosas; pero él no es juzgado de nadie.
Porque ¿quién conoció la mente del Señor? ¿Quién le instruirá? Mas nosotros tenemos la mente de Cristo. (1 Corintios 2:10-16).
Guárdalo en las tablas de tu corazón,
ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro. (Romanos 8:39).
Lo escrito en este artículo es para la honra y gloria de Dios! Amén Amén Amén Mi alma te alaba Jesucristo!
Gloria a Dios! Aleluya! Amén Amén Amén
Te amo mi Dios Jehová y Padre! Te amo Jesucristo! Te amo Espiritu Santo! Aleluya! Amén.
Gracias mi Dios Jehová y Padre! Gracias amado Jesucristo!
Gracias Espíritu Santo! Amén. Este artículo está escrito para honra y gloria de Dios. Aleluya! Amén.
Si esta palabra tocó tu corazón y deseas hacer la oración de fe, puedes confesar con tu boca:
Padre Nuestro gracias por amarme con amor eterno, ante el trono de la gracia y delante de nuestro Señor Jesucristo pido me perdones mis pecados de obra y omisión y aquellos pecados que me son ocultos y acepto a tu Hijo Jesús de Nazaret El Cristo de Dios como mi Salvador, escribe mi nombre y el de mi familia en el libro de la vida, creo que es tu hijo amado, vino y dio su vida por mí, y resucitó al tercer día.
En el nombre de Cristo Jesús! Amén.
Gloria a Dios Padre! Bendice alma mía a Jehová! Alabado sea tu nombre Jesús! Aleluya! Amén.
Toda la honra y gloria a Dios y a nuestro Señor Jesucristo! Aleluya! Amén.




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