No destruyas la obra de Dios by Blanca Quiroga
- Dra Blanca Quiroga

- Jan 20, 2022
- 6 min read
Updated: Oct 24, 2023
Este artículo está escrito para la Honra y Gloria de Nuestro Padre y Jesucristo! Aleluya! Amén Amén Amén.

Respondió Jesús y les dijo: Esta es la obra de Dios, que creáis en el que él ha enviado. (Juan 6:29).
A finales de Agosto, del año pasado, fuí a una campaña de milagros a Monterrey y tenía un año con dos ronchitas que se hicieron grandes y oscuras que me rascaba y rascaba y rascaba y ya no sanaban en mi mano y otra en la espalda.. y fui con el dermatologo y nada, cremas y nada antes de irme a Monterrey traía la carne viva en la espalda le había arrancado la piel porque las cremas impedían que se sanara el área y recuerdo que cuando el pastor que predicaba dijo que iba haber sanidad en la piel, saliendo de la campaña sentía un ardor ahí , milagrosamente se sanaron las de la espalda, gloria a Dios! Aleluya!
Poco a poco después de la campaña, y mi mano mejoro cada día, cuando tenía algo que parecía no quitarse, pero inconscientemente yo quería rascar, y cada vez que quería hacerlo entendía una frase en mi mente:
“No destruyas la obra de Dios”.
Se había sanado porque quería volverlo a herida de nuevo y me di cuenta que era mi programación diaria de hacer daño a mi piel, a veces no pensamos a quien afectamos con nuestro comportamiento y a veces andamos en la carne, a quien estamos afectando hiriendo a nuestros hermanos, y no nos damos cuenta que contra Cristo pecamos, perdónanos Jesucristo.
De esta manera, pues, pecando contra los hermanos e hiriendo su débil conciencia, contra Cristo pecáis. (1 Corintios 8:12).
Mensaje del apóstol Pablo para la congregación:
Recibid al débil en la fe, pero no para contender sobre opiniones.
No sea, pues, vituperado vuestro bien; porque el reino de Dios no es comida ni bebida, sino justicia, paz y gozo en el Espíritu Santo.
Porque el que en esto sirve a Cristo, agrada a Dios, y es aprobado por los hombres. Así que, sigamos lo que contribuye a la paz y a la mutua edificación. Pues si vivimos, para el Señor vivimos; y si morimos, para el Señor morimos. Así pues, sea que vivamos, o que muramos, del Señor somos.
Pero tú, ¿por qué juzgas a tu hermano? O tú también, ¿Por qué menosprecias a tu hermano? Porque todos compareceremos ante el tribunal de Cristo.
Recibid al débil en la fe, pero no para contender sobre opiniones.
Porque uno cree que se ha de comer de todo; otro, que es débil, come legumbres.
El que come, no menosprecie al que no come, y el que no come, no juzgue al que come; porque Dios le ha recibido.
¿Tú quién eres, que juzgas al criado ajeno? Para su propio señor está en pie, o cae; pero estará firme, porque poderoso es el Señor para hacerle estar firme.
Uno hace diferencia entre día y día; otro juzga iguales todos los días. Cada uno esté plenamente convencido en su propia mente.
El que hace caso del día, lo hace para el Señor; y el que no hace caso del día, para el Señor no lo hace. El que come, para el Señor come, porque da gracias a Dios; y el que no come, para el Señor no come, y da gracias a Dios.
Porque ninguno de nosotros vive para sí, y ninguno muere para sí.
Pues si vivimos, para el Señor vivimos; y si morimos, para el Señor morimos. Así pues, sea que vivamos, o que muramos, del Señor somos.
Porque Cristo para esto murió y resucitó, y volvió a vivir, para ser Señor así de los muertos como de los que viven.
Pero tú, ¿por qué juzgas a tu hermano? O tú también, ¿por qué menosprecias a tu hermano? Porque todos compareceremos ante el tribunal de Cristo.
Porque escrito está:
Vivo yo, dice el Señor, que ante mí se doblará toda rodilla, Y toda lengua confesará a Dios.
De manera que cada uno de nosotros dará a Dios cuenta de sí.
Así que, ya no nos juzguemos más los unos a los otros, sino más bien decidid no poner tropiezo u ocasión de caer al hermano.
Yo sé, y confío en el Señor Jesús, que nada es inmundo en sí mismo; mas para el que piensa que algo es inmundo, para él lo es.
Pero si por causa de la comida tu hermano es contristado, ya no andas conforme al amor. No hagas que por la comida tuya se pierda aquel por quien Cristo murió.
No sea, pues, vituperado vuestro bien; porque el reino de Dios no es comida ni bebida, sino justicia, paz y gozo en el Espíritu Santo.
Porque el que en esto sirve a Cristo, agrada a Dios, y es aprobado por los hombres.
Así que, sigamos lo que contribuye a la paz y a la mutua edificación.
No destruyas la obra de Dios por causa de la comida. Todas las cosas a la verdad son limpias; pero es malo que el hombre haga tropezar a otros con lo que come.
Bueno es no comer carne, ni beber vino, ni nada en que tu hermano tropiece, o se ofenda, o se debilite.
¿Tienes tú fe? Tenla para contigo delante de Dios. Bienaventurado el que no se condena a sí mismo en lo que aprueba.
Pero el que duda sobre lo que come, es condenado, porque no lo hace con fe; y todo lo que no proviene de fe, es pecado. (Romanos 14:1-23).
Este mensaje es para los que ejercen el ministerio.
Dijo el Apóstol Pablo: No damos a nadie ninguna ocasión de tropiezo, para que nuestro ministerio no sea vituperado; antes bien, nos recomendamos en todo como ministros de Dios, en mucha paciencia, en tribulaciones, en necesidades, en angustias:
Así, pues, nosotros, como colaboradores suyos, os exhortamos también a que no recibáis en vano la gracia de Dios.
Porque dice:
En tiempo aceptable te he oído, Y en día de salvación te he socorrido. He aquí ahora el tiempo aceptable; he aquí ahora el día de salvación.
No damos a nadie ninguna ocasión de tropiezo, para que nuestro ministerio no sea vituperado; antes bien, nos recomendamos en todo como ministros de Dios, en mucha paciencia, en tribulaciones, en necesidades, en angustias; en azotes, en cárceles, en tumultos, en trabajos, en desvelos, en ayunos; en pureza, en ciencia, en longanimidad, en bondad, en el Espíritu Santo, en amor sincero, en palabra de verdad, en poder de Dios, con armas de justicia a diestra y a siniestra; por honra y por deshonra, por mala fama y por buena fama; como engañadores, pero veraces; como desconocidos, pero bien conocidos; como moribundos, mas he aquí vivimos; como castigados, mas no muertos; como entristecidos, mas siempre gozosos; como pobres, mas enriqueciendo a muchos; como no teniendo nada, mas poseyéndolo todo.
Nuestra boca se ha abierto a vosotros, oh corintios; nuestro corazón se ha ensanchado.
No estáis estrechos en nosotros, pero sí sois estrechos en vuestro propio corazón.
Pues, para corresponder del mismo modo (como a hijos hablo), ensanchaos también vosotros. (2 Corintios 6:1-13).
Cuidado, porque si la obra es de Dios, no la podréis destruir; no seáis tal vez hallados luchando contra Dios.
Ellos, oyendo esto, se enfurecían y querían matarlos.
Entonces levantándose en el concilio un fariseo llamado Gamaliel, doctor de la ley, venerado de todo el pueblo, mandó que sacasen fuera por un momento a los apóstoles,
y luego dijo: Varones israelitas, mirad por vosotros lo que vais a hacer respecto a estos hombres.
Porque antes de estos días se levantó Teudas, diciendo que era alguien. A este se unió un número como de cuatrocientos hombres; pero él fue muerto, y todos los que le obedecían fueron dispersados y reducidos a nada.
Después de este, se levantó Judas el galileo, en los días del censo, y llevó en pos de sí a mucho pueblo. Pereció también él, y todos los que le obedecían fueron dispersados.
Y ahora os digo: Apartaos de estos hombres, y dejadlos; porque si este consejo o esta obra es de los hombres, se desvanecerá;
mas si es de Dios, no la podréis destruir; no seáis tal vez hallados luchando contra Dios.
Y convinieron con él; y llamando a los apóstoles, después de azotarlos, les intimaron que no hablasen en el nombre de Jesús, y los pusieron en libertad.
Y ellos salieron de la presencia del concilio, gozosos de haber sido tenidos por dignos de padecer afrenta por causa del Nombre.
Y todos los días, en el templo y por las casas, no cesaban de enseñar y predicar a Jesucristo. (Hechos 5:33-42).
Palabra de Esperanza:
La gracia de nuestro Señor Jesucristo sea con todos vosotros. Amén.
Y al que puede confirmaros según mi evangelio y la predicación de Jesucristo, según la revelación del misterio que se ha mantenido oculto desde
tiempos eternos, pero que ha sido manifestado ahora, y que por las Escrituras de los profetas, según el mandamiento del Dios eterno, se ha dado a conocer a todas las gentes para que obedezcan a la fe, al único y sabio Dios, sea gloria mediante Jesucristo para siempre. Amén. (Romanos 16:24-27).
Te amo Papito Jehová! Te amo Jesucristo! Te amo Espiritu Santo! Aleluya! Amén.
Gracias Papito Jehová! Gracias amado Jesucristo! Gracias Espíritu Santo! Amén. Este artículo está escrito
para honra y gloria de Dios. Aleluya! Amén.
Si esta palabra tocó tu corazón y deseas hacer la oración de fe, puedes confesar con tu boca:
Padre Nuestro ante el trono de la gracia y delante de nuestro Señor Jesucristo perdona mis pecados de obra y omisión o aquellos pecados que me son ocultos, gracias por amarme con amor eterno y acepto a tu hijo Jesucristo mi Salvador, escribe mi nombre y a mis familiares en el libro de la vida, creo que es tu hijo amado, vino y dio su vida por mi, y resucitó al tercer día, y Jesucristo es mi Señor.
En el nombre de Cristo Jesús! Amén.
Gloria a Dios Padre! Bendice alma mía a Jehová! Alabado sea tu nombre Jesús! Aleluya! Amén.


Comments