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Que ninguno agravie ni engañe en nada a su hermano by Blanca Quiroga

  • Writer: Dra Blanca Quiroga
    Dra Blanca Quiroga
  • Jul 17, 2023
  • 11 min read

Updated: Oct 24, 2023

Este artículo está escrito para la Honra y Gloria de Nuestro Padre y Jesucristo! Aleluya! Amén Amén Amén.



Publicado el: 17 Julio de 2023 by Dra Blanca Quiroga Chavana


Este artículo está escrito para honra y gloria de Dios. Aleluya! Amén.


Recuerdo hace ya varios años le pedí a una hermana la oración y le dije por favor! me puede enseñar cómo orar en este caso, y me envío una oración que le había enviado su tío, pero era una oración muy fuerte y consideraba yo violenta! y me sorprendió! Y dije esta oración se me hace muy difícil poderla hacer, no me gustaría que alguien deseara por mi algo tan fuerte contra mi, como pedir a Dios que derribe, que quebrante o que lo procese duramente a otros, yo sufrí tanto en mi proceso con mucha lágrima y clamor, arrepentimiento y fue con un quebrantamiento tan fuerte, que pido: Padre tocalos con tu Espíritu Santo! Tocalos con amor y no con dolor! que me dije: Creo que lo mejor es orar conforme a la palabra de Dios, y desde entonces leo mucho los Salmos y leo la palabra de que era lo que pedían los apóstoles porque ellos tenían sabiduría.


Me dije: No quiero hacer a otros, lo que no quiero que me hagan a mi.

Y nuestro Señor Jesucristo dijo: Así que, todas las cosas que queráis que los hombres hagan con vosotros, así también haced vosotros con ellos; porque esto es la ley y los profetas. Cuando nuestro Señor Jesús dijo: es la ley y los profetas significa para mí un deber.


Al entender estos versículos bíblicos, empezamos a hacer el bien a nuestros hermanos en Cristo Jesús hasta en nuestras oraciones. Pidiendo por ellos buenas cosas como las que se ven y las que no se ven que son eternas.


Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá.

Porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá.

¿Qué hombre hay de vosotros, que si su hijo le pide pan, le dará una piedra?

¿O si le pide un pescado, le dará una serpiente?

Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre que está en los cielos dará buenas cosas a los que le pidan?

Así que, todas las cosas que queráis que los hombres hagan con vosotros, así también haced vosotros con ellos; porque esto es la ley y los profetas. Mateo 7:7-12).


Cuando nosotros pedimos recibimos de parte de Dios conforme a Su voluntad. Nuestro Señor Jesús nos dice: Que también nosotros demos para que otros reciban, y cuando alguien quiera tomar de ti prestado, no se lo rehúses, dice la palabra de Dios:


Al que te pida, dale; y al que quiera tomar de ti prestado, no se lo rehúses. (Mateo 5:42).


Dios nos prepara para toda buena obra, cuando somos niños y crecemos sabiendo las Sagradas Escrituras, nos dan sabiduría para la salvación, por eso la importancia de que nuestros hijos e hijas crezcan en el conocimiento de las Sagradas Escrituras y sepan cómo ponerlas por obra.

Dice la palabra de Dios:


Pero persiste tú en lo que has aprendido y te persuadiste, sabiendo de quién has aprendido;

y que desde la niñez has sabido las Sagradas Escrituras, las cuales te pueden hacer sabio para la salvación por la fe que es en Cristo Jesús.

Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia,

a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra. (2 Timoteo 3:14-17).


El apóstol Pablo habla de ser como niños a los que de cualquier edad, recién les acaba de resplandece la luz del evangelio de Cristo Jesús, y les hablaba a los Corintios como niños en Cristo Jesús:


De manera que yo, hermanos, no pude hablaros como a espirituales, sino como a carnales, como a niños en Cristo. (1 Corintios 3:3).


Nuestro Padre Celestial nos manda que amemos a nuestro prójimo como a nosotros mismos, nos dio mandamiento.

El apóstol Juan dijo: También nosotros debemos de poner nuestras vidas por los hermanos, los apóstoles también la dieron, nuestro Señor Jesús dio su vida por nosotros.

Y Dios quiere que amemos a nuestro prójimo, pero algunos se preguntarán ¿Padre Nuestro, cómo debo amar?

Dice la palabra de Dios, pero el que tiene bienes de este mundo y ve a su hermano tener necesidad, y cierra contra él su corazón, ¿cómo mora el amor de Dios en él?

Hijitos míos, no amemos de palabra ni de lengua, sino de hecho y en verdad.

Dios quiere que demostremos el amor hacia nuestros hermanos ayudando a los que tienen necesidad, no cerrando el corazón contra ellos! No cerrando nuestra mano! Al contrario dando a los hermanos que lo necesiten.

Y confirma hablando de la oración, el apóstol Juan dijo: y cualquiera cosa que pidiéremos la recibiremos de él, porque guardamos sus mandamientos, y hacemos las cosas que son agradables delante de él.

Que él que ame a Dios, tambien ame a su "hermano".

Dice la palabra de Dios:


En esto hemos conocido el amor, en que él puso su vida por nosotros; también nosotros debemos poner nuestras vidas por los hermanos.

Pero el que tiene bienes de este mundo y ve a su hermano tener necesidad, y cierra contra él su corazón, ¿cómo mora el amor de Dios en él?

Hijitos míos, no amemos de palabra ni de lengua, sino de hecho y en verdad.

Y en esto conocemos que somos de la verdad, y aseguraremos nuestros corazones delante de él;

pues si nuestro corazón nos reprende, mayor que nuestro corazón es Dios, y él sabe todas las cosas.

Amados, si nuestro corazón no nos reprende, confianza tenemos en Dios;

y cualquiera cosa que pidiéremos la recibiremos de él, porque guardamos sus mandamientos, y hacemos las cosas que son agradables delante de él. (1 Juan 3:16-22).


No podemos participar en este pecado: Porque si alguno te ve a ti, que tienes conocimiento, sentado a la mesa en un lugar de ídolos, la conciencia de aquel que es débil, ¿no será estimulada a comer de lo sacrificado a los ídolos? Y por el conocimiento tuyo, se perderá el hermano débil por quien Cristo murió. De esta manera, pues, pecando contra los hermanos e hiriendo su débil conciencia, contra Cristo pecáis.


Si alguien participa en que se pierda un hermano, está pecando contra Cristo, de esto habla el apóstol Pablo a la Iglesia de Corinto, dice la palabra de Dios:


Pero no en todos hay este conocimiento; porque algunos, habituados hasta aquí a los ídolos, comen como sacrificado a ídolos, y su conciencia, siendo débil, se contamina.

Si bien la vianda no nos hace más aceptos ante Dios; pues ni porque comamos, seremos más, ni porque no comamos, seremos menos.

Pero mirad que esta libertad vuestra no venga a ser tropezadero para los débiles.

Porque si alguno te ve a ti, que tienes conocimiento, sentado a la mesa en un lugar de ídolos, la conciencia de aquel que es débil, ¿no será estimulada a comer de lo sacrificado a los ídolos?

Y por el conocimiento tuyo, se perderá el hermano débil por quien Cristo murió.

De esta manera, pues, pecando contra los hermanos e hiriendo su débil conciencia, contra Cristo pecáis.

Por lo cual, si la comida le es a mi hermano ocasión de caer, no comeré carne jamás, para no poner tropiezo a mi hermano. (1 Corintios 8:7-13).


Dijo nuestro Señor Jesús: Mirad por vosotros mismos. Si tu hermano pecare contra ti, repréndele; y si se arrepintiere, perdónale. Y si siete veces al día pecare contra ti, y siete veces al día volviere a ti, diciendo: Me arrepiento; perdónale. Dice la palabra de Dios:


Dijo Jesús a sus discípulos: Imposible es que no vengan tropiezos; mas ¡ay de aquel por quien vienen!

Mejor le fuera que se le atase al cuello una piedra de molino y se le arrojase al mar, que hacer tropezar a uno de estos pequeñitos.

Mirad por vosotros mismos. Si tu hermano pecare contra ti, repréndele; y si se arrepintiere, perdónale.

Y si siete veces al día pecare contra ti, y siete veces al día volviere a ti, diciendo: Me arrepiento; perdónale. (Lucas 17:1-4).


No juzgando a los demás, y sí juzgamos sea rectamente.

Nuestro Señor Jesús dijo: No juzguéis, para que no seáis juzgados. Porque con el juicio con que juzgáis, seréis juzgados, y con la medida con que medís, os será medido. Dijo el apóstol Pablo que debemos examinarnos a nosotros mismos, para tomar la Cena del Señor dignamente.


Dice la palabra de Dios:

No juzguéis, para que no seáis juzgados.

Porque con el juicio con que juzgáis, seréis juzgados, y con la medida con que medís, os será medido.

¿Y por qué miras la paja que está en el ojo de tu hermano, y no echas de ver la viga que está en tu propio ojo?

¿O cómo dirás a tu hermano: Déjame sacar la paja de tu ojo, y he aquí la viga en el ojo tuyo?

¡Hipócrita! saca primero la viga de tu propio ojo, y entonces verás bien para sacar la paja del ojo de tu hermano.

No deis lo santo a los perros, ni echéis vuestras perlas delante de los cerdos, no sea que las pisoteen, y se vuelvan y os despedacen. (Mateo 7:1-6).


Palabra fuerte es esta,


El apóstol Pablo reprende a los Romanos: Pero tú, ¿por qué juzgas a tu hermano? O tú también, ¿por qué menosprecias a tu hermano? Porque todos compareceremos ante el tribunal de Cristo. Porque escrito está: Vivo yo, dice el Señor, que ante mí se doblará toda rodilla, Y toda lengua confesará a Dios. De manera que cada uno de nosotros dará a Dios cuenta de sí.

Así que, ya no nos juzguemos más los unos a los otros, sino más bien decidid no poner tropiezo u ocasión de caer al hermano. Pero si por causa de la comida tu hermano es contristado, ya no andas conforme al amor. No hagas que por la comida tuya se pierda aquel por quien Cristo murió. No sea, pues, vituperado vuestro bien; porque el reino de Dios no es comida ni bebida, sino justicia, paz y gozo en el Espíritu Santo. Porque el que en esto sirve a Cristo, agrada a Dios, y es aprobado por los hombres. Así que, sigamos lo que contribuye a la paz y a la mutua edificación. No destruyas la obra de Dios por causa de la comida.


Pero tú, ¿por qué juzgas a tu hermano? O tú también, ¿por qué menosprecias a tu hermano? Porque todos compareceremos ante el tribunal de Cristo.

Porque escrito está:

Vivo yo, dice el Señor, que ante mí se doblará toda rodilla,

Y toda lengua confesará a Dios.

De manera que cada uno de nosotros dará a Dios cuenta de sí.

Así que, ya no nos juzguemos más los unos a los otros, sino más bien decidid no poner tropiezo u ocasión de caer al hermano.

Yo sé, y confío en el Señor Jesús, que nada es inmundo en sí mismo; mas para el que piensa que algo es inmundo, para él lo es.

Pero si por causa de la comida tu hermano es contristado, ya no andas conforme al amor. No hagas que por la comida tuya se pierda aquel por quien Cristo murió.

No sea, pues, vituperado vuestro bien;

porque el reino de Dios no es comida ni bebida, sino justicia, paz y gozo en el Espíritu Santo.

Porque el que en esto sirve a Cristo, agrada a Dios, y es aprobado por los hombres.

Así que, sigamos lo que contribuye a la paz y a la mutua edificación.

No destruyas la obra de Dios por causa de la comida. Todas las cosas a la verdad son limpias; pero es malo que el hombre haga tropezar a otros con lo que come.

Bueno es no comer carne, ni beber vino, ni nada en que tu hermano tropiece, o se ofenda, o se debilite.

¿Tienes tú fe? Tenla para contigo delante de Dios. Bienaventurado el que no se condena a sí mismo en lo que aprueba.

Pero el que duda sobre lo que come, es condenado, porque no lo hace con fe; y todo lo que no proviene de fe, es pecado. (Romanos 14:10-23).


El apóstol Pablo exhorta a los hermanos en el Señor Jesús, que de la manera que aprendisteis de nosotros cómo os conviene conduciros y agradar a Dios, así abundéis más y más. Porque ya sabéis qué instrucciones os dimos por el Señor Jesús; pues la voluntad de Dios es vuestra santificación; que os apartéis de fornicación; que cada uno de vosotros sepa tener su propia esposa en santidad y honor; no en pasión de concupiscencia, como los gentiles que no conocen a Dios; que ninguno agravie ni engañe en nada a su hermano; porque el Señor es vengador de todo esto, como ya os hemos dicho y testificado.

Siguiendo una vida que agrada a Dios.


Por lo demás, hermanos, os rogamos y exhortamos en el Señor Jesús, que de la manera que aprendisteis de nosotros cómo os conviene conduciros y agradar a Dios, así abundéis más y más.

Porque ya sabéis qué instrucciones os dimos por el Señor Jesús;

pues la voluntad de Dios es vuestra santificación; que os apartéis de fornicación;

que cada uno de vosotros sepa tener su propia esposa en santidad y honor;

no en pasión de concupiscencia, como los gentiles que no conocen a Dios;

que ninguno agravie ni engañe en nada a su hermano; porque el Señor es vengador de todo esto, como ya os hemos dicho y testificado.


Pues no nos ha llamado Dios a inmundicia, sino a santificación.

Así que, el que desecha esto, no desecha a hombre, sino a Dios, que también nos dio su Espíritu Santo.


Pero acerca del amor fraternal no tenéis necesidad de que os escriba, porque vosotros mismos habéis aprendido de Dios que os améis unos a otros;

y también lo hacéis así con todos los hermanos que están por toda Macedonia. Pero os rogamos, hermanos, que abundéis en ello más y más;

y que procuréis tener tranquilidad, y ocuparos en vuestros negocios, y trabajar con vuestras manos de la manera que os hemos mandado,

a fin de que os conduzcáis honradamente para con los de afuera, y no tengáis necesidad de nada. (1 Tesalonicenses 4:4-12).


Las consecuencias de hacer tropezar a un hermano son claras, nuestro Señor Jesús lo dijo: Y cualquiera que haga tropezar a alguno de estos pequeños que creen en mí, mejor le fuera que se le colgase al cuello una piedra de molino de asno, y que se le hundiese en lo profundo del mar. ¡Ay del mundo por los tropiezos!, porque es necesario que vengan tropiezos, pero ¡ay de aquel hombre por quien viene el tropiezo!

Y cualquiera que haga tropezar a alguno de estos pequeños que creen en mí, mejor le fuera que se le colgase al cuello una piedra de molino de asno, y que se le hundiese en lo profundo del mar.

¡Ay del mundo por los tropiezos!, porque es necesario que vengan tropiezos, pero ¡ay de aquel hombre por quien viene el tropiezo!

Por tanto, si tu mano o tu pie te es ocasión de caer, córtalo y échalo de ti; mejor te es entrar en la vida cojo o manco, que teniendo dos manos o dos pies ser echado en el fuego eterno.

Y si tu ojo te es ocasión de caer, sácalo y échalo de ti; mejor te es entrar con un solo ojo en la vida, que teniendo dos ojos ser echado en el infierno de fuego. (Mateo 18:7-9).


El apóstol Pablo exhorta a no cometer agravio a los hermanos, al contrario, que amonestéis a los ociosos, que alentéis a los de poco ánimo, que sostengáis a los débiles, que seáis pacientes para con todos. Mirad que ninguno pague a otro mal por mal; antes seguid siempre lo bueno unos para con otros, y para con todos. Dice la palabra de Dios:


También os rogamos, hermanos, que amonestéis a los ociosos, que alentéis a los de poco ánimo, que sostengáis a los débiles, que seáis pacientes para con todos.


Mirad que ninguno pague a otro mal por mal; antes seguid siempre lo bueno unos para con otros, y para con todos.

Estad siempre gozosos. (1 Tesalonicenses 5:16).


Le estas haciendo un bien a tu hermano, repréndiendole y perdonándole si se arrepintiere, así como a los que os presiden y amonestan. Dice la palabra de Dios:


Os rogamos, hermanos, que reconozcáis a los que trabajan entre vosotros, y os presiden en el Señor, y os amonestan;

y que los tengáis en mucha estima y amor por causa de su obra. Tened paz entre vosotros. (1 Tesalonicenses 5:12-13).


Confesandonos las ofensas los unos a los otros, para que seáis sanados, perdonándose 70 veces 7.


Confesaos vuestras ofensas unos a otros, y orad unos por otros, para que seáis sanados. La oración eficaz del justo puede mucho. (Santiago 5:16).


Te amo mi Dios Jehová y Padre! Te amo Jesucristo! Te amo Espiritu Santo! Aleluya! Amén.

Gracias mi Dios Jehová y Padre! Gracias amado Jesucristo! Gracias Espíritu Santo! Amén. Este artículo está escrito para honra y gloria de Dios. Aleluya! Amén.


Si esta palabra tocó tu corazón y deseas hacer la oración de fe, puedes confesar con tu boca:


Padre Nuestro gracias por amarme con amor eterno, ante el trono de la gracia y delante de Cristo Jesús pido me perdones mis pecados de obra y omisión y aquellos pecados que me son ocultos y acepto a tu Hijo Jesús de Nazaret El Cristo como mi Salvador, escribe mi nombre y el de mi familia en el libro de la vida, creo que es tu hijo amado, vino y dio su vida por mí, y resucitó al tercer día.


En el nombre de Cristo Jesús! Amén.

Gloria a Dios Padre! Bendice alma mía a Jehová! Alabado sea tu nombre Jesús! Aleluya! Amén.

Toda la honra y gloria a Dios y a nuestro Señor Jesucristo! Aleluya! Amén.

Comments


Bendiciones

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Dios les Bendiga en el nombre de Jesús de Nazaret Cristo. Amén

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