Dios, repartió, dio a los pobres; su justicia permanece para siempre by Blanca Quiroga
- Dra Blanca Quiroga

- Jul 7, 2023
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Updated: Oct 17, 2023
Este artículo está escrito para la Honra y Gloria de Nuestro Padre y Jesucristo! Aleluya! Amén Amén Amén.
Publicado el: 26 de Junio 2023 by Dra Blanca Quiroga

Este artículo está escrito para honra y gloria de Dios. Aleluya! Amén.
Tendrá misericordia del pobre y del menesteroso, Y salvará la vida de los pobres. (Salmos 72:13).
Hubo un tiempo en mi vida pasada que no tenía para comer, recuerdo haber conseguido un empleo en la venta de autos. Esto fue en el año 2001, mi papito Luis acababa de ser operado de su corazón él no iba a poder trabajar, lo llevaba a las consultas y no tenía empleo. Dijo el doctor que vivía tiempo extra, un ex compañero de la empresa a la cual había trabajado como analista de sistemas, me había recomendado en una agencia de autos para vender autofinanciamientos, para esto, no tenía para pagar la gasolina, el sueldo base eran $350.00 pesos para gasolinas y el resto eran comisiones, que no completaba ni para una botella de agua al día por mes, menos para una comida.
Las guardias eran en plaza méxico cerca de la macroplaza y tenía que dejar mi carro que era un Dart K 1985, que era lo que había quedado de vender mi carro de reciente modelo para poner la placa de la segunda planta de la casa, gastaba tanta gasolina, la única forma de ahorrar pago de estacionamiento era viajar en metro al centro de Monterrey, prefería dejar mi carro en una cuadra de la estación del metro, no había apoyo en casa, pero yo quería darle a papá para comer.
A veces no tenía para comer yo, pero tenía un hambre tan fuerte, baje tanto de peso, que llegue a ser una talla 5 a 7, con un poco de calor me estaba desmayando, llegó el momento que si comía tenía que comer tan despacio, empecé a tener problemas para deglutir mi comida que tenía que comer tan despacio, porque sentía como si esofago no tuviera el espacio.
Fue tan terrible, recuerdo que un día estuvo tan difícil sentía que no iba a soportar sin comer, sorpresivamente llegó una amiga de mamá y me invitó a comer, parecía que Dios la había mandado, aprendí lo que es el hambre! Y como te quedas sin fuerzas y crees que no puedes más, pero yo callaba! Nadie lo sabía, callaba todo lo que me sucedía.
Y eso que viví me enseñó lo que siente, el que pide en las calles! lo que el pobre pasa, una vez vi a un hombre casi llorar en una farmacia mientras compraba un medicamento para su pequeño hijo con fiebre y infección.
Pasó el tiempo, en el año 2008 conozco a los niños de la Casa Hogar Imperio de Amor empecé a ayudarlos, y les dije: No quiero que estos niños pasen hambre! Gracias y para la honra de Dios! Tengo 15 años apoyandoles! Ha como he podido buscando padrinos y madrinas o yo misma cuando he tenido empleo. Yo sé lo que se siente! Por eso siento ese deseo de ayudarlos, pero al leer la palabra de Dios, estoy aprendiendo cada día lo que Dios y nuestro Señor Jesús quiere que hagamos por los pobres, y siento en mi corazón compartirlo!
Quiero compartirlo para la honra y gloria de Dios, Dice la palabra de Dios que a los pobres es anunciado el evangelio, dijo nuestro Señor Jesús a los discípulos de Juan el bautista:
Cuando Jesús terminó de dar instrucciones a sus doce discípulos, se fue de allí a enseñar y a predicar en las ciudades de ellos. Y al oír Juan, en la cárcel, los hechos de Cristo, le envió dos de sus discípulos, para preguntarle: ¿Eres tú aquel que había de venir, o esperaremos a otro? Respondiendo Jesús, les dijo: Id, y haced saber a Juan las cosas que oís y veis.
Los ciegos ven, los cojos andan, los leprosos son limpiados, los sordos oyen, los muertos son resucitados, y a los pobres es anunciado el evangelio; y bienaventurado es el que no halle tropiezo en mí.
Los ciegos ven, los cojos andan, los leprosos son limpiados, los sordos oyen, los muertos son resucitados, y a los pobres es anunciado el evangelio; (Mateo 11:1-6).
Dice la palabra de Dios que había un rico rico, que se vestía de púrpura y de lino fino, y hacía cada día banquete con esplendidez y un mendigo llamado Lázaro, y Lázaro estaba echado a la puerta de aquel, lleno de llagas, y ansiaba saciarse de las migajas que caían de la mesa del rico; y aun los perros venían y le lamían las llagas, cuando murió el mendigo fue llevado por los ángeles al seno de Abraham y ahí era consolado por todo lo que había sufrido y lo que había carecido en su vida; y murió el rico, y fue sepultado. Y en el Hades alzó sus ojos, estando en tormentos, y vio de lejos a Abraham, y a Lázaro en su seno.
Entonces él, dando voces, dijo: Padre Abraham, ten misericordia de mí, y envía a Lázaro para que moje la punta de su dedo en agua, y refresque mi lengua; porque estoy atormentado en esta llama.
Entonces él, dando voces, dijo: Padre Abraham, ten misericordia de mí, y envía a Lázaro para que moje la punta de su dedo en agua, y refresque mi lengua; porque estoy atormentado en esta llama.
Pero Abraham le dijo: Hijo, acuérdate que recibiste tus bienes en tu vida, y Lázaro también males; pero ahora éste es consolado aquí, y tú atormentado.
Además de todo esto, una gran sima está puesta entre nosotros y vosotros, de manera que los que quisieren pasar de aquí a vosotros, no pueden, ni de allá pasar acá.
El rico rogaba que enviarán a la casa de su padre a testificarles a fin de que no fueran ellos también a ese lugar de tormento, Y Abraham le dijo: A Moisés y a los profetas tienen; óiganlos. Él entonces dijo: No, padre Abraham; pero si alguno fuere a ellos de entre los muertos, se arrepentirán.
Mas Abraham le dijo: Si no oyen a Moisés y a los profetas, tampoco se persuadirán aunque alguno se levantare de los muertos.
Nuestro Señor Jesús resucitó! Y volvió aparecerse a sus discípulos.
Dice la palabra de Dios:
Había un hombre rico, que se vestía de púrpura y de lino fino, y hacía cada día banquete con esplendidez. Había también un mendigo llamado Lázaro, que estaba echado a la puerta de aquel, lleno de llagas, y ansiaba saciarse de las migajas que caían de la mesa del rico; y aun los perros venían y le lamían las llagas.
Aconteció que murió el mendigo, y fue llevado por los ángeles al seno de Abraham; y murió también el rico, y fue sepultado. Y en el Hades alzó sus ojos, estando en tormentos, y vio de lejos a Abraham, y a Lázaro en su seno.
Entonces él, dando voces, dijo: Padre Abraham, ten misericordia de mí, y envía a Lázaro para que moje la punta de su dedo en agua, y refresque mi lengua; porque estoy atormentado en esta llama.
Pero Abraham le dijo: Hijo, acuérdate que recibiste tus bienes en tu vida, y Lázaro también males; pero ahora este es consolado aquí, y tú atormentado.
Además de todo esto, una gran sima está puesta entre nosotros y vosotros, de manera que los que quisieren pasar de aquí a vosotros, no pueden, ni de allá pasar acá. Entonces le dijo: Te ruego, pues, padre, que le envíes a la casa de mi padre, porque tengo cinco hermanos, para que les testifique, a fin de que no vengan ellos también a este lugar de tormento. Y Abraham le dijo: A Moisés y a los profetas tienen; óiganlos. Él entonces dijo: No, padre Abraham; pero si alguno fuere a ellos de entre los muertos, se arrepentirán.
Mas Abraham le dijo: Si no oyen a Moisés y a los profetas, tampoco se persuadirán aunque alguno se levantare de los muertos. (Lucas 16:19-31).
Dios nos dice a través de su palabra y de nuestro Señor Jesucristo, su voluntad es que el rico ayude al pobre, y de abundantes limosnas y que haga buenas obras.
Recuerdan al gentil de nombre Cornelio que visitó el apóstol Pedro,
Había en Cesarea un hombre llamado Cornelio, centurión de la compañía llamada la Italiana, piadoso y temeroso de Dios con toda su casa, y que hacía muchas limosnas al pueblo, y oraba a Dios siempre. (Hechos 10:1-2).
Sus memorias y sus oraciones han subido para memoria delante de Dios:
Este vio claramente en una visión, como a la hora novena del día, que un ángel de Dios entraba donde él estaba, y le decía: Cornelio.
Él, mirándole fijamente, y atemorizado, dijo: ¿Qué es, Señor? Y le dijo: Tus oraciones y tus limosnas han subido para memoria delante de Dios. (Hechos 10:3-4).
Cuando nuestro Señor Jesús fue ungido en Betania con un alabastro de perfume de nardo puro de mucho precio, y quebrando el vaso de alabastro, se lo derramó sobre su cabeza, y hubo algunos que se enojaron dentro de sí, y dijeron: ¿Para qué se ha hecho este desperdicio de perfume? y argumentaron sobre el precio y nuestro Señor Jesús defendió a la mujer aunque la juzgarán pecadora, perdonó sus pecados y les dijo: Dejadla, ¿por qué la molestáis? Buena obra me ha hecho.
Y dijo: De cierto os digo que dondequiera que se predique este evangelio, en todo el mundo, también se contará lo que esta ha hecho, para memoria de ella.
Dice la palabra de Dios:
Pero estando él en Betania, en casa de Simón el leproso, y sentado a la mesa, vino una mujer con un vaso de alabastro de perfume de nardo puro de mucho precio; y quebrando el vaso de alabastro, se lo derramó sobre su cabeza.
Y hubo algunos que se enojaron dentro de sí, y dijeron: ¿Para qué se ha hecho este desperdicio de perfume? Porque podía haberse vendido por más de trescientos denarios, y haberse dado a los pobres. Y murmuraban contra ella.
Pero Jesús dijo: Dejadla, ¿por qué la molestáis? Buena obra me ha hecho.
Siempre tendréis a los pobres con vosotros, y cuando queráis les podréis hacer bien; pero a mí no siempre me tendréis. Esta ha hecho lo que podía; porque se ha anticipado a ungir mi cuerpo para la sepultura.
De cierto os digo que dondequiera que se predique este evangelio, en todo el mundo, también se contará lo que esta ha hecho, para memoria de ella. (Marcos 14:3-19).
Otra enseñanza que nos da nuestro maestro Jesús de Nazaret, cuando el joven rico vino corriendo, e hincando la rodilla delante de él, le preguntó: Maestro bueno, ¿Qué haré para heredar la vida eterna?
Jesús contestó: ¿Por qué me llamas bueno? Ninguno hay bueno, sino sólo uno, Dios. Los mandamientos sabes: No adulteres. No mates. No hurtes. No digas falso testimonio. No defraudes. Honra a tu padre y a tu madre.
Él entonces, respondiendo, le dijo: Maestro, todo esto lo he guardado desde mi juventud.
Entonces Jesús, mirándole, le amó.
Él le amó, porque él cumple su palabra:
El que tiene mis mandamientos, y los guarda, ese es el que me ama; y el que me ama, será amado por mi Padre, y yo le amaré, y me manifestaré a él. (Juan 14:21).
Dice la palabra de Dios:
Al salir él para seguir su camino, vino uno corriendo, e hincando la rodilla delante de él, le preguntó: Maestro bueno, ¿qué haré para heredar la vida eterna? Jesús le dijo: ¿Por qué me llamas bueno? Ninguno hay bueno, sino solo uno, Dios.
1Los mandamientos sabes: No adulteres. No mates. No hurtes. No digas falso testimonio. No defraudes. Honra a tu padre y a tu madre.
Él entonces, respondiendo, le dijo: Maestro, todo esto lo he guardado desde mi juventud.
Entonces Jesús, mirándole, le amó, (Mateo 19:17-21).
Enseguida le dijo: Una cosa te falta: anda, vende todo lo que tienes, y dalo a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven, sígueme, tomando tu cruz.
Dice la palabra de Dios:
Y le dijo: Una cosa te falta: anda, vende todo lo que tienes, y dalo a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven, sígueme, tomando tu cruz.
Pero él, afligido por esta palabra, se fue triste, porque tenía muchas posesiones.
¿Cuántos de nosotros decimos que no somos perfectos? Podemos esforzarnos a poner la palabra por obra, ¿Quieres ser perfecto? Haz esto: Da a los pobres y tendrás tesoro en el cielo y sigue a nuestro Señor Jesús.
Jesús le dijo: Si quieres ser perfecto, anda, vende lo que tienes, y dalo a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven y sígueme. (Mateo 19:21).
Nuestro Señor Jesús, nos enseña en la parábola de los convidados a las bodas, que invites a los pobres, los mancos, los cojos y los ciegos; si los pobres no te pueden volver a convidar o recompensar, Dios lo hará por ellos.
Serás bienaventurado, porque ellos no te pueden recompensar, pero te será recompensado en la resurrección de los justos. Observando cómo escogían los primeros asientos a la mesa, refirió a los convidados una parábola, diciéndoles:
Cuando fueres convidado por alguno a bodas, no te sientes en el primer lugar, no sea que otro más distinguido que tú esté convidado por él, y viniendo el que te convidó a ti y a él, te diga: Da lugar a este; y entonces comiences con vergüenza a ocupar el último lugar.
Mas cuando fueres convidado, ve y siéntate en el último lugar, para que cuando venga el que te convidó, te diga: Amigo, sube más arriba; entonces tendrás gloria delante de los que se sientan contigo a la mesa.
Porque cualquiera que se enaltece, será humillado; y el que se humilla, será enaltecido.
Dijo también al que le había convidado: Cuando hagas comida o cena, no llames a tus amigos, ni a tus hermanos, ni a tus parientes, ni a vecinos ricos; no sea que ellos a su vez te vuelvan a convidar, y seas recompensado.
Mas cuando hagas banquete, llama a los pobres, los mancos, los cojos y los ciegos; y serás bienaventurado; porque ellos no te pueden recompensar, pero te será recompensado en la resurrección de los justos. (Lucas 14:7-14).
Nuestro Señor Jesús de Nazaret nuestro maestro nos enseña en la parábola de la Gran Cena, un hombre hizo una gran cena, y convidó a muchos. y a la hora de la cena envió a su siervo a decir a los convidados: Venid, que ya todo está preparado.
Mientras algunos de los invitados se excusaban por los afanes, o quehaceres, cuidando sus bienes o cosas que hacer en su diario vivir, van dejando lo del reino de Dios a un lado.
Entonces enojado el padre de familia, dijo a su siervo: Ve pronto por las plazas y las calles de la ciudad, y trae acá a los pobres, los mancos, los cojos y los ciegos. Y dijo el siervo: Señor, se ha hecho como mandaste, y aún hay lugar.
Dijo el señor al siervo: Ve por los caminos y por los vallados, y fuérzalos a entrar, para que se llene mi casa. Porque os digo que ninguno de aquellos hombres que fueron convidados, gustará mi cena.
Bienaventurado el que coma pan en el reino de Dios. Despierta! Primero, busca el reino de Dios y su justicia y di Heme aquí Señor! Yo quiero participar de la Gran Cena! Te amo nuestro Señor Jesús!
Dice la palabra de Dios:
Oyendo esto uno de los que estaban sentados con él a la mesa, le dijo: Bienaventurado el que coma pan en el reino de Dios. Entonces Jesús le dijo: Un hombre hizo una gran cena, y convidó a muchos.
Y a la hora de la cena envió a su siervo a decir a los convidados: Venid, que ya todo está preparado.
Y todos a una comenzaron a excusarse. El primero dijo: He comprado una hacienda, y necesito ir a verla; te ruego que me excuses.
Otro dijo: He comprado cinco yuntas de bueyes, y voy a probarlos; te ruego que me excuses. Y otro dijo: Acabo de casarme, y por tanto no puedo ir.
Vuelto el siervo, hizo saber estas cosas a su señor. Entonces enojado el padre de familia, dijo a su siervo: Ve pronto por las plazas y las calles de la ciudad, y trae acá a los pobres, los mancos, los cojos y los ciegos.
Y dijo el siervo: Señor, se ha hecho como mandaste, y aún hay lugar. Dijo el señor al siervo: Ve por los caminos y por los vallados, y fuérzalos a entrar, para que se llene mi casa.
Porque os digo que ninguno de aquellos hombres que fueron convidados, gustará mi cena. (Lucas 14:15-24).
Te amo mi Dios Jehová y Padre! Te amo Jesucristo! Te amo Espiritu Santo! Aleluya! Amén.
Gracias mi Dios Jehová y Padre! Gracias amado Jesucristo!
Gracias Espíritu Santo! Amén. Este artículo está escrito para honra y gloria de Dios. Aleluya! Amén.
Si esta palabra tocó tu corazón y deseas hacer la oración de fe, puedes confesar con tu boca:
Padre Nuestro gracias por amarme con amor eterno, ante el trono de la gracia y delante de Cristo Jesús pido me perdones mis pecados de obra y omisión y aquellos pecados que me son ocultos y acepto a tu Hijo Jesús de Nazaret El Cristo como mi Salvador, escribe mi nombre y el de mi familia en el libro de la vida, creo que es tu hijo amado, vino y dio su vida por mí, y resucitó al tercer día.
En el nombre de Cristo Jesús! Amén.
Gloria a Dios Padre! Bendice alma mía a Jehová! Alabado sea tu nombre Jesús! Aleluya! Amén.
Toda la honra y gloria a Dios y a nuestro Señor Jesucristo! Aleluya! Amén.



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