Cuando se conviertan al Señor, el velo se quitará by Blanca Quiroga
- Dra Blanca Quiroga

- Nov 8, 2021
- 7 min read
Updated: Oct 24, 2023
Este artículo está escrito para honra y gloria de Dios. Aleluya! Amén.

Jesús subió a Jerusalén y purificó el templo, y les dijo: Destruid este templo, y en tres días lo levantaré; Mas él hablaba del templo de su cuerpo.
Estaba cerca la pascua de los judíos; y subió Jesús a
Jerusalén,
y halló en el templo a los que vendían bueyes, ovejas y palomas, y a los cambistas allí sentados.
Y haciendo un azote de cuerdas, echó fuera del templo a todos, y las ovejas y los bueyes; y esparció las monedas de los cambistas, y volcó las mesas;
y dijo a los que vendían palomas: Quitad de aquí esto, y no hagáis de la casa de mi Padre casa de mercado.
Entonces se acordaron sus discípulos que está escrito: El celo de tu casa me consume.
Y los judíos respondieron y le dijeron: ¿Qué señal nos muestras, ya que haces esto?
Respondió Jesús y les dijo: Destruid este templo, y en tres días lo levantaré.
Dijeron luego los judíos: En cuarenta y seis años fue edificado este templo, ¿y tú en tres días lo levantarás?
Mas él hablaba del templo de su cuerpo.
Por tanto, cuando resucitó de entre los muertos, sus discípulos se acordaron que había dicho esto; y creyeron la Escritura y la palabra que Jesús había dicho. (Juan 2: 13-22).
Ayer en el servicio de la iglesia, mientras estaba la alabanza, vi una cortina blanca delgada, que estaba partida por en medio y con mis manos la abría, y luego pasaba por ella y luego sentí como mis brazos se levantaban en la alabanza y sentí tan hermoso. Que le dije a mi esposo siento tan hermoso dame tu mano levantemos las manos, sentía tan hermoso. Gloria a Dios! Aleluya!
Gracias Dios Padre, Jesucristo y Espíritu Santo.
Te amo Papito Jehová, Te amo Jesucristo! Te amo Espíritu Santo! en el nombre de Cristo Jesús. Amén.
Dice la palabra de Dios:
Jesús entregó el espíritu, y he aquí el velo del templo se rasgó en dos, de arriba abajo y la tierra tembló y las rocas se partieron, y se abrieron los sepulcros y muchos cuerpos de santos que habían dormido, se levantaron, y saliendo de los sepulcros, después de la resurrección de él, vinieron a la santa ciudad y aparecieron muchos; Y dijeron: Verdaderamente éste era Hijo de Dios.
Cuando salían, hallaron a un hombre de Cirene que se llamaba Simón; a éste obligaron a que llevase la cruz.
Y cuando llegaron a un lugar llamado Gólgota, que significa: Lugar de la Calavera,
le dieron a beber vinagre mezclado con hiel; pero
después de haberlo probado, no quiso beberlo.
Cuando le hubieron crucificado, repartieron entre sí sus vestidos, echando suertes, para que se cumpliese lo dicho por el profeta: Partieron entre sí mis vestidos, y sobre mi ropa echaron suertes.
Y sentados le guardaban allí.
Y pusieron sobre su cabeza su causa escrita: ESTE ES JESÚS, EL REY DE LOS JUDÍOS.
Entonces crucificaron con él a dos ladrones, uno a la derecha, y otro a la izquierda.
Y los que pasaban le injuriaban, meneando la cabeza,
y diciendo: Tú que derribas el templo, y en tres días lo
reedificas, sálvate a ti mismo; si eres Hijo de Dios, desciende de la cruz.
De esta manera también los principales sacerdotes, escarneciéndole con los escribas y los fariseos y los ancianos, decían:
A otros salvó, a sí mismo no se puede salvar; si es el Rey de Israel, descienda ahora de la cruz, y creeremos en él.
Confió en Dios; líbrele ahora si le quiere; porque ha dicho: Soy Hijo de Dios.
Lo mismo le injuriaban también los ladrones que
estaban crucificados con él.
Y desde la hora sexta hubo tinieblas sobre toda la tierra hasta la hora novena.
Cerca de la hora novena, Jesús clamó a gran voz, diciendo: Elí, Elí, ¿lama sabactani? Esto es: Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?
Algunos de los que estaban allí decían, al oírlo: A Elías llama éste.
Y al instante, corriendo uno de ellos, tomó una esponja, y la empapó de vinagre, y poniéndola en una caña, le dio a beber.
Pero los otros decían: Deja, veamos si viene Elías a librarle.
Mas Jesús, habiendo otra vez clamado a gran voz, entregó el espíritu.
Y he aquí, el velo del templo se rasgó en dos, de arriba abajo; y la tierra tembló, y las rocas se partieron;
y se abrieron los sepulcros, y muchos cuerpos de santos que habían dormido, se levantaron;
y saliendo de los sepulcros, después de la resurrecc
ión de él, vinieron a la santa ciudad, y aparecieron a muchos.
El centurión, y los que estaban con él guardando a Jesús, visto el terremoto, y las cosas que habían sido hechas, temieron en gran manera, y dijeron: Verdaderamente éste era Hijo de Dios.
Estaban allí muchas mujeres mirando de lejos, las cuales habían seguido a Jesús desde Galilea, sirviéndole,
entre las cuales estaban María Magdalena, María la madre de Jacobo y de José, y la madre de los hijos de Zebedeo. (Mateo 27:32-56).
Incredulidad de los judíos, ellos no podían creer, porque también dijo el profeta Isaías: Cegó los ojos de ellos, y endureció su corazón; Para que no vean con l
os ojos, y entiendan con el corazón, Y se conviertan, y yo los sane. Isaías dijo esto cuando vio su gloria, y habló acerca de él.
Estas cosas habló Jesús, y se fue y se ocultó de ellos.
Pero a pesar de que había hecho tantas señales delante de ellos, no creían en él;
para que se cumpliese la palabra del profeta Isaías, que dijo:
Señor, ¿quién ha creído a nuestro anuncio?
¿Y a quién se ha revelado el brazo del Señor?
Por esto no podían creer, porque también dijo
Isaías:
Cegó los ojos de ellos, y endureció su corazón;
Para que no vean con los ojos, y entiendan con el corazón,
Y se conviertan, y yo los sane.
Isaías dijo esto cuando vio su gloria, y habló acerca de él.
Con todo eso, aun de los gobernantes, muchos creyeron en él; pero a causa de los fariseos no lo confesaban, para no ser expulsados de la sinagoga.
Porque amaban más la gloria de los hombres que la gloria de Dios. (Juan 12;36-43).
Dice la palabra de Dios, pero el entendimiento de ellos se embotó; porque hasta el día de hoy, cuando leen el antiguo pacto, les queda el mismo velo no descubierto, el cual por Cristo es quitado. Y aun hasta el día de hoy, cuando se lee a Moisés, el velo está puesto sobre el corazón de ellos. Pero cuando se conviertan al Señor, el velo se quitará. Porque el Señor es el Espíritu; y d
onde está el Espíritu del Señor, allí hay libertad. Por tanto, nosotros todos, mirando a cara descubierta como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados de gloria en gloria en la misma imagen, como por el Espíritu del Señor.
el cual asimismo nos hizo ministros competentes de un nuevo pacto, no de la letra, sino del espíritu; porque la letra mata, mas el espíritu vivifica.
Y si el ministerio de muerte grabado con letras en piedras fue con gloria, tanto que los hijos de Israel no pudieron fijar la vista en el rostro de Moisés a causa de la gloria de su rostro, la cual había de perecer,
¿cómo no será más bien con gloria el mini
sterio del espíritu?
Porque si el ministerio de condenación fue con gloria, mucho más abundará en gloria el ministerio de justificación.
Porque aun lo que fue glorioso, no es glorioso en este respecto, en comparación con la gloria más eminente.
Porque si lo que perece tuvo gloria, mucho más glorioso será lo que permanece.
Así que, teniendo tal esperanza, usamos de mucha franqueza;
y no como Moisés, que ponía un
velo sobre su rostro, para que los hijos de Israel no fijaran la vista en el fin de aquello que había de ser abolido.
Pero el entendimiento de ellos se embotó; porque hasta el día de hoy, cuando leen el antiguo pacto, les queda el mismo velo no descubierto, el cual por Cristo es quitado.
Y aun hasta el día de hoy, cuando se lee a Moisés, el velo está puesto sobre el corazón de ellos.
Pero cuando se conviertan al Señor, el velo se quitará.
Porque el Señor es el Espíritu;
y donde está el Espíritu del Señor, allí hay libertad.
Por tanto, nosotros todos, mirando a cara descubierta como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados de gloria en gloria en la misma imagen, como por el Espíritu del Señor. (2 Corintios 3:6-18).
Dijo el apóstol Pablo: Queriendo Dios mostrar más abundantemente a los herederos de la promesa la inmutabilidad de su consejo, interpuso juramento; para que por dos cosas inmutables, en las cuales es imposible que Dios mienta, tengamos un fortísimo consuelo los que hemos acudido para asirnos de la esperanza puesta delante de nosotros. La cual tenemos como segura y firme ancla del alma, y que penetra hasta dentro del velo.
Por lo cual, queriendo Dios mostrar más abundantemente a los herederos de la promesa la inmutabilidad de su consejo, interpuso juramento;
para que por dos cosas inmutables, en las cuales es imposible que Dios mienta, tengamos un fortísimo consuelo los que hemos ac
udido para asirnos de la esperanza puesta delante de nosotros.
La cual tenemos como segura y firme ancla del alma, y que penetra hasta dentro del velo,
donde Jesús entró por nosotros como precursor, hecho sumo sacerdote para siempre según el orden de Melquisedec. (Hebreos 6: 17-20).
No obstante,
Y aun hasta el día de hoy, cuando se lee a Moisés, el velo está puesto sobre el corazón de ellos. (2 Corintios 3:15).
Palabras de esperanza:
Así que, hermanos, teniendo libertad para entrar en el Lugar Santísimo por la sangre de Jesucristo, por el camino nuevo y vivo que él nos abrió a través del velo, esto es, de su carne, y teniendo un gran sacerdote sobre la casa de Dios.
Así que, hermanos, teniendo libertad para entrar en el Lugar Santísimo por la sangre de Jesucristo,
por el camino nuevo y vivo que él nos abrió a través del velo, esto es, de su carne,
y teniendo un g
ran sacerdote sobre la casa de Dios,
acerquémonos con corazón sincero, en plena certidumbre de fe, purificados los corazones de mala conciencia, y lavados los cuerpos con agua pura.
Mantengamos firme, sin fluctuar, la profesión de nuestra esperanza, porque fiel es el que prometió.
Y considerémonos unos a otros para estimularnos al amor y a las buenas obras;
no dejando de congregarnos, como algunos tienen por costumbre, sino exhortándonos; y tanto más, cuanto veis que aquel día se acerca. (Hebreo 10:19-25).
Te amo Papito Jehová! Te amo Jesucristo! Te amo Espíritu Santo! Aleluya! Amén.
Gracias Papito Jehová!
Gracias a
mado Jesucristo! Gracias Espíritu Santo! Amén. Este artículo está escrito
para honra y gloria de Dios. Aleluya! Amén.
Si esta palabra tocó tu corazón y deseas hacer la oración de fe, puedes confesar con tu boca:
Padre Nuestro gracias por amarme con amor eterno, ante el trono de la gracia y delante de nuestro Señor Jesucristo pido me perdones mis pecados de obra y omisión o aquellos pecados que me son ocultos y acepto a tu hijo Jesucristo mi Salvador, escribe mi nombre y a mis familiares en el libro de la vida, creo que es tu hijo amado, vino y dio su vida por mí, y resucitó al tercer día, y Jesucristo es mi Señor.
En el nombre de Cristo Jesús! Amén.
Gloria a Dios! Aleluya! Bendice alma mía a Jehová! Alabado sea tu nombre Jesús! Aleluya! Amén.




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