Padre Nuestro Auméntanos la fe by Blanca Quiroga
- Dra Blanca Quiroga

- Feb 6, 2023
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Updated: Oct 24, 2023
Este artículo está escrito para la Honra y Gloria de Nuestro Padre y Jesucristo! Aleluya! Amén Amén Amén.

Elaborado el 25 de diciembre de 2022 by Dra. Blanca Quiroga
Este artículo está escrito para la honra y gloria de Nuestro Padre y Jesucristo! Aleluya! Amén Amén Amén.
Recuerdo que muchas noches hemos pedido a Dios que nos aumente la fe, y que es de don de fe, y hace días escuchaba que me mi mamá me comentaba que somos probados, pero cuando empiezo a leer la palabra de Dios donde nos habla acerca de la fe, comprendo que nace dentro de nosotros porque es un don, y al leer las escrituras entiendo que los apóstoles no comprendían las parábolas y en ocasiones preguntaban a nuestro Señor Jesucristo, quien es nuestro maestro y nuestro Señor Jesús les dijo: Siguen aún sin entender? Y él les explicaba acerca de ello.
Y después de haber resucitado se aparece a los apóstoles y ceno con ellos y les aperturó el entendimiento de ellos para comprender las escrituras, porque cuando ellos escuchaban las parábolas le decían: No entendemos explicanos! Nuestro Señor Jesucristo después que se cumplio y habiendo consumado lo que él había de padecer y después de haber resucitado lo hizo y les dijo: que yo enviaré la promesa de mi Padre, la promesa del Espíritu Santo sobre vosotros:
Y les dijo: Estas son las palabras que os hablé, estando aún con vosotros: que era necesario que se cumpliese todo lo que está escrito de mí en la ley de Moisés, en los profetas y en los salmos.
Entonces les abrió el entendimiento, para que comprendiesen las Escrituras;
y les dijo: Así está escrito, y así fue necesario que el Cristo padeciese, y resucitase de los muertos al tercer día;
y que se predicase en su nombre el arrepentimiento y el perdón de pecados en todas las naciones, comenzando desde Jerusalén.
Y vosotros sois testigos de estas cosas.
He aquí, yo enviaré la promesa de mi Padre sobre vosotros; pero quedaos vosotros en la ciudad de Jerusalén, hasta que seáis investidos de poder desde lo alto. (Lucas 24:44-49).
Pedimos a Dios aperture nuestro y vuestro entendimiento para comprender sus escrituras en el nombre de nuestro Señor Jesús Amén.
Dijeron los apóstoles al Señor: Auméntanos la fe, ellos fueron testigos presenciales de la obra de Dios por medio de su Santo Hijo Jesús:
Mirad por vosotros mismos. Si tu hermano pecare contra ti, repréndele; y si se arrepintiere, perdónale.
Y si siete veces al día pecare contra ti, y siete veces al día volviere a ti, diciendo: Me arrepiento; perdónale.
Dijeron los apóstoles al Señor: Auméntanos la fe.
Entonces el Señor dijo: Si tuvierais fe como un grano de mostaza, podríais decir a este sicómoro: Desarráigate, y plántate en el mar; y os obedecería. (Lucas 17:3-6).
Tenemos fe en nuestro Señor Jesucristo, pero sabemos que necesitamos más fe, y esta es la obra del Espíritu Santo, dice la palabra de Dios:
Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe,
mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley.
Pero los que son de Cristo han crucificado la carne con sus pasiones y deseos.
Si vivimos por el Espíritu, andemos también por el Espíritu. (Gálatas 5:22-25).
Y siendo templo del Espíritu Santo, mantengámonos llenos del Espíritu Santo,
Glorifiquemos a Dios nuestro cuerpo:
Huid de la fornicación. Cualquier otro pecado que el hombre cometa, está fuera del cuerpo; mas el que fornica, contra su propio cuerpo peca.
¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros?
Porque habéis sido comprados por precio; glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios. (1 Corintios 6:18-20).
No contristando al Espíritu Santo,
Y no contristéis al Espíritu Santo de Dios, con el cual fuisteis sellados para el día de la redención.
Quítense de vosotros toda amargura, enojo, ira, gritería y maledicencia, y toda malicia.
Antes sed benignos unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, como Dios también os perdonó a vosotros en Cristo. (Efesios 4:30-32).
Una medida de fe nos es dada, conforme a la medida de fe que Dios repartió a cada uno, en cada miembro del cuerpo de Cristo y de manera que teniendo diferentes dones, según la gracia, si el de profecía, úsese conforme a la medida de fe.
Digo, pues, por la gracia que me es dada, a cada cual que está entre vosotros, que no tenga más alto concepto de sí que el que debe tener, sino que piense de sí con cordura, conforme a la medida de fe que Dios repartió a cada uno.
Porque de la manera que en un cuerpo tenemos muchos miembros, pero no todos los miembros tienen la misma función, así nosotros, siendo muchos, somos un cuerpo en Cristo, y todos miembros los unos de los otros.
De manera que, teniendo diferentes dones, según la gracia que nos es dada, si el de profecía, úsese conforme a la medida de la fe; o si de servicio, en servir; o el que enseña, en la enseñanza;
el que exhorta, en la exhortación; el que reparte, con liberalidad; el que preside, con solicitud; el que hace misericordia, con alegría. (Romanos 12:3-8).
Ya habéis sido justificados en el nombre del Señor Jesús y por el Espíritu de nuestro Dios:
Y esto erais algunos; mas ya habéis sido lavados, ya habéis sido santificados, ya habéis sido justificados en el nombre del Señor Jesús, y por el Espíritu de nuestro Dios. (1 Corintios 6:11-12).
Dice la palabra de Dios que la justicia es por medio de la fe en Jesucristo, siendo justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús:
Pero ahora, aparte de la ley, se ha manifestado la justicia de Dios, testificada por la ley y por los profetas;
la justicia de Dios por medio de la fe en Jesucristo, para todos los que creen en él. Porque no hay diferencia,
por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios,
siendo justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús,
a quien Dios puso como propiciación por medio de la fe en su sangre, para manifestar su justicia, a causa de haber pasado por alto, en su paciencia, los pecados pasados,
con la mira de manifestar en este tiempo su justicia, a fin de que él sea el justo, y el que justifica al que es de la fe de Jesús. (Romanos 3:21-26).
Si leemos y entendemos las escrituras, dice la palabra de Dios: Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia.
a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra
Pero tú has seguido mi doctrina, conducta, propósito, fe, longanimidad, amor, paciencia,
persecuciones, padecimientos, como los que me sobrevinieron en Antioquía, en Iconio, en Listra; persecuciones que he sufrido, y de todas me ha librado el Señor.
Y también todos los que quieren vivir piadosamente en Cristo Jesús padecerán persecución;
mas los malos hombres y los engañadores irán de mal en peor, engañando y siendo engañados.
Pero persiste tú en lo que has aprendido y te persuadiste, sabiendo de quién has aprendido;
y que desde la niñez has sabido las Sagradas Escrituras, las cuales te pueden hacer sabio para la salvación por la fe que es en Cristo Jesús.
Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia,
a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra. (2 Timoteo 3:10-17).
Siendo hacedores de la palabra,
Pero sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores, engañándoos a vosotros mismos.
Porque si alguno es oidor de la palabra pero no hacedor de ella, este es semejante al hombre que considera en un espejo su rostro natural.
Porque él se considera a sí mismo, y se va, y luego olvida cómo era.
Mas el que mira atentamente en la perfecta ley, la de la libertad, y persevera en ella, no siendo oidor olvidadizo, sino hacedor de la obra, este será bienaventurado en lo que hace. (Santiago 1:22-25).
Recibimos este mensaje por medio del apóstol Santiago: La fe sin obras es muerta,
Hermanos míos, ¿de qué aprovechará si alguno dice que tiene fe, y no tiene obras? ¿Podrá la fe salvarle?
Y si un hermano o una hermana están desnudos, y tienen necesidad del mantenimiento de cada día,
y alguno de vosotros les dice: Id en paz, calentaos y saciaos, pero no les dais las cosas que son necesarias para el cuerpo, ¿de qué aprovecha?
Así también la fe, si no tiene obras, es muerta en sí misma.
Pero alguno dirá: Tú tienes fe, y yo tengo obras. Muéstrame tu fe sin tus obras, y yo te mostraré mi fe por mis obras.
Tú crees que Dios es uno; bien haces. También los demonios creen, y tiemblan.
¿Mas quieres saber, hombre vano, que la fe sin obras es muerta?
¿No fue justificado por las obras Abraham nuestro padre, cuando ofreció a su hijo Isaac sobre el altar?
¿No ves que la fe actuó juntamente con sus obras, y que la fe se perfeccionó por las obras?
Y se cumplió la Escritura que dice: Abraham creyó a Dios, y le fue contado por justicia, y fue llamado amigo de Dios.
Vosotros veis, pues, que el hombre es justificado por las obras, y no solamente por la fe.
Asimismo también Rahab la ramera, ¿no fue justificada por obras, cuando recibió a los mensajeros y los envió por otro camino?
Porque como el cuerpo sin espíritu está muerto, así también la fe sin obras está muerta.(Santiago 2:14-26).
Palabra de Esperanza:
Pues la Escritura dice: Todo aquel que en él creyere, no será avergonzado.
Porque no hay diferencia entre judío y griego, pues el mismo que es Señor de todos, es rico para con todos los que le invocan; porque todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo.
¿Cómo, pues, invocarán a aquel en el cual no han creído? ¿Y cómo creerán en aquel de quien no han oído? ¿Y cómo oirán sin haber quien les predique?
¿Y cómo predicarán si no fueren enviados? Como está escrito: ¡Cuán hermosos son los pies de los que anuncian la paz, de los que anuncian buenas nuevas!
Mas no todos obedecieron al evangelio; pues Isaías dice: Señor, ¿quién ha creído a nuestro anuncio?
Así que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios. (Romanos 10:11-17).
Toda la honra y gloria a Dios y a nuestro Señor Jesucristo! Aleluya! Amen



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