Como oveja a la muerte fue llevado; Y como cordero mudo delante del que lo trasquila by Blanca Q.
- Dra Blanca Quiroga

- Jan 8, 2021
- 8 min read
Updated: Oct 17, 2023
Este artículo está escrito para la Honra y Gloria de Dios! Aleluya! Amén.

El etíope, eunuco, funcionario de Candace reina de los etíopes leía el libro de Isaías, cuando lo abordó Felipe en el camino:
El pasaje de la Escritura que leía era este:
Como oveja a la muerte fue llevado; Y como cordero mudo delante del que lo trasquila, Así no abrió su boca.
En su humillación no se le hizo justicia; Mas su generación, ¿quién la contará?
Porque fue quitada de la tierra su vida.
Respondiendo el eunuco, dijo a Felipe: Te ruego que me digas: ¿de quién dice el profeta esto; de sí mismo, o de algún otro?
Entonces Felipe, abriendo su boca, y comenzando desde esta escritura, le anunció el evangelio de Jesús. (Hechos 8:32 -35).
Hace un rato subí a orar, y recordé este artículo que tenía pendiente de escribir, y que por una y otra razón se había retrasado como algunos otros que tengo por compartir.
Sin duda! Este es una palabra que ha tocado mi corazón en estos dos últimos dos días. Cuando estamos mi esposo y yo orando por enfermos, la presencia de Dios ha sido tan fuerte, cuando orando hablo con Dios la palabra del sacrificio de Cristo. Tal pareciera que Dios me está acentuando esa palabra.
Ayer tuve esta experiencia que me gustaría compartirles, los personajes han preferido estar en anonimato.
El día de ayer, un nieto fue a casa de su abuela, y su tía estaba de visita. Y él joven le contó de un proyecto que tiene planeado con el cual podría cumplir sus sueños. La abuela ha sido viuda desde hace dos años y su hija (la tía) ha sido de gran ayuda para ella. Diría yo una gran hija y bendición en su vida. Pero a veces la hija considera que el apoyo es mucho o trae un pesar darlo, pero no es por su madre, más otras cuestiones que se agregan. Más la quejadera es continua.
Y me dice: hay cuando vi a mi sobrino le vi su cara tan hermosa que me gustaría ayudarlo con su pequeño proyecto. Y note esa palabras suaves y dulces en la boca de ella.
De esas veces que piensas y piensas y piensas tratando de entender, sin querer, dije: Está interfiriendo en ella "La consideración de Merecer".
Y fue como pude valorar el gran sacrificio que Cristo hizo por nosotros en la Cruz, no fue condicionado y mucho menos pensó si lo merecíamos. El dió su vida en rescate de todos, el cual se dio testimonio a su debido tiempo:
Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre,
el cual se dio a sí mismo en rescate por todos, de lo cual se dio testimonio a su debido tiempo. (1 Timoteo 2:5-6).
Dios muestra su amor, aún siendo pecadores:
Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros.
Pues mucho más, estando ya justificados en su sangre, por él seremos salvos de la ira. (Romanos 5:8-9).
Padeció una sola vez por los pecados, el justo por los injustos:
Porque también Cristo padeció una sola vez por los pecados, el justo por los injustos, para llevarnos a Dios, siendo a la verdad muerto en la carne, pero vivificado en espíritu; (1 Pedro 3:18).
Y aún Pablo que fue perseguidor de los cristiano, da testimonio de palabra fiel y digna de ser recibida por todos:
Palabra fiel y digna de ser recibida por todos: que Cristo Jesús vino al mundo para salvar a los pecadores, de los cuales yo soy el primero.
Pero por esto fui recibido a misericordia, para que Jesucristo mostrase en mí el primero toda su clemencia, para ejemplo de los que habrían de creer en él para vida eterna. (1 Timoteo 1:15-16).
La Palabra de Esperanza es:
Jesús fue sentenciado a muerte:
Entonces Pilato, convocando a los principales sacerdotes, a los gobernantes, y al pueblo,
les dijo: Me habéis presentado a éste como un hombre que perturba al pueblo; pero habiéndole interrogado yo delante de vosotros, no he hallado en este hombre delito alguno de aquellos de que le acusáis.
Y ni aun Herodes, porque os remití a él; y he aquí, nada digno de muerte ha hecho este hombre.
Le soltaré, pues, después de castigarle.
Y tenía necesidad de soltarles uno en cada fiesta.
Mas toda la multitud dio voces a una, diciendo: !!Fuera con éste, y suéltanos a Barrabás!
Este había sido echado en la cárcel por sedición en la ciudad, y por un homicidio.
Les habló otra vez Pilato, queriendo soltar a Jesús;
pero ellos volvieron a dar voces, diciendo: !!Crucifícale, crucifícale!
Él les dijo por tercera vez: ¿Pues qué mal ha hecho éste? Ningún delito digno de muerte he hallado en él; le castigaré, pues, y le soltaré.
Mas ellos instaban a grandes voces, pidiendo que fuese crucificado. Y las voces de ellos y de los principales sacerdotes prevalecieron.
Entonces Pilato sentenció que se hiciese lo que ellos pedían;
y les soltó a aquel que había sido echado en la cárcel por sedición y homicidio, a quien habían pedido; y entregó a Jesús a la voluntad de ellos.
Crucifixión y muerte de Jesús:
Y llevándole, tomaron a cierto Simón de Cirene, que venía del campo, y le pusieron encima la cruz para que la llevase tras Jesús.
Y le seguía gran multitud del pueblo, y de mujeres que lloraban y hacían lamentación por él.
Pero Jesús, vuelto hacia ellas, les dijo: Hijas de Jerusalén, no lloréis por mí, sino llorad por vosotras mismas y por vuestros hijos.
Porque he aquí vendrán días en que dirán: Bienaventuradas las estériles, y los vientres que no concibieron, y los pechos que no criaron.
Entonces comenzarán a decir a los montes: Caed sobre nosotros; y a los collados: Cubridnos.
Porque si en el árbol verde hacen estas cosas, ¿en el seco, qué no se hará?
Llevaban también con él a otros dos, que eran malhechores, para ser muertos.
Y cuando llegaron al lugar llamado de la Calavera, le crucificaron allí, y a los malhechores, uno a la derecha y otro a la izquierda.
Y Jesús decía: Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen. Y repartieron entre sí sus vestidos, echando suertes.
Y el pueblo estaba mirando; y aun los gobernantes se burlaban de él, diciendo: A otros salvó; sálvese a sí mismo, si éste es el Cristo, el escogido de Dios.
Los soldados también le escarnecían, acercándose y presentándole vinagre,
y diciendo: Si tú eres el Rey de los judíos, sálvate a ti mismo.
Había también sobre él un título escrito con letras griegas, latinas y hebreas: ESTE ES EL REY DE LOS JUDÍOS.
Y uno de los malhechores que estaban colgados le injuriaba, diciendo: Si tú eres el Cristo, sálvate a ti mismo y a nosotros.
Respondiendo el otro, le reprendió, diciendo: ¿Ni aun temes tú a Dios, estando en la misma condenación?
Nosotros, a la verdad, justamente padecemos, porque recibimos lo que merecieron nuestros hechos; mas éste ningún mal hizo.
Y dijo a Jesús: Acuérdate de mí cuando vengas en tu reino.
Entonces Jesús le dijo: De cierto te digo que hoy estarás conmigo en el paraíso.
Cuando era como la hora sexta, hubo tinieblas sobre toda la tierra hasta la hora novena.
Y el sol se oscureció, y el velo del templo se rasgó por la mitad.
Entonces Jesús, clamando a gran voz, dijo: Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu. Y habiendo dicho esto, expiró.
Cuando el centurión vio lo que había acontecido, dio gloria a Dios, diciendo: Verdaderamente este hombre era justo.
Y toda la multitud de los que estaban presentes en este espectáculo, viendo lo que había acontecido, se volvían golpeándose el pecho.
Pero todos sus conocidos, y las mujeres que le habían seguido desde Galilea, estaban lejos mirando estas cosas.
Jesús fue sepultado:
Había un varón llamado José, de Arimatea, ciudad de Judea, el cual era miembro del concilio, varón bueno y justo.
Este, que también esperaba el reino de Dios, y no había consentido en el acuerdo ni en los hechos de ellos,
fue a Pilato, y pidió el cuerpo de Jesús.
Y quitándolo, lo envolvió en una sábana, y lo puso en un sepulcro abierto en una peña, en el cual aún no se había puesto a nadie.
Era día de la preparación, y estaba para comenzar el día de reposo.
Y las mujeres que habían venido con él desde Galilea, siguieron también, y vieron el sepulcro, y cómo fue puesto su cuerpo.
Y vueltas, prepararon especias aromáticas y ungüentos; y descansaron el día de reposo,conforme al mandamiento. (Lucas 23:13-56).
La resurrección de Jesucristo:
El primer día de la semana, muy de mañana, vinieron al sepulcro, trayendo las especias aromáticas que habían preparado, y algunas otras mujeres con ellas.
Y hallaron removida la piedra del sepulcro;
y entrando, no hallaron el cuerpo del Señor Jesús.
Aconteció que estando ellas perplejas por esto, he aquí se pararon junto a ellas dos varones con vestiduras resplandecientes;
y como tuvieron temor, y bajaron el rostro a tierra, les dijeron: ¿Por qué buscáis entre los muertos al que vive?
No está aquí, sino que ha resucitado. Acordaos de lo que os habló, cuando aún estaba en Galilea,
diciendo: Es necesario que el Hijo del Hombre sea entregado en manos de hombres pecadores, y que sea crucificado, y resucite al tercer día.
Entonces ellas se acordaron de sus palabras,
y volviendo del sepulcro, dieron nuevas de todas estas cosas a los once, y a todos los demás.
Eran María Magdalena, y Juana, y María madre de Jacobo, y las demás con ellas, quienes dijeron estas cosas a los apóstoles.
Mas a ellos les parecían locura las palabras de ellas, y no las creían.
Pero levantándose Pedro, corrió al sepulcro; y cuando miró dentro, vio los lienzos solos, y se fue a casa maravillándose de lo que había sucedido. (Lucas 24:1-12).
Jesús se aparece a los discípulos:
Mientras ellos aún hablaban de estas cosas, Jesús se puso en medio de ellos, y les dijo: Paz a vosotros.
Entonces, espantados y atemorizados, pensaban que veían espíritu.
Pero él les dijo: ¿Por qué estáis turbados, y vienen a vuestro corazón estos pensamientos?
Mirad mis manos y mis pies, que yo mismo soy; palpad, y ved; porque un espíritu no tiene carne ni huesos, como veis que yo tengo.
Y diciendo esto, les mostró las manos y los pies.
Y como todavía ellos, de gozo, no lo creían, y estaban maravillados, les dijo: ¿Tenéis aquí algo de comer?
Entonces le dieron parte de un pez asado, y un panal de miel.
Y él lo tomó, y comió delante de ellos.
Y les dijo: Estas son las palabras que os hablé, estando aún con vosotros: que era necesario que se cumpliese todo lo que está escrito de mí en la ley de Moisés, en los profetas y en los salmos.
Entonces les abrió el entendimiento, para que comprendiesen las Escrituras;
y les dijo: Así está escrito, y así fue necesario que el Cristo padeciese, y resucitase de los muertos al tercer día;
y que se predicase en su nombre el arrepentimiento y el perdón de pecados en todas las naciones, comenzando desde Jerusalén.
Y vosotros sois testigos de estas cosas.
He aquí, yo enviaré la promesa de mi Padre sobre vosotros; pero quedaos vosotros en la ciudad de Jerusalén, hasta que seáis investidos de poder desde lo alto. (Lucas 24:36-49).
La ascensión.
Y los sacó fuera hasta Betania, y alzando sus manos, los bendijo.
Y aconteció que bendiciéndolos, se separó de ellos, y fue llevado arriba al cielo.
Ellos, después de haberle adorado, volvieron a Jerusalén con gran gozo;
y estaban siempre en el templo, alabando y bendiciendo a Dios. Amén. (Lucas 24:50-53).
Gracias por la Gracia inmerecida. Gloria a Dios! Gloria a Jesucristo! Aleluya! Amén Amén Amén
Te Amo Papito Jehová! Te Amo Jesucristo! Te Amo Espiritu Santo! Aleluya! Amén Amén Amén. Gracias Papito Jehová! Gracias Amado Jesucristo por la Gracia inmerecida.
Gracias Espíritu Santo! Amén Amén Amén.
Si esta palabra tocó tu corazón y deseas hacer la oración de fe, puedes confesar con tu boca:
Gracias Padre por amarme tanto, ante el Trono de la Gracia perdona mis pecados y acepto a tu Hijo Jesucristo como mi Salvador, escribe mi nombre en el libro de la vida, creo que es tu Hijo amado, vino y dio su vida por mi, y resucitó al tercer día, y Jesucristo es mi Señor.
En el nombre de Cristo Jesús! Amén Amén Amén.
Gloria a Dios Padre! Gloria a Jesucristo! Aleluya! Amén Amén Amén.
Te Amo Papito Jehová! Te Amo Jesucristo! Te Amo Espiritu Santo! Aleluya! Amén Amén Amén.
Gracias Papito Jehová! Gracias Amado Jesucristo! Gracias Espíritu Santo! Amén Amén Amén.




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