Y Jesús le dijo: Rectamente has juzgado by Blanca Quiroga
- Dra Blanca Quiroga

- Sep 27, 2022
- 8 min read
Updated: Oct 24, 2023
Este artículo está escrito para la Honra y Gloria de Nuestro Padre y Jesucristo! Aleluya! Amén Amén Amén.

Jesús clamó y dijo: El que cree en mí, no cree en mí, sino en el que me envió;
y el que me ve, ve al que me envió.
Yo, la luz, he venido al mundo, para que todo aquel que cree en mí no permanezca en tinieblas.
Al que oye mis palabras, y no las guarda, yo no le juzgo; porque no he venido a juzgar al mundo, sino a salvar al mundo.
El que me rechaza, y no recibe mis palabras, tiene quien le juzgue; la palabra que he hablado, ella le juzgará en el día postrero.
Porque yo no he hablado por mi propia cuenta; el Padre que me envió, él me dio mandamiento de lo que he de decir, y de lo que he de hablar.
Y sé que su mandamiento es vida eterna. Así pues, lo que yo hablo, lo hablo como el Padre me lo ha dicho. (Juan 12:44-50).
Recuerdo una tarde que estaba escribiendo un artículo, hubo un versículo que se me quedó grabados vienen a mi mente de vez en cuando. Dijo Jesús: Rectamente has juzgado.
Entonces respondiendo Jesús, le dijo: Simón, una cosa tengo que decirte. Y él le dijo: Di, Maestro.
Un acreedor tenía dos deudores: el uno le debía quinientos denarios, y el otro cincuenta;
y no teniendo ellos con qué pagar, perdonó a ambos. Di, pues, ¿cuál de ellos le amará más?
Respondiendo Simón, dijo: Pienso que aquel a quien perdonó más. Y él le dijo: Rectamente has juzgado. (Lucas 7:40-43).
Tengo una gran área de oportunidad que me es recordada día a día, porque tengo mucho por no juzgar. Es tan fácil juzgar a ligera, y creanme! ¿A quien no le ha pasado? De repente zaz ya caíste. Hay que aprender a no apresurarse al hablar antes que nuestra palabra salga de nuestra boca, cuestionarnos: ¿Voy a juzgar bien? ¿Voy a juzgar mal? ¿Realmente tengo un discernimiento entre lo bueno y lo malo? Y cuidar nuestra boca antes de emitir un juicio, y si no sabemos, mejor es callar dice la palabra de Dios que hasta el necio cuenta como sabio cuando calla.
Aun el necio, cuando calla, es contado por sabio;
El que cierra sus labios es entendido. (Proverbios 17:28).
Ha sido en mi diario caminar con Jesús algo que quiero cambiar, yo que de niña fui a una iglesia que aún se encamina en la obediencia a Dios.
La palabra de Dios es verdad y si no conocemos el carácter de Dios no podremos discernir entre lo que si le agrada y lo que no le agrada. Y lo que Él espera de nosotros, en demostración del gran amor que le profesamos.
Respondió Jesús y le dijo: El que me ama, mi palabra guardará; y mi Padre le amará, y vendremos a él, y haremos morada con él. (Juan 14:23).
No obstante, es muy difícil de abstenerse de juzgar, no obstante con la ayuda de Dios es fácil, más aún quizás muchos ya lo entiendan. Oremos cada día para que Dios nos ayude.
Dice la palabra de Dios:
El que sacia de bien tu boca De modo que te rejuvenezcas como el águila. (Salmos 103:5).
Deseo mi corazón en sintonía con Dios y de su gran amor en Cristo Jesús. Aunque tenga días no tan buenos, deseo tanto tener un corazón sabio para alegrarle a Dios el corazón. Quiero dejar alegría en el corazón de Papito Jehová.
Lo perfecto es no juzgar, Dijo Jesús:
No juzguéis, para que no seáis juzgados.
Porque con el juicio con que juzgáis, seréis juzgados, y con la medida con que medís, os será medido.
¿Y por qué miras la paja que está en el ojo de tu hermano, y no echas de ver la viga que está en tu propio ojo?
¿O cómo dirás a tu hermano: Déjame sacar la paja de tu ojo, y he aquí la viga en el ojo tuyo?
!!Hipócrita! saca primero la viga de tu propio ojo, y entonces verás bien para sacar la paja del ojo de tu hermano.
No deis lo santo a los perros, ni echéis vuestras perlas delante de los cerdos, no sea que las pisoteen, y se vuelvan y os despedacen. (Mateo 7:1-6).
No juzguemos porque daremos a Dios cuenta de sí, en nosotros está decidir:
Pero tú, ¿por qué juzgas a tu hermano? O tú también, ¿por qué menosprecias a tu hermano? Porque todos compareceremos ante el tribunal de Cristo.
Porque escrito está:
Vivo yo, dice el Señor, que ante mí se doblará toda rodilla,
Y toda lengua confesará a Dios.
De manera que cada uno de nosotros dará a Dios cuenta de sí. (Romanos 14:10-12).
Jesús dijo: No juzguéis según las apariencias, sino juzgad con justo juicio.
En la fiesta de los tabernáculos, le buscaban los judíos en la fiesta y decían: ¿Dónde está aquél?, mientras Jesús enseñaba.
Más a la mitad de la fiesta subió Jesús al templo, y enseñaba.
Y se maravillaban los judíos, diciendo: ¿Cómo sabe éste letras, sin haber estudiado?
Jesús les respondió y dijo: Mi doctrina no es mía, sino de aquel que me envió.
El que quiera hacer la voluntad de Dios, conocerá si la doctrina es de Dios, o si yo hablo por mi propia cuenta.
El que habla por su propia cuenta, su propia gloria busca; pero el que busca la gloria del que le envió, éste es verdadero, y no hay en él injusticia.
¿No os dio Moisés la ley, y ninguno de vosotros cumple la ley? ¿Por qué procuráis matarme?
Respondió la multitud y dijo: Demonio tienes; ¿quién procura matarte?
Jesús respondió y les dijo: Una obra hice, y todos os maravilláis.
Por cierto, Moisés os dio la circuncisión (no porque sea de Moisés, sino de los padres ; y en el día de reposo circuncidáis al hombre.
Si recibe el hombre la circuncisión en el día de reposo, para que la ley de Moisés no sea quebrantada, ¿os enojáis conmigo porque en el día de reposo sané completamente a un hombre?
No juzguéis según las apariencias, sino juzgad con justo juicio. (Juan 7:14-24).
Mensaje para la congregación, no juzguemos y seamos misericordiosos, recibid al débil en la fe, pero no para contender:
Recibid al débil en la fe, pero no para contender sobre opiniones.
Porque uno cree que se ha de comer de todo; otro, que es débil, come legumbres.
El que come, no menosprecie al que no come, y el que no come, no juzgue al que come; porque Dios le ha recibido.
¿Tú quién eres, que juzgas al criado ajeno? Para su propio señor está en pie, o cae; pero estará firme, porque poderoso es el Señor para hacerle estar firme. (Romanos 14:1-4).
Mensaje del Apóstol Pablo para los servidores de Cristo y administradores de los misterios de Dios, no juzguéis:
Así, pues, téngannos los hombres por servidores de Cristo, y administradores de los misterios de Dios.
Ahora bien, se requiere de los administradores, que cada uno sea hallado fiel.
Yo en muy poco tengo el ser juzgado por vosotros, o por tribunal humano; y ni aun yo me juzgo a mí mismo.
Porque aunque de nada tengo mala conciencia, no por eso soy justificado; pero el que me juzga es el Señor.
Así que, no juzguéis nada antes de tiempo, hasta que venga el Señor, el cual aclarará también lo oculto de las tinieblas, y manifestará las intenciones de los corazones; y entonces cada uno recibirá su alabanza de Dios.
Pero esto, hermanos, lo he presentado como ejemplo en mí y en Apolos por amor de vosotros, para que en nosotros aprendáis a no pensar más de lo que está escrito, no sea que por causa de uno, os envanezcáis unos contra otros.
Porque ¿quién te distingue? ¿o qué tienes que no hayas recibido? Y si lo recibiste, ¿por qué te glorías como si no lo hubieras recibido?
Ya estáis saciados, ya estáis ricos, sin nosotros reináis. !!Y ojalá reinaseis, para que nosotros reinásemos también juntamente con vosotros!
Porque según pienso, Dios nos ha exhibido a nosotros los apóstoles como postreros, como a sentenciados a muerte; pues hemos llegado a ser espectáculo al mundo, a los ángeles y a los hombres.
Nosotros somos insensatos por amor de Cristo, mas vosotros prudentes en Cristo; nosotros débiles, mas vosotros fuertes; vosotros honorables, mas nosotros despreciados.
Hasta esta hora padecemos hambre, tenemos sed, estamos desnudos, somos abofeteados, y no tenemos morada fija.
Nos fatigamos trabajando con nuestras propias manos; nos maldicen, y bendecimos; padecemos persecución, y la soportamos.
Nos difaman, y rogamos; hemos venido a ser hasta ahora como la escoria del mundo, el desecho de todos. (1 Corintios 4:4-13).
Dice la palabra de Dios, que ya no nos juzguemos, decidamos no poner tropiezo u ocasión de caer al hermano:
Así que, ya no nos juzguemos más los unos a los otros, sino más bien decidid no poner tropiezo u ocasión de caer al hermano.
Yo sé, y confío en el Señor Jesús, que nada es inmundo en sí mismo; mas para el que piensa que algo es inmundo, para él lo es. (Romanos 14:13-14).
Tenemos tanto que aprender, si juzgamos al hermano y es contristado, entonces ya no andamos conforme al amor:
Pero si por causa de la comida tu hermano es contristado, ya no andas conforme al amor. No hagas que por la comida tuya se pierda aquel por quien Cristo murió.
Si no nos abstenemos de juzgar al hermano, puede ser vituperado vuestro bien:
No sea, pues, vituperado vuestro bien;
porque el reino de Dios no es comida ni bebida, sino justicia, paz y gozo en el Espíritu Santo.
Porque el que en esto sirve a Cristo, agrada a Dios, y es aprobado por los hombres.(Romanos 14:15-16).
Es mejor tener paz y mutua edificación que juzgar:
Así que, sigamos lo que contribuye a la paz y a la mutua edificación.
No destruyas la obra de Dios por causa de la comida. Todas las cosas a la verdad son limpias; pero es malo que el hombre haga tropezar a otros con lo que come.
Bueno es no comer carne, ni beber vino, ni nada en que tu hermano tropiece, o se ofenda, o se debilite.
¿Tienes tú fe? Tenla para contigo delante de Dios. Bienaventurado el que no se condena a sí mismo en lo que aprueba.
Pero el que duda sobre lo que come, es condenado, porque no lo hace con fe; y todo lo que no proviene de fe, es pecado (Romanos 14:19-23).
Hagamos diferencia entre día y día; otro juzga iguales todos los días, cada uno esté convencido en su propia mente:
Uno hace diferencia entre día y día; otro juzga iguales todos los días. Cada uno esté plenamente convencido en su propia mente.
El que hace caso del día, lo hace para el Señor; y el que no hace caso del día, para el Señor no lo hace. El que come, para el Señor come, porque da gracias a Dios; y el que no come, para el Señor no come, y da gracias a Dios.
Porque ninguno de nosotros vive para sí, y ninguno muere para sí.
Pues si vivimos, para el Señor vivimos; y si morimos, para el Señor morimos. Así pues, sea que vivamos, o que muramos, del Señor somos.
Porque Cristo para esto murió y resucitó, y volvió a vivir, para ser Señor así de los muertos como de los que viven. (Romanos 14:5-9).
Palabras de Esperanza:
Entonces los escribas y los fariseos le trajeron una mujer sorprendida en adulterio; y poniéndola en medio,
le dijeron: Maestro, esta mujer ha sido sorprendida en el acto mismo de adulterio.
Y en la ley nos mandó Moisés apedrear a tales mujeres. Tú, pues, ¿qué dices?
Mas esto decían tentándole, para poder acusarle. Pero Jesús, inclinado hacia el suelo, escribía en tierra con el dedo.
Y como insistieran en preguntarle, se enderezó y les dijo: El que de vosotros esté sin pecado sea el primero en arrojar la piedra contra ella.
E inclinándose de nuevo hacia el suelo, siguió escribiendo en tierra.
Pero ellos, al oír esto, acusados por su conciencia, salían uno a uno, comenzando desde los más viejos hasta los postreros; y quedó solo Jesús, y la mujer que estaba en medio.
Enderezándose Jesús, y no viendo a nadie sino a la mujer, le dijo: Mujer, ¿dónde están los que te acusaban? ¿Ninguno te condenó?
Ella dijo: Ninguno, Señor. Entonces Jesús le dijo: Ni yo te condeno; vete, y no peques más. (Juan 8:3-11).
Te amo Papito Jehová! Te amo Jesucristo! Te amo Espiritu Santo! Aleluya! Amén Amén Amén.
Gracias Papito Jehová! Gracias amado Jesucristo! Gracias Espíritu Santo! Amén Amén Amén.
Si esta palabra tocó tu corazón y deseas hacer la oración de fe, puedes confesar con tu boca:
Padre Nuestro gracias por amarme con amor eterno, ante el trono de la gracia y delante de Cristo Jesús pido me perdones mis pecados de obra y omisión y aquellos pecados que me son ocultos y acepto a tu Hijo Jesús de nazaret, escribe mi nombre y el de mi familia en el libro de la vida, creo que es tu hijo amado, vino y dio su vida por mí, y resucitó al tercer día, y Jesucristo es mi Señor.
En el nombre de Cristo Jesús! Amén Amén Amén.
Gloria a Dios! Aleluya! Amén Amén Amén.




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