Confesaos vuestras ofensas unos a otros by Blanca Quiroga
- Dra Blanca Quiroga

- Oct 17, 2023
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Este artículo está escrito para honra y gloria de Dios. Aleluya! Amén.

Publicado el: 15 de Octubre de 2023 by Dra Blanca Quiroga
Toda la honra y gloria a Dios y a nuestro Señor Jesucristo! Aleluya! Amén.
Este artículo está escrito para la honra y gloria a Dios y nuestro Señor Jesucristo! Aleluya! Amén.
El otro día en el servicio de oración estábamos orando y cuando platicaba con nuestro Padre Celestial, no podía parar de llorar al decirle Padre Nuestro hemos visto tanta impiedad, no me salían las palabras y salían las lágrimas, pero cuántas hermanas y hermanos callan tanta impiedad.
Cuando estamos en el camino del Señor, a veces tenemos que callar, pero hay veces que hay que hablar, quizás callamos lo que vivimos, pero lo que no hay que callar y hay que compartir es la palabra de Dios, para que aquellos corazones endurecidos sean transformados, Dijo nuestro Señor Jesús de Nazaret:
Porque el corazón de este pueblo se ha engrosado, Y con los oídos oyen pesadamente,Y han cerrado sus ojos;Para que no vean con los ojos,Y oigan con los oídos,Y con el corazón entiendan,Y se conviertan,Y yo los sane. (Mateo 13:15).
El perdón es como liberación del dolor en el corazón para aquellos que han sido maltratados, abandonados, vituperados, perseguidos, humillados, menospreciados, juzgados, Pidamos a Dios nuestro Padre nos ayude a perdonar todo esto. Una vez vi un hermano le dijo a una hermana en Cristo, ¿Si tienes lleno tu corazón de rencor, o falta de perdón como quieres que esté lleno de amor? Debes sacar el rencor, la ofensa y perdonar para dejar que tu corazón sea llenado de amor.
¿Cuántas veces te palmearon tu cabeza? Lo importante es que perdonaste.
¿Te humillaron? Lo importante es que perdonaste.
¿Te derribaron? Lo importante es que perdonaste.
¿Te agraviaron? Lo importante es que perdonaste.
¿No vieron el perdón pecados de Jesús en ti? Lo importante es que perdonaste.
¿Te juzgarón hasta por lo que no hiciste? Lo importante es que perdonaste.
¿Te difamarón? Lo importante es que perdonaste.
¿Te vituperaron? ¿Te persiguieron? Lo importante es que perdonaste.
¿Cuantas veces serviste a los que te aborrecen? Lo importante que cuando lo hiciste ya habías perdonado y estabas haciendo lo que Jesús nos enseñó.
Pues ¿qué gloria es, si pecando sois abofeteados, y lo soportáis? Mas si haciendo lo bueno sufrís, y lo soportáis, esto ciertamente es aprobado delante de Dios. (1 Pedro 2:20).
¿Cuántas veces te ofendieron? Nuestro Señor Jesús dijo que perdonáramos 70 veces 7 y si 7 veces al día nos pedían que les perdonáramos lo hiciéramos.
Y si siete veces al día pecare contra ti, y siete veces al día volviere a ti, diciendo: Me arrepiento; perdónale. (Lucas 17:4).
Nuestro Señor Jesús de Nazaret nos enseña: ¿Cómo se debe perdonar al hermano? y cuando se debe de reprender, cuando hay que tener testigos.
Por tanto, si tu hermano peca contra ti, ve y repréndele estando tú y él solos; si te oyere, has ganado a tu hermano.
Mas si no te oyere, toma aún contigo a uno o dos, para que en boca de dos o tres testigos conste toda palabra.
Si no los oyere a ellos, dilo a la iglesia; y si no oyere a la iglesia, tenle por gentil y publicano.
De cierto os digo que todo lo que atéis en la tierra, será atado en el cielo; y todo lo que desatéis en la tierra, será desatado en el cielo.
Otra vez os digo, que si dos de vosotros se pusieren de acuerdo en la tierra acerca de cualquiera cosa que pidieren, les será hecho por mi Padre que está en los cielos.
Porque donde están dos o tres congregados en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos.
Entonces se le acercó Pedro y le dijo: Señor, ¿cuántas veces perdonaré a mi hermano que peque contra mí? ¿Hasta siete?
Jesús le dijo: No te digo hasta siete, sino aun hasta setenta veces siete. (Mateo 18:15-22).
Pero cuando el número de veces se excede, tu sigues perdonando, es porque ya lo haces por amor. Lo importante es que perdonaste, porque si perdonaste mas de 70 veces 7 lo hiciste por amor, y eso también es con la ayuda de Dios, Dios derrama de su amor en nuestros corazones, Dice la palabra de Dios:
Y no solo esto, sino que también nos gloriamos en las tribulaciones, sabiendo que la tribulación produce paciencia;
y la paciencia, prueba; y la prueba, esperanza;
y la esperanza no avergüenza; porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos fue dado. (Romanos 5:3-5).
Porque si no recibes amor de Dios ¿Cómo podemos amar a pesar de todo esto?, Dios nos ayuda en nuestra debilidad, recordemos que al que mucho ama, mucho perdona y mucho le es perdonado. Dice la palabra de Dios:
Y vuelto a la mujer, dijo a Simón: ¿Ves esta mujer? Entré en tu casa, y no me diste agua para mis pies; mas esta ha regado mis pies con lágrimas, y los ha enjugado con sus cabellos.
No me diste beso; mas esta, desde que entré, no ha cesado de besar mis pies.
No ungiste mi cabeza con aceite; mas esta ha ungido con perfume mis pies. Por lo cual te digo que sus muchos pecados le son perdonados, porque amó mucho; mas aquel a quien se le perdona poco, poco ama.
Y a ella le dijo: Tus pecados te son perdonados.
Y los que estaban juntamente sentados a la mesa, comenzaron a decir entre sí: ¿Quién es este, que también perdona pecados?
Pero él dijo a la mujer: Tu fe te ha salvado, ve en paz. (Lucas 7:44-50).
Aunque sientas que no puedas más.. y creas que estás en la peor situación, siempre.. ¿Porque debemos pedir perdón a nuestros hermanos? Si nosotros perdonamos las ofensas, nuestro Padre Celestial perdonará nuestras ofensas.
Vosotros, pues, oraréis así: Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre.
Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra.
El pan nuestro de cada día, dánoslo hoy.
Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores.
Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal; porque tuyo es el reino, y el poder, y la gloria, por todos los siglos. Amén.
Porque si perdonáis a los hombres sus ofensas, os perdonará también a vosotros vuestro Padre celestial;
mas si no perdonáis a los hombres sus ofensas, tampoco vuestro Padre os perdonará vuestras ofensas. (Mateo 6: 9-15).
¿Pero si amas a los que nos aman que merito tendremos? mayor razon en amar a los que no nos aman. Dijo nuestro Señor Jesús:
Porque si amáis a los que os aman, ¿qué mérito tenéis? Porque también los pecadores aman a los que los aman.
Y si hacéis bien a los que os hacen bien, ¿qué mérito tenéis? Porque también los pecadores hacen lo mismo. (Lucas 6:32-33).
¿Estamos haciendo bueno? Por Dios somos instruidos en justicia y nos prepara para toda buena obra. ¿Que debo hacer? ¿Qué es lo que agrada a Dios?
1. Ama primero a Dios, y al amarlo se lo demostramos siendo obedientes.
Respondió Jesús y le dijo: El que me ama, mi palabra guardará; y mi Padre le amará, y vendremos a él, y haremos morada con él. (Juan 14:23).
El que tiene mis mandamientos, y los guarda, ese es el que me ama; y el que me ama, será amado por mi Padre, y yo le amaré, y me manifestaré a él. (Juan 14:21).
2. Ama a tu prójimo como a ti mismo, dijo el apóstol Pablo soportándoos con paciencia los unos a los otros en amor, perdonando como nos perdonó Cristo, dice la palabra de Dios:
Antes sed benignos unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, como Dios también os perdonó a vosotros en Cristo. (Efesios 4:32).
3. Perdona, Bendice, y no maldigáis, es lo bueno que podemos hacer, y de esta forma estamos cuidándonos y cuidando al prójimo su corazón, recuerda que cuando ya recibiste al Espíritu Santo, eres su templo.
¿A quien hay que bendecir? Al que nos persigue, a los que nos maldicen, a nuestro prójimo, hagamos el bien a los que nos aborrecen, oremos por los que nos ultrajan y nos persiguen.
Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen;
para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y que hace llover sobre justos e injustos.(Mateo 5:44-45).
Si puedes perdonar! Es una afirmación, no una frase y eso es con la ayuda de Dios! A menos que Dios quiera glorificarse de otra forma como cuando endureció el corazón de faraón. Cuando perdonas, se irá purificando tu corazón, cuidas tu corazón a que no se incline a cosa mala, sino al bien. Decía el Rey David:
No dejes que se incline mi corazón a cosa mala, A hacer obras impías
Con los que hacen iniquidad;Y no coma yo de sus deleites. (Salmos 14:4).
Nuestro Señor Jesús nos dice que debemos hacer cuando algún hermano peque contra ti. Dice la palabra de Dios:
Por tanto, si tu hermano peca contra ti, ve y repréndele estando tú y él solos; si te oyere, has ganado a tu hermano.
Mas si no te oyere, toma aún contigo a uno o dos, para que en boca de dos o tres testigos conste toda palabra.
Si no los oyere a ellos, dilo a la iglesia; y si no oyere a la iglesia, tenle por gentil y publicano. (Mateo 18:15-17).
Cuando ofendemos, cuando juzgamos cuando menospreciamos, cuando ponemos tropiezo, el apóstol Pablo nos reprende para enseñarnos a dirigirnos en la Iglesia de Dios y en nuestra vida personal conforme a lo que agrada a Dios. No sea pues vituperado vuestro bien. Dice la palabra de Dios:
Pero tú, ¿por qué juzgas a tu hermano? O tú también, ¿por qué menosprecias a tu hermano? Porque todos compareceremos ante el tribunal de Cristo.
Porque escrito está:
Vivo yo, dice el Señor, que ante mí se doblará toda rodilla,
Y toda lengua confesará a Dios.
De manera que cada uno de nosotros dará a Dios cuenta de sí.
Así que, ya no nos juzguemos más los unos a los otros, sino más bien decidid no poner tropiezo u ocasión de caer al hermano.
Yo sé, y confío en el Señor Jesús, que nada es inmundo en sí mismo; mas para el que piensa que algo es inmundo, para él lo es.
Pero si por causa de la comida tu hermano es contristado, ya no andas conforme al amor. No hagas que por la comida tuya se pierda aquel por quien Cristo murió.
No sea, pues, vituperado vuestro bien;
porque el reino de Dios no es comida ni bebida, sino justicia, paz y gozo en el Espíritu Santo.
Porque el que en esto sirve a Cristo, agrada a Dios, y es aprobado por los hombres.
Así que, sigamos lo que contribuye a la paz y a la mutua edificación.
No destruyas la obra de Dios por causa de la comida. (Romanos 14:10-20).
Es un falta tener pleitos entre los hermanos, el contender no es costumbre en las Iglesias de Dios. Dice la palabra de Dios:
Así que, por cierto es ya una falta en vosotros que tengáis pleitos entre vosotros mismos. ¿Por qué no sufrís más bien el agravio? ¿Por qué no sufrís más bien el ser defraudados?
Pero vosotros cometéis el agravio, y defraudáis, y esto a los hermanos. (1 Corintios 6:7-8).
Que ninguno agravie, ni engañe en nada a su hermano, porque el Señor es vengador de todo esto, dice la palabra de Dios:
que ninguno agravie ni engañe en nada a su hermano; porque el Señor es vengador de todo esto, como ya os hemos dicho y testificado. (1 Tesalonicenses 4:6).
Purificad vuestros corazones, dice la palabra de Dios:
Acercaos a Dios, y él se acercará a vosotros. Pecadores, limpiad las manos; y vosotros los de doble ánimo, purificad vuestros corazones.
Afligíos, y lamentad, y llorad. Vuestra risa se convierta en lloro, y vuestro gozo en tristeza.
Humillaos delante del Señor, y él os exaltará.
El juicio le fue dado al Hijo, y nosotros no podemos y no debemos juzgar o murmurar, porque somos de Cristo Jesús nuestro Señor es nuestro juez, abogado y sumo sacerdote. Dice la palabra de Dios:
Hermanos, no murmuréis los unos de los otros. El que murmura del hermano y juzga a su hermano, murmura de la ley y juzga a la ley; pero si tú juzgas a la ley, no eres hacedor de la ley, sino juez.
Uno solo es el dador de la ley, que puede salvar y perder; pero tú, ¿quién eres para que juzgues a otro? (Santiago 4:8-12).
Cristo Jesús nuestro Señor, es nuestro abogado y es justo, el apóstol Juan nos habla con tanto amor y paciencia. Dice la palabra de Dios:
Hijitos míos, estas cosas os escribo para que no pequéis; y si alguno hubiere pecado, abogado tenemos para con el Padre, a Jesucristo el justo. (1 Juan 2:1).
Nuestro Señor Jesucristo se compadece de nuestras debilidades porque el fue tentado en todo,
Jesús el gran sumo sacerdote, dice la palabra de Dios:
Por tanto, teniendo un gran sumo sacerdote que traspasó los cielos, Jesús el Hijo de Dios, retengamos nuestra profesión.
Porque no tenemos un sumo sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras debilidades, sino uno que fue tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado.
Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro. (Hebreos 4:14-16).
Palabras de Esperanza:
Dios nos exhorta al perdón de ofensas y confesarlas y orad para ser sanados, dice la palabra de Dios:
Confesaos vuestras ofensas unos a otros, y orad unos por otros, para que seáis sanados. La oración eficaz del justo puede mucho. (Santiago 5:16).
¿Cómo debemos amar? Dice al apóstol Pedro. Dice la palabra de Dios:
Habiendo purificado vuestras almas por la obediencia a la verdad, mediante el Espíritu, para el amor fraternal no fingido, amaos unos a otros entrañablemente, de corazón puro;
siendo renacidos, no de simiente corruptible, sino de incorruptible, por la palabra de Dios que vive y permanece para siempre.
Porque: Toda carne es como hierba, Y toda la gloria del hombre como flor de la hierba.
La hierba se seca, y la flor se cae;Mas la palabra del Señor permanece para siempre.
Y esta es la palabra que por el evangelio os ha sido anunciada. (1 Pedro 1:22-25).
Te amo mi Dios Jehová y Padre! Te amo Jesucristo! Te amo Espiritu Santo! Aleluya! Amén.
Gracias mi Dios Jehová y Padre! Gracias amado Jesucristo!
Gracias Espíritu Santo! Amén. Este artículo está escrito para honra y gloria de Dios. Aleluya! Amén.
Si esta palabra tocó tu corazón y deseas hacer la oración de fe, puedes confesar con tu boca:
Padre Nuestro gracias por amarme con amor eterno, ante el trono de la gracia y delante de nuestro Señor Jesucristo pido me perdones mis pecados de obra y omisión y aquellos pecados que me son ocultos y acepto a tu Hijo Jesús de Nazaret El Cristo de Dios como mi Salvador, escribe mi nombre y el de mi familia en el libro de la vida, creo que es tu hijo amado, vino y dio su vida por mí, y resucitó al tercer día.
En el nombre de Cristo Jesús! Amén.
Gloria a Dios Padre! Bendice alma mía a Jehová! Alabado sea tu nombre Jesús! Aleluya! Amén.
Toda la honra y gloria a Dios y a nuestro Señor Jesucristo! Aleluya! Amén.



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