top of page

Mensaje de Dios acerca de los mandamientos a través de Jesucristo by Blanca Quiroga

  • Writer: Dra Blanca Quiroga
    Dra Blanca Quiroga
  • Sep 27, 2022
  • 9 min read

Updated: Oct 24, 2023

Este artículo está escrito para la Honra y Gloria de Nuestro Padre y Jesucristo! Aleluya! Amén Amén Amén.



Dijo Jesús:
No penséis que he venido para abrogar la ley o los profetas; no he venido para abrogar, sino para cumplir.
Porque de cierto os digo que hasta que pasen el cielo y la tierra, ni una jota ni una tilde pasará de la ley, hasta que todo se haya cumplido.
De manera que cualquiera que quebrante uno de estos mandamientos muy pequeños, y así enseñe a los hombres, muy pequeño será llamado en el reino de los cielos; mas cualquiera que los haga y los enseñe, éste será llamado grande en el reino de los cielos.
Porque os digo que si vuestra justicia no fuere mayor que la de los escribas y fariseos, no entraréis en el reino de los cielos. (Mateo 5:17-20).


En el año 1985, recuerdo cuando era pequeña e íbamos aquella Iglesia de Dios, y en donde se encontraba el púlpito detrás frente a la congregación, había una grandes tablas simuladas con los 10 mandamientos escritos sobre ellas, cada servicio leía los mandamientos.

Un hermano que vendía elotes había enfermado y no lo habían visitado o ayudado. Mi papá les dijo: Somos hermanos? Mamá me lo dijo en sus palabras: Tu papá les explico de Cristo.

Mi papito Luis habló con ellos, y les hablaba de la gracia, les hablaba de Cristo, quizás solo algunos o ninguno no lograban entender, y tanto fue su incomodidad que le hicieron concilio a mi papá.

Yo estuve presente, porque estaba en el comedor estudiando y ellos estaban en la sala de la casa cuando llegaron a encontrar una culpa en mi papito Luis, todo por hacerles entender sobre el nuevo pacto de Dios con nosotros mediante Jesucristo, él les hablaba de la gracia de Dios que nos fue dada en Cristo.

El apóstol Pablo hablaba de el velo y que sería quitado al convertirse al Señor:

Y aun hasta el día de hoy, cuando se lee a Moisés, el velo está puesto sobre el corazón de ellos. Pero cuando se conviertan al Señor, el velo se quitará. (2 Corintios 3:15-16).

Mi papito Luis les explicaba con la palabra de Dios y se la pasaron horas en la sala de casa de mis padres, cuando los diáconos se despidieron le dijeron: No encontramos culpa en usted, y puede volver a la Iglesia.

Dios sabe porque pasan las cosas.

Dice la palabra de Dios:

Y habló Dios todas estas palabras, diciendo:

Yo soy Jehová tu Dios, que te saqué de la tierra de Egipto, de casa de servidumbre.

No tendrás dioses ajenos delante de mí.

No te harás imagen, ni ninguna semejanza de lo que esté arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra.

No te inclinarás a ellas, ni las honrarás; porque yo soy Jehová tu Dios, fuerte, celoso, que visito la maldad de los padres sobre los hijos hasta la tercera y cuarta generación de los que me aborrecen,

y hago misericordia a millares, a los que me aman y guardan mis mandamientos.

No tomarás el nombre de Jehová tu Dios en vano; porque no dará por inocente Jehová al que tomare su nombre en vano.

Acuérdate del día de reposo para santificarlo.

Seis días trabajarás, y harás toda tu obra;

mas el séptimo día es reposo para Jehová tu Dios; no hagas en él obra alguna, tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu criada, ni tu bestia, ni tu extranjero que está dentro de tus puertas.

Porque en seis días hizo Jehová los cielos y la tierra, el mar, y todas las cosas que en ellos hay, y reposó en el séptimo día; por tanto, Jehová bendijo el día de reposo y lo santificó.

Honra a tu padre y a tu madre, para que tus días se alarguen en la tierra que Jehová tu Dios te da.

No matarás.

No cometerás adulterio.

No hurtarás.

No hablarás contra tu prójimo falso testimonio.

No codiciarás la casa de tu prójimo, no codiciarás la mujer de tu prójimo, ni su siervo, ni su criada, ni su buey, ni su asno, ni cosa alguna de tu prójimo. (Éxodo 20:1-17).

Jesús no habló por su propia cuenta, el Padre que le envió, El le dio mandamiento de lo que había de decir y de lo que había de hablar:

Jesús clamó y dijo: El que cree en mí, no cree en mí, sino en el que me envió;

y el que me ve, ve al que me envió.

Yo, la luz, he venido al mundo, para que todo aquel que cree en mí no permanezca en tinieblas.

Al que oye mis palabras, y no las guarda, yo no le juzgo; porque no he venido a juzgar al mundo, sino a salvar al mundo.

El que me rechaza, y no recibe mis palabras, tiene quien le juzgue; la palabra que he hablado, ella le juzgará en el día postrero.

Porque yo no he hablado por mi propia cuenta; el Padre que me envió, él me dio mandamiento de lo que he de decir, y de lo que he de hablar.

Y sé que su mandamiento es vida eterna. Así pues, lo que yo hablo, lo hablo como el Padre me lo ha dicho. (Juan 12:44-50).

En los siguientes versículos Jesús habla de los fariseos enseñaban como doctrinas mandamientos de hombres, y que su corazón estaba lejos de él y que de labios le honraban y invalidaban el mandamiento de Dios para guardar su tradición y habla claramente sobre el mandamiento Honra a tu padre y a tu madre:

Se juntaron a Jesús los fariseos, y algunos de los escribas, que habían venido de Jerusalén;

los cuales, viendo a algunos de los discípulos de Jesús comer pan con manos inmundas, esto es, no lavadas, los condenaban.

Porque los fariseos y todos los judíos, aferrándose a la tradición de los ancianos, si muchas veces no se lavan las manos, no comen.

Y volviendo de la plaza, si no se lavan, no comen. Y otras muchas cosas hay que tomaron para guardar, como los lavamientos de los vasos de beber, y de los jarros, y de los utensilios de metal, y de los lechos.

Le preguntaron, pues, los fariseos y los escribas: ¿Por qué tus discípulos no andan conforme a la tradición de los ancianos, sino que comen pan con manos inmundas?

Respondiendo él, les dijo: Hipócritas, bien profetizó de vosotros Isaías, como está escrito:

Este pueblo de labios me honra,

Mas su corazón está lejos de mí.

Pues en vano me honran,

Enseñando como doctrinas mandamientos de hombres.

Porque dejando el mandamiento de Dios, os aferráis a la tradición de los hombres: los lavamientos de los jarros y de los vasos de beber; y hacéis otras muchas cosas semejantes.

Les decía también: Bien invalidáis el mandamiento de Dios para guardar vuestra tradición.

Porque Moisés dijo: Honra a tu padre y a tu madre; y: El que maldiga al padre o a la madre, muera irremisiblemente.

Pero vosotros decís: Basta que diga un hombre al padre o a la madre: Es Corbán (que quiere decir, mi ofrenda a Dios) todo aquello con que pudiera ayudarte,

y no le dejáis hacer más por su padre o por su madre,

invalidando la palabra de Dios con vuestra tradición que habéis transmitido. Y muchas cosas hacéis semejantes a estas.

Y llamando a sí a toda la multitud, les dijo: Oídme todos, y entended:

Nada hay fuera del hombre que entre en él, que le pueda contaminar; pero lo que sale de él, eso es lo que contamina al hombre.

Si alguno tiene oídos para oír, oiga. (Marcos 7:1-16).

Jesús habla con los fariseos y al intérprete de la ley del gran mandamiento y del segundo mandamiento que es semejante:

Entonces los fariseos, oyendo que había hecho callar a los saduceos, se juntaron a una.

Y uno de ellos, intérprete de la ley, preguntó por tentarle, diciendo:

Maestro, ¿cuál es el gran mandamiento en la ley?

Jesús le dijo: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente.

Este es el primero y grande mandamiento.

Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo.

De estos dos mandamientos depende toda la ley y los profetas. (Mateo 22:34-40).

Jesús habla con uno de los escribas del gran mandamiento y del segundo mandamiento que es semejante. El escriba respondió sabiamente a la pregunta que le hizo Jesús, Jesús le dijo: No estás lejos del reino de Dios:

Acercándose uno de los escribas, que los había oído disputar, y sabía que les había respondido bien, le preguntó: ¿Cuál es el primer mandamiento de todos?

Jesús le respondió: El primer mandamiento de todos es: Oye, Israel; el Señor nuestro Dios, el Señor uno es.

Y amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente y con todas tus fuerzas. Este es el principal mandamiento.

Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. No hay otro mandamiento mayor que éstos.

Entonces el escriba le dijo: Bien, Maestro, verdad has dicho, que uno es Dios, y no hay otro fuera de él;

y el amarle con todo el corazón, con todo el entendimiento, con toda el alma, y con todas las fuerzas, y amar al prójimo como a uno mismo, es más que todos los holocaustos y sacrificios.

Jesús entonces, viendo que había respondido sabiamente, le dijo: No estás lejos del reino de Dios. Y ya ninguno osaba preguntarle. (Marcos 12:28-34).

Jesús habla con un intérprete de la ley, y este para probarle le pregunto: ¿haciendo qué cosa heredaré la vida eterna? y Jesús respondió: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con todas tus fuerzas, y con toda tu mente; y a tu prójimo como a ti mismo. Y le dijo: Bien has respondido; haz esto, y vivirás.

Y el intérprete de la ley para justificarse a sí mismo, le preguntó a Jesús: ¿Y quién es mi prójimo?. Entonces Jesús le habla la parábola del buen samaritano.

Y he aquí un intérprete de la ley se levantó y dijo, para probarle: Maestro, ¿haciendo qué cosa heredaré la vida eterna?

Él le dijo: ¿Qué está escrito en la ley? ¿Cómo lees?

Aquél, respondiendo, dijo: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con todas tus fuerzas, y con toda tu mente; y a tu prójimo como a ti mismo.

Y le dijo: Bien has respondido; haz esto, y vivirás.

Pero él, queriendo justificarse a sí mismo, dijo a Jesús: ¿Y quién es mi prójimo?

Respondiendo Jesús, dijo: Un hombre descendía de Jerusalén a Jericó, y cayó en manos de ladrones, los cuales le despojaron; e hiriéndole, se fueron, dejándole medio muerto.

Aconteció que descendió un sacerdote por aquel camino, y viéndole, pasó de largo.

Asimismo un levita, llegando cerca de aquel lugar, y viéndole, pasó de largo.

Pero un samaritano, que iba de camino, vino cerca de él, y viéndole, fue movido a misericordia;

y acercándose, vendó sus heridas, echándoles aceite y vino; y poniéndole en su cabalgadura, lo llevó al mesón, y cuidó de él.

Otro día al partir, sacó dos denarios, y los dio al mesonero, y le dijo: Cuídamele; y todo lo que gastes de más, yo te lo pagaré cuando regrese.

¿Quién, pues, de estos tres te parece que fue el prójimo del que cayó en manos de los ladrones?

Él dijo: El que usó de misericordia con él. Entonces Jesús le dijo: Ve, y haz tú lo mismo. (Lucas 10:25-37).

Jesús explica sobre el adulterio:

Oísteis que fue dicho: No cometerás adulterio.

Pero yo os digo que cualquiera que mira a una mujer para codiciarla, ya adulteró con ella en su corazón.

Por tanto, si tu ojo derecho te es ocasión de caer, sácalo, y échalo de ti; pues mejor te es que se pierda uno de tus miembros, y no que todo tu cuerpo sea echado al infierno.

Y si tu mano derecha te es ocasión de caer, córtala, y échala de ti; pues mejor te es que se pierda uno de tus miembros, y no que todo tu cuerpo sea echado al infierno. (Mateo 5:27-30).

Jesús nos habla sobre el amor hacia los enemigos:

Oísteis que fue dicho: Ojo por ojo, y diente por diente.

Pero yo os digo: No resistáis al que es malo; antes, a cualquiera que te hiera en la mejilla derecha, vuélvele también la otra;

y al que quiera ponerte a pleito y quitarte la túnica, déjale también la capa;

y a cualquiera que te obligue a llevar carga por una milla, ve con él dos.

Al que te pida, dale; y al que quiera tomar de ti prestado, no se lo rehúses.

Oísteis que fue dicho: Amarás a tu prójimo, y aborrecerás a tu enemigo.

Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen;

para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y que hace llover sobre justos e injustos.

Porque si amáis a los que os aman, ¿qué recompensa tendréis? ¿No hacen también lo mismo los publicanos?

Y si saludáis a vuestros hermanos solamente, ¿qué hacéis de más? ¿No hacen también así los gentiles?

Sed, pues, vosotros perfectos, como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto. (Mateo 5:38-48).

Te amo Papito Jehová! Te amo Jesucristo! Te amo Espíritu Santo! Aleluya! Amén.

Gracias Papito Jehová!

Gracias amado Jesucristo! Gracias Espíritu Santo! Amén. Este artículo está escrito

para honra y gloria de Dios. Aleluya! Amén.

Si esta palabra tocó tu corazón y deseas hacer la oración de fe, puedes confesar con tu boca:

Padre Nuestro gracias por amarme con amor eterno, ante el trono de la gracia y delante de Cristo Jesús pido me perdones mis pecados de obra y omisión y aquellos pecados que me son ocultos y acepto a tu Hijo Jesús de nazaret El Cristo como mi Salvador, escribe mi nombre y el de mi familia en el libro de la vida, creo que es tu hijo amado, vino y dio su vida por mí, y resucitó al tercer día, y Jesucristo es mi Señor.

En el nombre de Cristo Jesús! Amén.

Gloria a Dios Padre! Bendice alma mía a Jehová! Alabado sea tu nombre Jesús! Aleluya! Amén.

Comments


Bendiciones

27750572_1969601373302860_55438382332144

Dios les Bendiga en el nombre de Jesús de Nazaret Cristo. Amén

#wordsofhope2020

#palabrasdeesperanza2020

Publicaciones Anteriores

Me gustaría recibir vía email sus artículos

¡Gracias por enviarnos!

¿Podemos orar por ti? Deja tu petición de oración.

  • Facebook icono social
  • Icono social LinkedIn
  • Icono social Twitter
  • Facebook icono social
  • Instagram

¡Gracias por enviarnos!

© 2023 by Blanca Quiroga . Proudly created with Wix.com

bottom of page