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El Padre levanta a los muertos, y les da vida, así también el Hijo by Blanca Quiroga

  • Writer: Dra Blanca Quiroga
    Dra Blanca Quiroga
  • Feb 8, 2023
  • 6 min read

Updated: Oct 17, 2023

Este artículo está escrito para la Honra y Gloria de Nuestro Padre y Jesucristo! Aleluya! Amén Amén Amén.


Elaborado el 18 Abril de 2020 by Dra. Blanca Quiroga.


Este artículo está escrito para la honra y gloria de Nuestro Padre y Jesucristo! Aleluya! Amén Amén Amén.


Y dará a luz un hijo, y llamarás su nombre JESÚS, porque él salvará a su pueblo de sus pecados. (Mateo 1:21).

Jamás olvidaré que en el año 1999, tuve una alergia tan terrible que me cerró los bronquios y después de dos meses y 16 kilos menos, comencé a hacer ejercicios de respiración, de ahí empecé a dar mis primeras vocales, después a generar palabras por mi boca, que estuve en tratamiento y volví a hablar como cuando comienzas a dar tus primeras palabras, después de esa experiencia mi doctor dijo: que debía salir de vacaciones para desestresarme porque no había causa aparente de ese padecimiento, no podía comer bien y mucho menos pasarme alguna pastilla, hablaba o respiraba; me preocupe en ese momento porque no sabía cómo iba a volar en ese avión a cancún. Estaba tan débil!


Llegué a ese lugar casi muda, comía como pajarito. Ese primer día lleve a mi retoños al mar y estábamos en un hotel en una playa quieta y tranquila! el mar parecía una alberca, de agua cristalina, era hermosa! Y cuando llegue ahí vi la inmensidad del mar y mire al cielo! Ya había pasado tanto esos meses, que mis rodillas cayeron en la arena rendida ente Dios! que mis lagrimas rodaron y mirando al cielo cerré mis ojos entregándome al Padre en y pidiendo su ayuda! Mi corazón estaba dispuesto... como siempre! para Él.


Y hace aproximadamente, un año mi esposo fue de voluntario en la iglesia para ir a una prisión y hablarles de nuestro Señor Jesucristo, y para la honra y gloria de Dios, mi esposo fue testigo que 22 presos voltearon al cielo como yo aquel día en la playa, cerraron sus ojos y se entregaron a Él, su hermoso corazón estaba dispuesto a recibir a Jesucristo.


Sólo preguntó:

-Cree en Dios?

-Cree que existe el cielo y el infierno?

-Si desgraciadamente te murieras ahora a dónde irías?

Algunos contestaron que al cielo, mi esposo les pregunto: Estas seguro?

Y los que opinaron lo contrario, mi esposo les pregunto: Le gustaría cambiar de destino?


Ambas respuestas dirigen al mismo camino hacia el Padre y es nuestro Señor Jesucristo!


Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí (Juan 14:6).


Los presos tomaron la mano de nuestro Señor Jesucristo para su honra y gloria,


Mas ¿qué dice? Cerca de ti está la palabra, en tu boca y en tu corazón. Esta es la palabra de fe que predicamos:


que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo.


Porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación.

Pues la Escritura dice: Todo aquel que en él creyere, no será avergonzado. (Romanos 10:8-11).


Dijo Jesucristo:


No he venido a llamar a justos, sino a pecadores al arrepentimiento. (Lucas 5:32).


Jesús limpianos te lo pedimos con amor,


Sucedió que estando él en una de las ciudades, se presentó un hombre lleno de lepra, el cual, viendo a Jesús, se postró con el rostro en tierra y le rogó, diciendo: Señor, si quieres, puedes limpiarme.

Entonces, extendiendo él la mano, le tocó, diciendo: Quiero; sé limpio. Y al instante la lepra se fue de él. (Lucas 5:12-13).


Con Él hallamos descanso para nuestras almas, su yugo es fácil y ligera su carga.


En aquel tiempo, respondiendo Jesús, dijo: Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque escondiste estas cosas de los sabios y de los entendidos, y las revelaste a los niños.

Sí, Padre, porque así te agradó.


Todas las cosas me fueron entregadas por mi Padre; y nadie conoce al Hijo, sino el Padre, ni al Padre conoce alguno, sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo lo quiera revelar.


Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar.

Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas;

porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga. (Lucas 10:25-30).


Digo hermosos corazones porque no soy nadie para juzgar,


Id, pues, y aprended lo que significa: Misericordia quiero, y no sacrificio. Porque no he venido a llamar a justos, sino a pecadores, al arrepentimiento. (Mateo 9:13).


Dios y Jesucristo dan vida,


Porque como el Padre levanta a los muertos, y les da vida, así también el Hijo a los que quiere da vida.

Porque el Padre a nadie juzga, sino que todo el juicio dio al Hijo, para que todos honren al Hijo como honran al Padre. El que no honra al Hijo, no honra al Padre que le envió.


De cierto, de cierto os digo: El que oye mi palabra, y cree al que me envió, tiene vida eterna; y no vendrá a condenación, mas ha pasado de muerte a vida.


De cierto, de cierto os digo: Viene la hora, y ahora es, cuando los muertos oirán la voz del Hijo de Dios; y los que la oyeren vivirán.


Porque como el Padre tiene vida en sí mismo, así también ha dado al Hijo el tener vida en sí mismo;

y también le dio autoridad de hacer juicio, por cuanto es el Hijo del Hombre.


No os maravilléis de esto; porque vendrá hora cuando todos los que están en los sepulcros oirán su voz;

y los que hicieron lo bueno, saldrán a resurrección de vida; mas los que hicieron lo malo, a resurrección de condenación. (Juan 5:21-29).


Y para los que le hemos aceptado como Jesucristo como nuestro Salvador, nos es dejada instrucción,


¿Qué, pues? ¿Pecaremos, porque no estamos bajo la ley, sino bajo la gracia? En ninguna manera.

¿No sabéis que si os sometéis a alguien como esclavos para obedecerle, sois esclavos de aquel a quien obedecéis, sea del pecado para muerte, o sea de la obediencia para justicia?


Pero gracias a Dios, que aunque erais esclavos del pecado, habéis obedecido de corazón a aquella forma de doctrina a la cual fuisteis entregados;

y libertados del pecado, vinisteis a ser siervos de la justicia.

Hablo como humano, por vuestra humana debilidad; que así como para iniquidad presentasteis vuestros miembros para servir a la inmundicia y a la iniquidad, así ahora para santificación presentad vuestros miembros para servir a la justicia.


Porque cuando erais esclavos del pecado, erais libres acerca de la justicia.


¿Pero qué fruto teníais de aquellas cosas de las cuales ahora os avergonzáis? Porque el fin de ellas es muerte.

Mas ahora que habéis sido libertados del pecado y hechos siervos de Dios, tenéis por vuestro fruto la santificación, y como fin, la vida eterna.


Porque la paga del pecado es muerte, mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro. (Romanos 8:13-23).


Pongamos los ojos en nuestro Señor Jesucristo,


Por tanto, nosotros también, teniendo en derredor nuestro tan grande nube de testigos, despojémonos de todo peso y del pecado que nos asedia, y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante,

puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, el cual por el gozo puesto delante de él sufrió la cruz, menospreciando el oprobio, y se sentó a la diestra del trono de Dios.


Considerad a aquel que sufrió tal contradicción de pecadores contra sí mismo, para que vuestro ánimo no se canse hasta desmayar.


Porque aún no habéis resistido hasta la sangre, combatiendo contra el pecado;

y habéis ya olvidado la exhortación que como a hijos se os dirige, diciendo:

Hijo mío, no menosprecies la disciplina del Señor,

Ni desmayes cuando eres reprendido por él;

Porque el Señor al que ama, disciplina,

Y azota a todo el que recibe por hijo.


Si soportáis la disciplina, Dios os trata como a hijos; porque ¿qué hijo es aquel a quien el padre no disciplina?

Pero si se os deja sin disciplina, de la cual todos han sido participantes, entonces sois bastardos, y no hijos.

Por otra parte, tuvimos a nuestros padres terrenales que nos disciplinaban, y los venerábamos. ¿Por qué no obedeceremos mucho mejor al Padre de los espíritus, y viviremos?

Y aquéllos, ciertamente por pocos días nos disciplinaban como a ellos les parecía, pero éste para lo que nos es provechoso, para que participemos de su santidad.


Es verdad que ninguna disciplina al presente parece ser causa de gozo, sino de tristeza; pero después da fruto apacible de justicia a los que en ella han sido ejercitados. (Hebreos 12:11).


Acérquese confiadamente para arrepentimiento, y bautícese,


Pedro les dijo: Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo. (Hechos 2:38).


Este artículo está escrito para la honra y gloria de Nuestro Padre y Jesucristo! Aleluya! Amén Amén Amén.

Si esta palabra tocó tu corazón y deseas hacer la oración de fe, puedes confesar con tu boca:


Padre Nuestro gracias por amarme con amor eterno, ante el trono de la gracia y delante de Cristo Jesús pido me perdones mis pecados de obra y omisión y aquellos pecados que me son ocultos y acepto a tu Hijo Jesús de Nazaret El Cristo como mi Salvador, escribe mi nombre y el de mi familia en el libro de la vida, creo que es tu hijo amado, vino y dio su vida por mí, y resucitó al tercer día, y Jesucristo es mi Señor.

En el nombre de Cristo Jesús! Amén Amén Amén.


Gloria a Dios Padre! Gloria a Jesucristo! Aleluya! Amén Amén Amén.


Te Amo Papito Jehová! Te Amo Jesucristo! Te Amo Espiritu Santo! Aleluya! Amén Amén Amén.

Gracias Papito Jehová! Gracias Amado Jesucristo! Gracias Espíritu Santo! Amén Amén Amén.

Comments


Bendiciones

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Dios les Bendiga en el nombre de Jesús de Nazaret Cristo. Amén

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#palabrasdeesperanza2020

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