La buena conciencia by Blanca Quiroga
- Dra Blanca Quiroga

- Apr 21, 2023
- 12 min read
Updated: Oct 24, 2023
Este artículo está escrito para la Honra y Gloria de Nuestro Padre y Jesucristo! Aleluya! Amén Amén Amén.

Elaborado el 21 Abril de 2023 by Dra. Blanca Quiroga.
Este artículo está escrito para honra y gloria de Dios. Aleluya! Amén.
Este artículo está escrito para la Honra y Gloria de Nuestro Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo! Aleluya! Amén Amén Amén.
Bendeciré a Jehová que me aconseja;
Aun en las noches me enseña mi conciencia. (Salmos 16:7).
Paz a vosotros.
Pasé un proceso hace poco en el cual la palabra conciencia, iba y venía, pero parecía aquella gota que cae, lento, pero inquietante! Y decía ahorita leo en la palabra de Dios acerca de la conciencia y se me pasaron los días y las semanas, y decía dentro de mí, pero ¿La culpa puede confundirse con la conciencia? ¿Cuántas veces podemos estarnos acusado a nosotros mismos? o ¿Cuantas veces nos sentimos culpables? y ¿Cuantas veces es la conciencia acusándonos?
Nuestro Señor Jesús conocía los pensamientos de su corazón, él ya sabía cuando lo querían acusar, cuando querían a tentarle, cuando le iban a cuestionar, cuando querían acusarle, cuando se justificaban, sabía cuando llegaban clamando a pedirle con fe que sanará a otros, cuando le querían hablar y cuando tenían incredulidad, recordemos cuando Pedro le dijo: Señor, tú lo sabes todo. Dice la palabra de Dios:
Entonces, entrando Jesús en la barca, pasó al otro lado y vino a su ciudad.
Y sucedió que le trajeron un paralítico, tendido sobre una cama; y al ver Jesús la fe de ellos, dijo al paralítico: Ten ánimo, hijo; tus pecados te son perdonados.
Entonces algunos de los escribas decían dentro de sí: Este blasfema.
Y conociendo Jesús los pensamientos de ellos, dijo: ¿Por qué pensáis mal en vuestros corazones?
Porque, ¿qué es más fácil, decir: Los pecados te son perdonados, o decir: Levántate y anda?
Pues para que sepáis que el Hijo del Hombre tiene potestad en la tierra para perdonar pecados (dice entonces al paralítico): Levántate, toma tu cama, y vete a tu casa.
Entonces él se levantó y se fue a su casa.
Y la gente, al verlo, se maravilló y glorificó a Dios, que había dado tal potestad a los hombres. (Mateo 9:1-8).
Así que me puse a buscar en la biblia acerca de la conciencia. Una cosa es la culpa y otra la acusación de la conciencia, la culpa es cuando a partir de un acto realizamos un juicio moral, de nuestra conducta y pensamientos, y dictaminamos que hemos cometido un error y merecemos un castigo, o alguien puede hacer la misma acción y la conciencia es también la elevación del ser, la cual permite al hombre juzgar y sopesar con la mirada misma de Dios.
Dijo nuestro Señor Jesús: El que de vosotros esté sin pecado sea el primero en arrojar la piedra contra ella,
Cuando le trajeron a Jesús la mujer sorprendida en adulterio, y le dijeron: en la ley nos mandó Moisés apedrear a tales mujeres. Tú, pues, ¿qué dices? Ellos le dijeron a Jesús tentándole, para poder acusarle, y Jesús estaba inclinado hacía el suelo, escribía en tierra con el dedo, y como insistieran en preguntarle, se enderezó y les dijo: El que de vosotros esté sin pecado sea el primero en arrojar la piedra contra ella, pero ellos, al oír esto, acusados por su conciencia, salían uno a uno, comenzando desde los más viejos hasta los postreros; y quedó solo Jesús, y la mujer que estaba en medio, enderezándose Jesús, y no viendo a nadie sino a la mujer, le dijo: Mujer, ¿dónde están los que te acusaban? ¿Ninguno te condenó? Ella dijo: Ninguno, Señor. Entonces Jesús le dijo: Ni yo te condeno; vete, y no peques más, dice la palabra de Dios:
y Jesús se fue al monte de los Olivos.
Y por la mañana volvió al templo, y todo el pueblo vino a él; y sentado él, les enseñaba.
Entonces los escribas y los fariseos le trajeron una mujer sorprendida en adulterio; y poniéndola en medio,
le dijeron: Maestro, esta mujer ha sido sorprendida en el acto mismo de adulterio.
Y en la ley nos mandó Moisés apedrear a tales mujeres. Tú, pues, ¿qué dices?
Mas esto decían tentándole, para poder acusarle. Pero Jesús, inclinado hacia el suelo, escribía en tierra con el dedo.
Y como insistieran en preguntarle, se enderezó y les dijo: El que de vosotros esté sin pecado sea el primero en arrojar la piedra contra ella.
E inclinándose de nuevo hacia el suelo, siguió escribiendo en tierra.
Pero ellos, al oír esto, acusados por su conciencia, salían uno a uno, comenzando desde los más viejos hasta los postreros; y quedó solo Jesús, y la mujer que estaba en medio.
Enderezándose Jesús, y no viendo a nadie sino a la mujer, le dijo: Mujer, ¿dónde están los que te acusaban? ¿Ninguno te condenó?
Ella dijo: Ninguno, Señor. Entonces Jesús le dijo: Ni yo te condeno; vete, y no peques más. (Juan 8:1-11).
Los apóstoles pedían oraran por ellos, y ellos confiaban en tener una buena conciencia y deseaban conducirse bien en todo,
Orad por nosotros; pues confiamos en que tenemos buena conciencia, deseando conducirnos bien en todo. (Hebreos 13:18).
El apóstol Pablo dijo: Yo con buena conciencia he vivido delante de Dios hasta el día de hoy,
Entonces Pablo, mirando fijamente al concilio, dijo: Varones hermanos, yo con toda buena conciencia he vivido delante de Dios hasta el día de hoy. (Hechos 23:1).
¿Que mala conciencia podría tener? Si me conduzco como Dios me enseña en su palabra. Dios nos dice en su palabra como tener buena conciencia, nos enseña a ser: Un mismo sentir, compasivos, amándoos fraternalmente, misericordiosos, amigables, no devolviendo mal por mal, ni maldición por maldición, sino por el contrario, bendiciendo, sabiendo que fuiste llamados para que heredaseis bendición, dice la palabra de Dios,
Finalmente, sed todos de un mismo sentir, compasivos, amándoos fraternalmente, misericordiosos, amigables;
no devolviendo mal por mal, ni maldición por maldición, sino por el contrario, bendiciendo, sabiendo que fuisteis llamados para que heredaseis bendición. (1 Pedro 3:8-9).
¿Quiero ver días buenos? Debo refrenar mi lengua de mal, y que mis labios no hablen engaño, apartarme del mal y hacer el bien; Y buscar la paz y seguirla que es seguir a Nuestro Señor Jesucristo, dice la palabra de Dios,
Porque: El que quiere amar la vida. Y ver días buenos, Refrene su lengua de mal, Y sus labios no hablen engaño;
Apártese del mal, y haga el bien; Busque la paz, y sígala.
Porque los ojos del Señor están sobre los justos, Y sus oídos atentos a sus oraciones; Pero el rostro del Señor está contra aquellos que hacen el mal. (1 Pedro 3:10-12).
¿Y quién es aquel que os podrá hacer daño, si vosotros seguís el bien?
Sino santificad a Dios el Señor en vuestros corazones, y estad siempre preparados para presentar defensa con mansedumbre y reverencia ante todo el os demande razón de esperanza que hay en vosotros; teniendo buena conciencia, para que en lo que murmuran de vosotros como de malhechores serán avergonzados los que calumnian vuestra buena conducta en Cristo. Porque mejor es que padezcáis haciendo el bien, si la voluntad de Dios así lo quiere, que haciendo el mal.
El bautismo que corresponde a esto ahora nos salva (no quitando las inmundicias de la carne, sino como la aspiración de una buena conciencia hacia Dios) por la resurrección de Jesucristo, quien habiendo subido al cielo está a la diestra de Dios; y a él están sujetos ángeles, autoridades y potestades, dice la palabra de Dios:
¿Y quién es aquel que os podrá hacer daño, si vosotros seguís el bien?
Mas también si alguna cosa padecéis por causa de la justicia, bienaventurados sois. Por tanto, no os amedrentéis por temor de ellos, ni os conturbéis,
sino santificad a Dios el Señor en vuestros corazones, y estad siempre preparados para presentar defensa con mansedumbre y reverencia ante todo el que os demande razón de la esperanza que hay en vosotros;
teniendo buena conciencia, para que en lo que murmuran de vosotros como de malhechores, sean avergonzados los que calumnian vuestra buena conducta en Cristo.
Porque mejor es que padezcáis haciendo el bien, si la voluntad de Dios así lo quiere, que haciendo el mal.
Porque también Cristo padeció una sola vez por los pecados, el justo por los injustos, para llevarnos a Dios, siendo a la verdad muerto en la carne, pero vivificado en espíritu;
en el cual también fue y predicó a los espíritus encarcelados,
os que en otro tiempo desobedecieron, cuando una vez esperaba la paciencia de Dios en los días de Noé, mientras se preparaba el arca, en la cual pocas personas, es decir, ocho, fueron salvadas por agua.
El bautismo que corresponde a esto ahora nos salva (no quitando las inmundicias de la carne, sino como la aspiración de una buena conciencia hacia Dios) por la resurrección de Jesucristo,
quien habiendo subido al cielo está a la diestra de Dios; y a él están sujetos ángeles, autoridades y potestades. (1 Pedro 3:13-22).
Cuando el apóstol Pablo advierte acerca de las falsas doctrinas, dice ni presten ni presten atención a fábulas y genealogías interminables, que acarrean disputas más bien que edificación de Dios que es por fe, así te encargo ahora.
Pues el propósito de este mandamiento es el amor nacido de corazón limpio, y de buena conciencia, y de fe no fingida, de las cuales cosas desviándose algunos, se apartaron a vana palabrería, queriendo ser doctores de la ley, sin entender ni lo que hablan ni lo que afirman; Y dijo: Por esto procuro tener siempre una conciencia sin ofensa ante Dios y ante los hombres. dice la palabra de Dios:
Como te rogué que te quedases en Éfeso, cuando fui a Macedonia, para que mandases a algunos que no enseñen diferente doctrina,
ni presten atención a fábulas y genealogías interminables, que acarrean disputas más bien que edificación de Dios que es por fe, así te encargo ahora.
Pues el propósito de este mandamiento es el amor nacido de corazón limpio, y de buena conciencia, y de fe no fingida,
de las cuales cosas desviándose algunos, se apartaron a vana palabrería,
queriendo ser doctores de la ley, sin entender ni lo que hablan ni lo que afirman.
Pero sabemos que la ley es buena, si uno la usa legítimamente;
conociendo esto, que la ley no fue dada para el justo, sino para los transgresores y desobedientes, para los impíos y pecadores, para los irreverentes y profanos, para los parricidas y matricidas, para los homicidas,
para los fornicarios, para los sodomitas, para los secuestradores, para los mentirosos y perjuros, y para cuanto se oponga a la sana doctrina,
según el glorioso evangelio del Dios bendito, que a mí me ha sido encomendado. (1 Timoteo 1:5-11).
Y por esto procuro tener siempre una conciencia sin ofensa ante Dios y ante los hombres, cuando el apóstol Pablo compadeció ante el concilio, el subió a adorar a Jerusalén, no le hallaron disputando con ninguno, ni amotinando a la multitud, ni en el templo, ni en las sinagogas ni en la ciudad, ni podían probarle las cosas de las que le acusaban.
Y dijo: Pero esto te confieso, que según el Camino que ellos llaman herejía, así sirvo al Dios de mis padres, creyendo todas las cosas que en la ley y en los profetas están escritas; teniendo esperanza en Dios, la cual ellos también abrigan, de que ha de haber resurrección de los muertos, así de justos como de injustos.Y por esto procuro tener siempre una conciencia sin ofensa ante Dios y ante los hombres. Dice la palabra de Dios:
Porque sé que desde hace muchos años eres juez de esta nación, con buen ánimo haré mi defensa.
Como tú puedes cerciorarte, no hace más de doce días que subí a adorar a Jerusalén;
y no me hallaron disputando con ninguno, ni amotinando a la multitud; ni en el templo, ni en las sinagogas ni en la ciudad;
ni te pueden probar las cosas de que ahora me acusan.
Pero esto te confieso, que según el Camino que ellos llaman herejía, así sirvo al Dios de mis padres, creyendo todas las cosas que en la ley y en los profetas están escritas;
teniendo esperanza en Dios, la cual ellos también abrigan, de que ha de haber resurrección de los muertos, así de justos como de injustos.
Y por esto procuro tener siempre una conciencia sin ofensa ante Dios y ante los hombres.
Pero pasados algunos años, vine a hacer limosnas a mi nación y presentar ofrendas.
Estaba en ello, cuando unos judíos de Asia me hallaron purificado en el templo, no con multitud ni con alboroto.
Ellos debieran comparecer ante ti y acusarme, si contra mí tienen algo.
O digan estos mismos si hallaron en mí alguna cosa mal hecha, cuando comparecí ante el concilio,
a no ser que estando entre ellos prorrumpí en alta voz: Acerca de la resurrección de los muertos soy juzgado hoy por vosotros. (Hechos 24:10-21).
Haced todo para la gloria de Dios, Dijo el apóstol Pablo: Todo me es lícito y pero no todo conviene; todo me es lícito, pero no todo edifica; De todo lo que se vende en la carnicería, comed, sin preguntar nada por motivos de conciencia; Si algún incrédulo os invita, y queréis ir, de todo lo que se os ponga delante comed, sin preguntar nada por motivos de conciencia.
Mas si alguien os dijere: Esto fue sacrificado a los ídolos; no lo comáis, por causa de aquel que lo declaró, y por motivos de conciencia; porque del Señor es la tierra y su plenitud. La conciencia, digo, no la tuya, sino la del otro. Pues ¿por qué se ha de juzgar mi libertad por la conciencia de otro? El que me juzga puede perderse y no puedo ser tropiezo para los demás, por esta razón! En este caso no podemos agradar a otros. Lo repito! Haced todo para la gloria de Dios. Dice la palabra de Dios:
Todo me es lícito, pero no todo conviene; todo me es lícito, pero no todo edifica.
Ninguno busque su propio bien, sino el del otro.
De todo lo que se vende en la carnicería, comed, sin preguntar nada por motivos de conciencia;
porque del Señor es la tierra y su plenitud.
Si algún incrédulo os invita, y queréis ir, de todo lo que se os ponga delante comed, sin preguntar nada por motivos de conciencia.
Mas si alguien os dijere: Esto fue sacrificado a los ídolos; no lo comáis, por causa de aquel que lo declaró, y por motivos de conciencia; porque del Señor es la tierra y su plenitud.
La conciencia, digo, no la tuya, sino la del otro. Pues ¿por qué se ha de juzgar mi libertad por la conciencia de otro?
Y si yo con agradecimiento participo, ¿por qué he de ser censurado por aquello de que doy gracias?
Si, pues, coméis o bebéis, o hacéis otra cosa, hacedlo todo para la gloria de Dios.
No seáis tropiezo ni a judíos, ni a gentiles, ni a la iglesia de Dios;
como también yo en todas las cosas agrado a todos, no procurando mi propio beneficio, sino el de muchos, para que sean salvos. (1 Corintios 10:23-33).
Para nosotros, sin embargo, solo hay un Dios, el Padre, del cual proceden todas las cosas, y nosotros somos para él; y un Señor, Jesucristo, por medio del cual son todas las cosas, y nosotros por medio de él. Cuidemos nuestra buena conciencia no comiendo de lo sacrificado a los ídolos, específicamente: No ser participes.
Pero no en todos hay este conocimiento; porque algunos, habituados hasta aquí a los ídolos, comen como sacrificado a ídolos, y su conciencia, siendo débil, se contamina. Porque el otro va a ver tu libertad y puedes tropiezo para otros por los cuales Cristo murió. Dice la palabra de Dios:
En cuanto a lo sacrificado a los ídolos, sabemos que todos tenemos conocimiento. El conocimiento envanece, pero el amor edifica.
Y si alguno se imagina que sabe algo, aún no sabe nada como debe saberlo.
Pero si alguno ama a Dios, es conocido por él.
Acerca, pues, de las viandas que se sacrifican a los ídolos, sabemos que un ídolo nada es en el mundo, y que no hay más que un Dios.
Pues aunque haya algunos que se llamen dioses, sea en el cielo, o en la tierra (como hay muchos dioses y muchos señores),
para nosotros, sin embargo, solo hay un Dios, el Padre, del cual proceden todas las cosas, y nosotros somos para él; y un Señor, Jesucristo, por medio del cual son todas las cosas, y nosotros por medio de él.
Pero no en todos hay este conocimiento; porque algunos, habituados hasta aquí a los ídolos, comen como sacrificado a ídolos, y su conciencia, siendo débil, se contamina.
Si bien la vianda no nos hace más aceptos ante Dios; pues ni porque comamos, seremos más, ni porque no comamos, seremos menos.
Pero mirad que esta libertad vuestra no venga a ser tropezadero para los débiles.
Porque si alguno te ve a ti, que tienes conocimiento, sentado a la mesa en un lugar de ídolos, la conciencia de aquel que es débil, ¿no será estimulada a comer de lo sacrificado a los ídolos?
Y por el conocimiento tuyo, se perderá el hermano débil por quien Cristo murió.
De esta manera, pues, pecando contra los hermanos e hiriendo su débil conciencia, contra Cristo pecáis.
Por lo cual, si la comida le es a mi hermano ocasión de caer, no comeré carne jamás, para no poner tropiezo a mi hermano. (1 Corintios 8:1-13).
Este artículo está escrito para la Honra y Gloria de Nuestro Padre y Jesucristo! Aleluya! Amén Amén Amén.
Si esta palabra tocó tu corazón y deseas hacer la oración de fe, puedes confesar con tu boca:
Padre Nuestro gracias por amarme con amor eterno, ante el trono de la gracia y delante de Cristo Jesús pido me perdones mis pecados de obra y omisión y aquellos pecados que me son ocultos y acepto a tu Hijo Jesús de Nazaret El Cristo como mi Salvador, escribe mi nombre y el de mi familia en el libro de la vida, creo que es tu hijo amado, vino y dio su vida por mí, y resucitó al tercer día, y Jesucristo es mi Señor.
En el nombre de Cristo Jesús! Amén Amén Amén.
Gloria a Dios Padre! Gloria a Jesucristo! Aleluya! Amén Amén Amén.
Te Amo mi Dios Jehová! Te Amo Jesucristo! Te Amo Espíritu Santo! Aleluya! Amén Amén Amén.
Gracias Mi Dios Jehová y Padre de nuestro Señor Jesucristo! Gracias Amado Jesucristo! Gracias Espíritu Santo! Amén Amén Amén.




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