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Jesús oró: Padre mío, si no puede pasar de mí esta copa sin que yo la beba, hágase tu voluntad

  • Writer: Dra Blanca Quiroga
    Dra Blanca Quiroga
  • Sep 27, 2022
  • 7 min read

Updated: Oct 24, 2023

Este artículo está escrito para la Honra y Gloria de Nuestro Padre y Jesucristo! Aleluya! Amén Amén Amén.




En estos días pude palpar muy de cerca lo que pasa un enfermo con el virus. Más Dios en su infinita misericordia, les hizo llegar asistencia médica y oxígeno a los que necesitaron hasta su propio hogar. Gloria a Dios! Gloria a Jesucristo! Aleluya! Amén Amén Amén.

Una experiencia muy distinta a lo que había pasado mi otro hermano que estuvo convaleciente en un hospital, conectado a monitores, un tanque de oxígeno, donde había un control médico 24 horas.

Así estuvieron, dos en una sola casa, y cada uno derrumbados sin fuerzas en diferente cama, en diferente cuarto sin poder ver el uno del otro. Los familiares no pueden ir a visitarte porque está fuerte el contagio. A esto yo lo llamaría: un momento Santo entre el enfermo y Dios. Pero alguno dirá que tiene este momento de Santo, si el virus ha matado a miles de personas. Porque mi apreciación no es sobre el virus es sobre nuestra relación con Dios, porque es el momento que nos confesamos lo entregamos todo desde nuestro corazón, nos entregamos a él completamente y nos ponemos totalmente en sus manos.

Porque en ese momento presentamos frutos de arrepentimientos ante Dios y por amor. Espero en Dios ese momento puedas respirar de Él y la Paz de Cristo porque Dios te ama. Jamás lo olvides. Tanto que Dios dio a su Hijo Amado por todos nosotros.

Algo que no podemos hacer mientras estamos en el mundo, viviendo pegados a los dispositivos electrónicos, a cosas o actitudes mal sanas o idolatrías. No nos hemos dado cuenta que Dios nos ha llamado varias veces y no hemos prestado nuestro oído, y el corazón está en el lugar equivocado. Así me paso a mi. Creemos que podremos seguir así y no recordamos que sin Santidad nadie verá al Señor. Jesucristo es nuestro Abogado y Sumo Sacerdote, Él nos espera en el trono de la Gracia para pedir perdón de pecados y darnos la Gracia para el oportuno socorro.

Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro. (Hebreos 4:16).

Ese momento donde solo Dios puede ayudarte, porque aun llegue la ayuda médica, el diagnóstico médico sale sobrando y se ve la voluntad de Dios hecha en la vida del que clama. Dios nos ama y en su infinito amor tiene misericordia. Y cuando oramos y clamamos a Él. Él sabe lo que concede. Y aceptamos su Santa voluntad. Y sólo orando podemos adorarle, pedir por nuestra salud y sabremos su voluntad.

Pudiendo hablar con mi madre me dijo: No te preocupes hija. Dios tiene sus planes, en esta situación no paras de orar, es algo tan fuerte que acudimos al trono de la gracia y Dios hace su voluntad. Ya oramos tu hermano y yo y dimos Gracias a Dios por todo.

Tuvimos a 8 miembros de mi familia entre unos enfermos y otros muy graves por el virus simultáneamente en diferentes hogares. Te damos la Honra y la Gloria Padre Amado ! Gloria a Jesucristo! Aleluya! Amén Amén Amén.

Gracias Papito Amado por sanar a los enfermitos de mi familia y por sanar y cuidar a muchos de los enfermos con el virus. Gloria a Dios! Gloria a Jesucristo! Aleluya! Amén Amén Amén.

Esta mañana después de orar, recordé que fueron muchas veces las que Cristo oró. Él ya sabía lo porvenir antes que lo arrestarán.

El por amor aun sabiendo que moriría una sola vez por todos para perdón de pecados, sanidad, y salvación nuestra. A de estar con su alma muy triste hasta la muerte, oró para que se cumpliera la profecía, los propósitos de Dios y sobre todo la voluntad de Dios.

De otra manera le hubiera sido necesario padecer muchas veces desde el principio del mundo; pero ahora, en la consumación de los siglos, se presentó una vez para siempre por el sacrificio de sí mismo para quitar de en medio el pecado.

Y de la manera que está establecido para los hombres que mueran una sola vez, y después de esto el juicio, así también Cristo fue ofrecido una sola vez para llevar los pecados de muchos; y aparecerá por segunda vez, sin relación con el pecado, para salvar a los que le esperan. (Hebreos 9:26-28). Dice la palabra que Jesús llegó a Getsemaní con sus discípulos, entonces comenzó a entristecerse y a angustiarse en gran manera, tomó a Pedro y a los dos hijos de Zebedeo, y los dejó sentados entre tanto él iría a un lugar y oraría:

Entonces llegó Jesús con ellos a un lugar que se llama Getsemaní, y dijo a sus discípulos: Sentaos aquí, entre tanto que voy allí y oro. Y tomando a Pedro, y a los dos hijos de Zebedeo, comenzó a entristecerse y a angustiarse en gran manera. Entonces Jesús les dijo: Mi alma está muy triste, hasta la muerte; quedaos aquí, y velad conmigo. (Mateo 26:36-38).

Nuestro Señor Jesucristo oró 3 veces y aceptó la voluntad de Dios, después saber lo que le iba a acontecer en un futuro muy próximo: Yendo un poco adelante, se postró sobre su rostro, orando y diciendo: Padre mío, si es posible, pase de mí esta copa; pero no sea como yo quiero, sino como tú. (Mateo 26:39).

Jesús le dijo a Pedro: ¿Así que no habéis podido velar conmigo una hora? Velad y orad, para que no entréis en tentación; el espíritu a la verdad está dispuesto, pero la carne es débil: Vino luego a sus discípulos, y los halló durmiendo, y dijo a Pedro: ¿Así que no habéis podido velar conmigo una hora? Velad y orad, para que no entréis en tentación; el espíritu a la verdad está dispuesto, pero la carne es débil. (Mateo 26:40-41).

Y volvió a orar, y dijo: Otra vez fue, y oró por segunda vez, diciendo: Padre mío, si no puede pasar de mí esta copa sin que yo la beba, hágase tu voluntad. Vino otra vez y los halló durmiendo, porque los ojos de ellos estaban cargados de sueño. (Mateo 26:42-43).

Jesús los dejó de nuevo, se fue de nuevo y oró por tercera vez, diciendo las mismas palabras: Padre mío, si no puede pasar de mí esta copa sin que yo la beba, hágase tu voluntad. Y dejándolos, se fue de nuevo, y oró por tercera vez, diciendo las mismas palabras. Entonces vino a sus discípulos y les dijo: Dormid ya, y descansad. He aquí ha llegado la hora, y el Hijo del Hombre es entregado en manos de pecadores. Levantaos, vamos; ved, se acerca el que me entrega. (Mateo 26:44-46).

Jesús nos enseñó a orar. Dijo Jesús:

Mas tú, cuando ores, entra en tu aposento, y cerrada la puerta, ora a tu Padre que está en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público. Y orando, no uséis vanas repeticiones, como los gentiles, que piensan que por su palabrería serán oídos. No os hagáis, pues, semejantes a ellos; porque vuestro Padre sabe de qué cosas tenéis necesidad, antes que vosotros le pidáis. Vosotros, pues, oraréis así: Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. El pan nuestro de cada día, dánoslo hoy. Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal; porque tuyo es el reino, y el poder, y la gloria, por todos los siglos. Amén. Porque si perdonáis a los hombres sus ofensas, os perdonará también a vosotros vuestro Padre celestial; mas si no perdonáis a los hombres sus ofensas, tampoco vuestro Padre os perdonará vuestras ofensas. (Mateo 6:6-15).

Dijo Jesús:

Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá. Porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá. ¿Qué hombre hay de vosotros, que si su hijo le pide pan, le dará una piedra? ¿O si le pide un pescado, le dará una serpiente? Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre que está en los cielos dará buenas cosas a los que le pidan? Así que, todas las cosas que queráis que los hombres hagan con vosotros, así también haced vosotros con ellos; porque esto es la ley y los profetas. (Mateo 7:7-12).

La Palabra de Esperanza es:

¿Está alguno entre vosotros afligido? Haga oración. ¿Está alguno alegre? Cante alabanzas. ¿Está alguno enfermo entre vosotros? Llame a los ancianos de la iglesia, y oren por él, ungiéndole con aceite en el nombre del Señor. Y la oración de fe salvará al enfermo, y el Señor lo levantará; y si hubiere cometido pecados, le serán perdonados. Confesaos vuestras ofensas unos a otros, y orad unos por otros, para que seáis sanados. La oración eficaz del justo puede mucho. Elías era hombre sujeto a pasiones semejantes a las nuestras, y oró fervientemente para que no lloviese, y no llovió sobre la tierra por tres años y seis meses. Y otra vez oró, y el cielo dio lluvia, y la tierra produjo su fruto. Hermanos, si alguno de entre vosotros se ha extraviado de la verdad, y alguno le hace volver, sepa que el que haga volver al pecador del error de su camino, salvará de muerte un alma, y cubrirá multitud de pecados. (Santiago 5:13-20).

Te amo Papito Jehová! Te amo Jesucristo! Te amo Espiritu Santo! Aleluya! Amén Amén Amén. Gracias Papito Jehová! Gracias amado Jesucristo! Gracias Espíritu Santo! Amén Amén Amén.

Si esta palabra tocó tu corazón y deseas hacer la oración de fe, puedes confesar con tu boca: Padre Nuestro gracias por amarme con amor eterno, ante el trono de la gracia y delante de Cristo Jesús pido me perdones mis pecados de obra y omisión y aquellos pecados que me son ocultos y acepto a tu Hijo Jesús de Nazaret El Cristo como mi Salvador, escribe mi nombre y el de mi familia en el libro de la vida, creo que es tu hijo amado, vino y dio su vida por mí, y resucitó al tercer día, y Jesucristo es mi Señor.

En el nombre de Cristo Jesús! Amén Amén Amén. Gloria a Dios Padre! Gloria a Jesucristo! Aleluya! Amén Amén Amén.


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Bendiciones

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Dios les Bendiga en el nombre de Jesús de Nazaret Cristo. Amén

#wordsofhope2020

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