Daniel sacado del foso, y ninguna lesión se halló en él, porque había confiado en su Dios by Blanca
- Dra Blanca Quiroga

- Sep 27, 2022
- 7 min read
Updated: Oct 24, 2023
Este artículo está escrito para la Honra y Gloria de Nuestro Padre y Jesucristo! Aleluya! Amén Amén Amén.

Dijo Jesús: confiad, yo he vencido al mundo.
Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo. (Juan 16:33).
A principios de Mayo fuimos a casa de mi cuñada, y mientras estábamos cocinando en su cocina, mi cuñada había recibido varias llamadas, las cuales no contestó porque estaba ocupada con la visita. Comimos pero mientras comíamos recibí: Sanaré a tu familia.
Entonces yo anoté esas palabras, como cuando recibo esas frases cortas pero tan llenas de propósito de Dios. Gracias Padre Amado.
Y terminando de comer llegó, tocaron a la puerta y era una visita a la casa de mi cuñada, había llegado una mujer de oración, una mujer tan sencilla, bella por dentro y por fuera que siempre está al pendiente de mi cuñada y le lleva hermosos regalos de vez en cuando.
Y empezó a platicar con mi cuñada de sus familiares enfermos, entonces me acerque a ella y le dije que si podíamos orar juntas y ella aceptó oramos juntas para la Honra y Gloria de Dios y Jesucristo, al terminar de orar.
Recibí una hermosa palabra: Ve en Paz mujer, sea hecho.
Me hubiera gustado platicar mas con ella, más se que Dios sanará a los suyos. Gloria a Dios! Gloria a Jesucristo! pero ella tenía prisa y afanes como todos en este mundo. Ella tenía que irse urgentemente. Recuerdo que le dije: Que me preocupaba por algunas cosas, y ella dijo: Yo no me preocupo! Confío en Dios.
Y no recuerdo bien si antes o después que ella saliera recordé que recibí: Ella depositó en mí su confianza.
Y al elaborar este artículo y escudriñar la palabra de Dios, comprendí que tienen extrema relación la fe con la confianza y la confianza con el aceptar la voluntad de Dios, temor de Dios y entonces la paz de Dios y Jesucristo vendrá.
Dice la palabra de Dios:
así será mi palabra que sale de mi boca; no volverá a mí vacía, sino que hará lo que yo quiero, y será prosperada en aquello para que la envié. (Isaías 55:11).
Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve. (Hebreos 11:1).
Jesús de Nazaret Hijo de Dios, depositó su confianza en Nuestro Padre cuando aceptó la Voluntad de Dios.
Y les dijo: Mi alma está muy triste, hasta la muerte; quedaos aquí y velad.
Yéndose un poco adelante, se postró en tierra, y oró que si fuese posible, pasase de él aquella hora.
Y decía: Abba, Padre, todas las cosas son posibles para ti; aparta de mí esta copa; mas no lo que yo quiero, sino lo que tú.
Vino luego y los halló durmiendo; y dijo a Pedro: Simón, ¿duermes? ¿No has podido velar una hora?
Velad y orad, para que no entréis en tentación; el espíritu a la verdad está dispuesto, pero la carne es débil.
Otra vez fue y oró, diciendo las mismas palabras.
Al volver, otra vez los halló durmiendo, porque los ojos de ellos estaban cargados de sueño; y no sabían qué responderle.
Vino la tercera vez, y les dijo: Dormid ya, y descansad. Basta, la hora ha venido; he aquí, el Hijo del Hombre es entregado en manos de los pecadores.
Levantaos, vamos; he aquí, se acerca el que me entrega. (Marcos 14:34-42).
Dijo Jesús:
La paz os dejo, mi paz os doy; yo no os la doy como el mundo la da. No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo. (Juan 14:27).
No se turbe vuestro corazón; creéis en Dios, creed también en mí. (Juan 14:1).
Los exhorto a confiar en Dios abundando en fe, Abraham, Noé, Moisés, Josué, David, Job, Daniel, Pablo, Bernabé, son algunos que confiaron en Dios.
Entonces se alegró el rey en gran manera a causa de él, y mandó sacar a Daniel del foso; y fue Daniel sacado del foso, y ninguna lesión se halló en él, porque había confiado en su Dios. (Daniel 6:23).
El rey David confió en Dios:
Dios mío, en ti confío; No sea yo avergonzado,
No se alegren de mí mis enemigos. (Salmos 25:2).
Jehová es mi fortaleza:
Jehová es mi fortaleza y mi escudo; En él confió mi corazón, y fui ayudado,
Por lo que se gozó mi corazón, Y con mi cántico le alabaré. (Salmos 28:7).
Tú eres mi Dios:
Mas yo en ti confío, oh Jehová; Digo: Tú eres mi Dios. (Salmos 31:14).
En la misericordia de Dios confío eternamente y para siempre:
Pero yo estoy como olivo verde en la casa de Dios;
En la misericordia de Dios confío eternamente y para siempre. (Salmos 52:8).
En el día que temo:
En el día que temo, Yo en ti confío (Salmos 56:3).
El apóstol Pablo, depositó su confianza en Dios y en nuestro Señor Jesucristo:
Yo sé, y confío en el Señor Jesús, que nada es inmundo en sí mismo; mas para el que piensa que algo es inmundo, para él lo es. (Romanos 14:14).
Yo confío respecto de vosotros en el Señor, que no pensaréis de otro modo; mas el que os perturba llevará la sentencia, quienquiera que sea. (Gálatas 5:10).
y confío en el Señor que yo también iré pronto a vosotros. (Filipenses 2:24).
Por lo cual asimismo padezco esto; pero no me avergüenzo, porque yo sé a quién he creído, y estoy seguro que es poderoso para guardar mi depósito para aquel día. (2 Timoteo 1:12).
Cuando el apóstol Pablo viajó a Roma a comparecer, después de haber naufragado por 14 días, declaró su confianza en Dios.
Porque esta noche ha estado conmigo el ángel del Dios de quien soy y a quien sirvo,
diciendo: Pablo, no temas; es necesario que comparezcas ante César; y he aquí, Dios te ha concedido todos los que navegan contigo.
Por tanto, oh varones, tened buen ánimo; porque yo confío en Dios que será así como se me ha dicho.
Con todo, es necesario que demos en alguna isla. (Hechos 27:23-26).
Dijo el apóstol Pedro:
Y cuando aparezca el Príncipe de los pastores, vosotros recibiréis la corona incorruptible de gloria.
Igualmente, jóvenes, estad sujetos a los ancianos; y todos, sumisos unos a otros, revestíos de humildad; porque:
Dios resiste a los soberbios,
Y da gracia a los humildes.
Humillaos, pues, bajo la poderosa mano de Dios, para que él os exalte cuando fuere tiempo;
echando toda vuestra ansiedad sobre él, porque él tiene cuidado de vosotros.
Sed sobrios, y velad; porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar;
al cual resistid firmes en la fe, sabiendo que los mismos padecimientos se van cumpliendo en vuestros hermanos en todo el mundo.
Mas el Dios de toda gracia, que nos llamó a su gloria eterna en Jesucristo, después que hayáis padecido un poco de tiempo, él mismo os perfeccione, afirme, fortalezca y establezca.
A él sea la gloria y el imperio por los siglos de los siglos. Amén. (1 Pedro 5:4-11).
Bienaventurado el hombre que teme a Jehová:
Bienaventurado el hombre que teme a Jehová, Y en sus mandamientos se deleita en gran manera.
Su descendencia será poderosa en la tierra; La generación de los rectos será bendita.
Bienes y riquezas hay en su casa, Y su justicia permanece para siempre.
Resplandeció en las tinieblas luz a los rectos; Es clemente, misericordioso y justo.
El hombre de bien tiene misericordia, y presta; Gobierna sus asuntos con juicio,
Por lo cual no resbalará jamás; En memoria eterna será el justo.
No tendrá temor de malas noticias; Su corazón está firme, confiado en Jehová. (Salmos 112:.1-7).
Palabra de Esperanza:
En ti, oh Jehová, he confiado; no sea yo confundido jamás; Líbrame en tu justicia.
Inclina a mí tu oído, líbrame pronto; Sé tú mi roca fuerte, y fortaleza para salvarme.
Porque tú eres mi roca y mi castillo; Por tu nombre me guiarás y me encaminarás.
Sácame de la red que han escondido para mí, Pues tú eres mi refugio.
En tu mano encomiendo mi espíritu; Tú me has redimido, oh Jehová, Dios de verdad.
Aborrezco a los que esperan en vanidades ilusorias; Mas yo en Jehová he esperado.
Me gozaré y alegraré en tu misericordia, Porque has visto mi aflicción; Has conocido mi alma en las angustias.
No me entregaste en mano del enemigo; Pusiste mis pies en lugar espacioso.
Ten misericordia de mí, oh Jehová, porque estoy en angustia;
Se han consumido de tristeza mis ojos, mi alma también y mi cuerpo.
Porque mi vida se va gastando de dolor, y mis años de suspirar;
Se agotan mis fuerzas a causa de mi iniquidad, y mis huesos se han consumido.
De todos mis enemigos soy objeto de oprobio, Y de mis vecinos mucho más, y el horror de mis conocidos; Los que me ven fuera huyen de mí.
He sido olvidado de su corazón como un muerto; He venido a ser como un vaso quebrado.
Porque oigo la calumnia de muchos; El miedo me asalta por todas partes, Mientras consultan juntos contra mí E idean quitarme la vida.
Mas yo en ti confío, oh Jehová; Digo: Tú eres mi Dios.
En tu mano están mis tiempos; Líbrame de la mano de mis enemigos y de mis perseguidores.
Haz resplandecer tu rostro sobre tu siervo; Sálvame por tu misericordia.
No sea yo avergonzado, oh Jehová, ya que te he invocado; Sean avergonzados los impíos, estén mudos en el Seol.
Enmudezcan los labios mentirosos, Que hablan contra el justo cosas duras
Con soberbia y menosprecio.
!!Cuán grande es tu bondad, que has guardado para los que te temen,
Que has mostrado a los que esperan en ti, delante de los hijos de los hombres!
En lo secreto de tu presencia los esconderás de la conspiración del hombre;
Los pondrás en un tabernáculo a cubierto de contención de lenguas.
Bendito sea Jehová, Porque ha hecho maravillosa su misericordia para conmigo en ciudad fortificada.
Decía yo en mi premura: Cortado soy de delante de tus ojos; Pero tú oíste la voz de mis ruegos cuando a ti clamaba.
Amad a Jehová, todos vosotros sus santos; A los fieles guarda Jehová,
Y paga abundantemente al que procede con soberbia.
Esforzaos todos vosotros los que esperáis en Jehová, Y tome aliento vuestro corazón. (Salmos 31:1-24).
Este artículo está escrito para la Honra y Gloria de Nuestro Padre y Jesucristo! Aleluya! Amén Amén Amén.
Si esta palabra tocó tu corazón y deseas hacer la oración de fe, puedes confesar con tu boca:
Padre Nuestro gracias por amarme con amor eterno, ante el trono de la gracia y delante de Cristo Jesús pido me perdones mis pecados de obra y omisión y aquellos pecados que me son ocultos y acepto a tu Hijo Jesús de nazaret El Cristo como mi Salvador, escribe mi nombre y el de mi familia en el libro de la vida, creo que es tu hijo amado, vino y dio su vida por mí, y resucitó al tercer día, y Jesucristo es mi Señor.
En el nombre de Cristo Jesús! Amén Amén Amén.
Gloria a Dios Padre! Gloria a Jesucristo! Aleluya! Amén Amén Amén.
Te Amo Papito Jehová! Te Amo Jesucristo! Te Amo Espiritu Santo! Aleluya! Amén Amén Amén.
Gracias Papito Jehová! Gracias Amado Jesucristo! Gracias Espíritu Santo! Amén Amén Amén.


Comments