Sólo tú faltas en la Cena del Señor by Blanca Quiroga
- Dra. Blanca Quiroga

- Apr 13, 2022
- 8 min read
Updated: Oct 24, 2023
Este artículo está escrito para la Honra y Gloria de Dios! Aleluya! Amén Amén Amén.

Porque yo recibí del Señor lo que también os he enseñado: Que el Señor Jesús, la noche que fue entregado, tomó pan;
y habiendo dado gracias, lo partió, y dijo: Tomad, comed; esto es mi cuerpo que por vosotros es partido; haced esto en memoria de mí.
Asimismo tomó también la copa, después de haber cenado, diciendo: Esta copa es el nuevo pacto en mi sangre; haced esto todas las veces que la bebiereis, en memoria de mí.
Así, pues, todas las veces que comiereis este pan, y bebiereis esta copa, la muerte del Señor anunciáis hasta que él venga. (1 Corintios 11:23-26).
Pedro le dijo: No me lavarás los pies jamás. Jesús le respondió: Si no te lavare, no tendrás parte conmigo. (Juan 13:8).
La noche del 22 de Marzo estando en oración, sentí me fue revelado la escena de una cena, fue así como cuando ves una fotografía y recortas a una persona, se veía la orilla del recorte y ese hueco ahí, como una persona ausente, un lugar vacío, y se hizo un zoom de la persona sentada enseguida de la persona ausente y esa imagen vino hacia mí, no recuerdo su rostro y parecía ser Cristo, era la Cena del Señor, no obstante, no era la representación tradicional de la Cena del Señor, fue una cena con varias personas no conozco a los apóstoles en persona y el rostro de Cristo jamás lo he visto, pero sí supe que era él! Aún siempre le he visto en oración caminando y de la cintura para abajo, en definitiva se mostró la cena, el lugar vacío y se acentuó a Cristo y que alguien faltaba ahí.
Y estas semanas he estado pensando ello y recordando cuando mi papito Luis se salió de aquella iglesia, por allá del año 1984, si mal no recuerdo; Fuí testigo en la sala de mi casa cuando él trató de hacerles entender el Evangelio de Paz de nuestro Señor Jesucristo y ellos parecieron no entender en aquel tiempo, y mi familia dejó la obra en las misiones, que constaba con predicar en aquellas pequeñas iglesias en las colonias de más pobreza, toda la familia participaba excepto mi hermano menor por travieso y otro hermano lo cuidaba.
Mis padres leían y meditaban la palabra de Dios, oraban juntos, siempre temerosos de Dios siguieron desde casa, la palabra al pie de la letra lo más que han podido por toda una vida y cada año es la Cena del Señor en su hogar.
El día de la Cena del Señor, sólo asistíamos los que de corazón nos nacía y era posible, y todos estábamos arreglados como una Cena lo más formal que podíamos, con nuestros hijos cuando eran pequeños que a veces reían con sus risitas inocentes, cuando a mi hermano Carlos le salían las primeras lenguas con un pa pa pa, y yo con bajito shh! hagan silencio, todos participando en oración, predica y alabanza, todos en una hermosa reunión familiar.
Podía la familia participar del servicio pero solo los bautizados podíamos comer del cuerpo y la sangre del Señor, se hacía el 14 de Nissan de cada año, mis padres ayunaban desde la tarde del día anterior, preferíamos tomar nuestras precauciones de no hacer algo indebido, no podemos juzgar, dice la palabra de Dios,
De manera que cualquiera que comiere este pan o bebiere esta copa del Señor indignamente, será culpado del cuerpo y de la sangre del Señor.
Por tanto, pruébese cada uno a sí mismo, y coma así del pan, y beba de la copa.
Porque el que come y bebe indignamente, sin discernir el cuerpo del Señor, juicio come y bebe para sí.
Por lo cual hay muchos enfermos y debilitados entre vosotros, y muchos duermen.
Si, pues, nos examinásemos a nosotros mismos, no seríamos juzgados; mas siendo juzgados, somos castigados por el Señor, para que no seamos condenados con el mundo.
Así que, hermanos míos, cuando os reunís a comer, esperaos unos a otros. (1 Corintios 11:27-33).
Antes de la Cena del Señor, acude ante el trono de la gracia para el perdón de pecados y arrepientete ante nuestro sumo sacerdote nuestro Señor Jesucristo, como dice su palabra,
Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro. (Hebreos 4:16).
Mis padres se esforzaban por preparar el pan sin levadura y el jugo de la uva sin fermentar, mamita compraba unas hermosas flores para el arreglo de mesa, su vajilla y copas solo para la Santa Cena de cada año, manteles nuevos para este maravilloso servicio en memoria de nuestro Señor Jesucristo.
Y tomó el pan y dio gracias, y lo partió y les dio, diciendo: Esto es mi cuerpo, que por vosotros es dado; haced esto en memoria de mí. (Lucas 22:19).
Cada año se hace la Cena del Señor en su hogar precisamente en el comedor y mi papito Luis quien duerme en el Señor dirigía la cena, siempre empezábamos como en los servicios de la iglesia, con hermosas alabanzas para Dios y alabábamos con aquellos himnarios, las alabanzas "Cuando allá se pase lista", "Santo! Santo! Santo!"y muchas más... todos cantando al unísono! sin importar los desafinados, pero con mucho amor a Dios y a Jesucristo! Mi mamita con una voz tan preciosa y yo como buena hija cantábamos en todos agudos y contraltos aquellas notas, que no dudo llegaban al cielo! Y siguen llegando hasta el cielo! Gloria a Dios! Gloria a Jesucristo! Aleluya! Amen Amen Amen.
Y cada palabra escrita era hecha, dijo Jesús:
Gloria a Dios! Gloria a Jesucristo! Aleluya! Amen Amen Amen.
Te amamos Jesucristo y queremos permanecer en ti, gracias por tu palabra que nos da esperanza,
Jesús les dijo: De cierto, de cierto os digo: Si no coméis la carne del Hijo del Hombre, y bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros.
El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna; y yo le resucitaré en el día postrero.
Porque mi carne es verdadera comida, y mi sangre es verdadera bebida.
El que come mi carne y bebe mi sangre, en mí permanece, y yo en él.
Como me envió el Padre viviente, y yo vivo por el Padre, asimismo el que me come, él también vivirá por mí.
Este es el pan que descendió del cielo; no como vuestros padres comieron el maná, y murieron; el que come de este pan, vivirá eternamente. (Juan 6:53-58).
Hermoso es participar de la Cena del Señor en la comunión de su hogar con su familia, porque me agrado así porque es donde la familia está reunida y queda la buena semilla que perdura por generaciones, les doy mi testimonio.
Dice la palabra de Dios,
Y mientras comían, tomó Jesús el pan, y bendijo, y lo partió, y dio a sus discípulos, y dijo: Tomad, comed; esto es mi cuerpo.
Y tomando la copa, y habiendo dado gracias, les dio, diciendo: Bebed de ella todos;
porque esto es mi sangre del nuevo pacto, que por muchos es derramada para remisión de los pecados.
Y os digo que desde ahora no beberé más de este fruto de la vid, hasta aquel día en que lo beba nuevo con vosotros en el reino de mi Padre. (Mateo 26:26-29).
Y después de la cena procedíamos como dice la palabra a lavar los pies de unos a otros, recuerdo como mi hermana decía yo lavo los de mami y yo los de ella y mi mamita los míos, llegabamos a un acuerdo, mi hermano mayor a mi papá y mi papá a mi hermano mayor,
Antes de la fiesta de la pascua, sabiendo Jesús que su hora había llegado para que pasase de este mundo al Padre, como había amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el fin. ((Juan 13: 1).
sabiendo Jesús que el Padre le había dado todas las cosas en las manos, y que había salido de Dios, y a Dios iba, se levantó de la cena, y se quitó su manto, y tomando una toalla, se la ciñó.
Luego puso agua en un lebrillo, y comenzó a lavar los pies de los discípulos, y a enjugarlos con la toalla con que estaba ceñido.
Entonces vino a Simón Pedro; y Pedro le dijo: Señor, ¿tú me lavas los pies?
Respondió Jesús y le dijo: Lo que yo hago, tú no lo comprendes ahora; mas lo entenderás después.
Pedro le dijo: No me lavarás los pies jamás. Jesús le respondió: Si no te lavare, no tendrás parte conmigo.
Le dijo Simón Pedro: Señor, no sólo mis pies, sino también las manos y la cabeza.
Jesús le dijo: El que está lavado, no necesita sino lavarse los pies, pues está todo limpio; y vosotros limpios estáis, aunque no todos.
Porque sabía quién le iba a entregar; por eso dijo: No estáis limpios todos.
Así que, después que les hubo lavado los pies, tomó su manto, volvió a la mesa, y les dijo: ¿Sabéis lo que os he hecho?
Vosotros me llamáis Maestro, y Señor; y decís bien, porque lo soy.
Pues si yo, el Señor y el Maestro, he lavado vuestros pies, vosotros también debéis lavaros los pies los unos a los otros.
Porque ejemplo os he dado, para que como yo os he hecho, vosotros también hagáis.
De cierto, de cierto os digo: El siervo no es mayor que su señor, ni el enviado es mayor que el que le envió.
Si sabéis estas cosas, bienaventurados seréis si las hiciereis. (Juan 13:3-17).
Faltan pocos días no faltes a la Cena del Señor este próximo 8 de Abril, sabemos que no hay iglesias abiertas, ahí en tu hogar tienes una cita agendada en tu reencuentro con Dios y Jesucristo! Bienaventurados seréis si las hicieres!
Y cuando puedas volver a congregarte, se que lo extrañas! no dudes en dar Gracias a Dios, Hijo y Espíritu Santo! por todo lo bueno y lo santo que han hecho en tu vida,
Haz la oración de fe! Haz oración y lo que te indique tu corazón, tu pastor y nuestro Padre amado y Jesucristo!
Y abre las puertas de tu casa e invita a cenar a tu casa a Jesucristo! El espera que lo invites a permanecer en tu familia y en ti.
Jesús dijo:
Jesús les dijo: Yo soy el pan de vida; el que a mí viene, nunca tendrá hambre; y el que en mí cree, no tendrá sed jamás.
Mas os he dicho, que aunque me habéis visto, no creéis.
Todo lo que el Padre me da, vendrá a mí; y al que a mí viene, no le echo fuera.
Porque he descendido del cielo, no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me envió.
Y esta es la voluntad del Padre, el que me envió: Que de todo lo que me diere, no pierda yo nada, sino que lo resucite en el día postrero. (Juan 6:35-40).
Que no pare la adoración, la oración, el ayuno y la alabanza! Gloria a Dios! Gloria a Jesucristo! Aleluya! Amen Amen Amen.
Te agradecemos Padre Amado tu misericordia y que esta palabra sea sembrada como buena semilla, en el nombre de Cristo Jesús! Amén Amén Amén.
Gracias Padre, Hijo y Espíritu Santo! Amén Amén Amén.
Este artículo está escrito para la honra y gloria de Nuestro Padre y Jesucristo! Aleluya! Amén Amén Amén.
Si esta palabra tocó tu corazón y deseas hacer la oración de fe, puedes confesar con tu boca:
Padre Nuestro gracias por amarme con amor eterno, ante el trono de la gracia y delante de Cristo Jesús pido me perdones mis pecados de obra y omisión y aquellos pecados que me son ocultos y acepto a tu Hijo Jesús de Nazaret El Cristo como mi Salvador, escribe mi nombre y el de mi familia en el libro de la vida, creo que es tu hijo amado, vino y dio su vida por mí, y resucitó al tercer día, y Jesucristo es mi Señor.
En el nombre de Cristo Jesús! Amén Amén Amén.
Gloria a Dios Padre! Gloria a Jesucristo! Aleluya! Amén Amén Amén.
Te amo Papito Jehová! Te amo Jesucristo! Te amo Espíritu Santo! Aleluya! Amén Amén Amén.




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