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Padre Celestial, te pedimos nos muevas a misericordia by Blanca Quiroga

  • Writer: Dra Blanca Quiroga
    Dra Blanca Quiroga
  • Sep 20, 2023
  • 9 min read

Updated: Oct 24, 2023

Este artículo está escrito para honra y gloria de Dios. Aleluya! Amén.



Publicado el: 20 Septiembre de 2023 by Dra Blanca Quiroga

Toda la honra y gloria a Dios y a nuestro Señor Jesucristo! Aleluya! Amén.


Recuerdo que un contacto de esta red me dijo que su esposa era muy activa en la iglesia, que ella era una mujer piadosa y siempre tratando de ayudar a los demás siempre le decía su esposa: Andale vamos ayudar a las necesidades de la iglesia y dice que se dio cuenta que gracias a eso, sus proyectos en su empresa salían adelante. Este matrimonio piadosos ayudaba a las necesidades en la iglesia.


Después en una predica un pastor dijo que había un papá que tenía una hija que era muy misericordiosa, que los metía en cada situación, porque si iban en el carro le decía papá detente, vamos a darle algo a ese hombre que está pidiendo en la calle, papá ahora vamos a hacer esto, y dijo el pastor que eso era un regalo de Dios que ella tuviera esa misericordia, que ellos son los misericordiosos y los que sirven. La hija de Dios piadosa por regalo de Dios ayudaba a los menesterosos en las calles.

Mi papá había quedado sin papá, habían sido tan pobres que no tenían para comer y comían dulces, porque era lo que les completaba para comer, pero con el tiempo Dios lo ayudó a prosperar y él procuraba mucho a su familia.


Y me acordé de mi papito Luis, mi papá tenía la casa donde vivimos de pequeños y se la había prestado a mi tío Felipe para que viviera con su familia, pero papá le pidió la casa porque iban a ocuparla, pero él no podía salirse porque no tenía a donde irse y no iba a pagar renta, mi papá para ayudarlo le compró un terreno, le ayudó a construir su casa, hasta donde pudo, y a mi abuelita le construyó su casita que vivía al lado de nuestra casa, y hasta regaló un terreno a la iglesia y Dios lo prosperó mucho en un tiempo, pero mi papá cuidaba mucho su salvación que no quería enriquecerse, después por su enfermedad bajo su trabajo y nunca le faltó para mantener la casa y después que lo operaron del corazón yo lo llevaba a las consultas médicas y yo le pagaba las consultas y medicamentos ya los últimos 18 años de su vida como dijo el cardiólogo vivía tiempo extra, fueron 26 años viviendo con medio corazón, damos la honra y la gloria a Dios y a nuestro Señor Jesús de Nazaret por tan grande milagro en su vida. Mi papito Luis ayudaba a su familia, porque había pasado tanta pobreza que fue movido a misericordia con ellos y con la iglesia de Dios, porque así lo manda la escritura.


Dice la palabra de Dios:

Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia. (Mateo 5:7).


En la venida del Espíritu Santo, varones judíos piadosos de todas naciones bajo el cielo recibieron el Espíritu Santo, y comenzaron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les daba que hablasen.

Dice la palabra de Dios:


Cuando llegó el día de Pentecostés, estaban todos unánimes juntos.

Y de repente vino del cielo un estruendo como de un viento recio que soplaba, el cual llenó toda la casa donde estaban sentados;

y se les aparecieron lenguas repartidas, como de fuego, asentándose sobre cada uno de ellos.

Y fueron todos llenos del Espíritu Santo, y comenzaron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les daba que hablasen.

Moraban entonces en Jerusalén judíos, varones piadosos, de todas las naciones bajo el cielo.

Y hecho este estruendo, se juntó la multitud; y estaban confusos, porque cada uno les oía hablar en su propia lengua.

Y estaban atónitos y maravillados, diciendo: Mirad, ¿no son galileos todos estos que hablan?

¿Cómo, pues, les oímos nosotros hablar cada uno en nuestra lengua en la que hemos nacido?

Partos, medos, elamitas, y los que habitamos en Mesopotamia, en Judea, en Capadocia, en el Ponto y en Asia,

en Frigia y Panfilia, en Egipto y en las regiones de África más allá de Cirene, y romanos aquí residentes, tanto judíos como prosélitos,

cretenses y árabes, les oímos hablar en nuestras lenguas las maravillas de Dios.

Y estaban todos atónitos y perplejos, diciéndose unos a otros: ¿Qué quiere decir esto?

Mas otros, burlándose, decían: Están llenos de mosto. (Hechos 2:5-13).

Después de darles el testimonio de Nuestro Señor Jesús, Pedro les dijo: Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo. Porque para vosotros es la promesa, y para vuestros hijos, y para todos los que están lejos; para cuantos el Señor nuestro Dios llamare.


Y con otras muchas palabras testificaba y les exhortaba, diciendo: Sed salvos de esta perversa generación. Así que, los que recibieron su palabra fueron bautizados; y se añadieron aquel día como tres mil personas.


Dice la palabra de Dios:


Varones hermanos, se os puede decir libremente del patriarca David, que murió y fue sepultado, y su sepulcro está con nosotros hasta el día de hoy.

Pero siendo profeta, y sabiendo que con juramento Dios le había jurado que de su descendencia, en cuanto a la carne, levantaría al Cristo para que se sentase en su trono,

viéndolo antes, habló de la resurrección de Cristo, que su alma no fue dejada en el Hades, ni su carne vio corrupción.

A este Jesús resucitó Dios, de lo cual todos nosotros somos testigos.

Así que, exaltado por la diestra de Dios, y habiendo recibido del Padre la promesa del Espíritu Santo, ha derramado esto que vosotros veis y oís. Porque David no subió a los cielos; pero él mismo dice:

Dijo el Señor a mi Señor:

Siéntate a mi diestra,

Hasta que ponga a tus enemigos por estrado de tus pies.

Sepa, pues, ciertísimamente toda la casa de Israel, que a este Jesús a quien vosotros crucificasteis, Dios le ha hecho Señor y Cristo.

Al oír esto, se compungieron de corazón, y dijeron a Pedro y a los otros apóstoles: Varones hermanos, ¿qué haremos?

Pedro les dijo: Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo.

Porque para vosotros es la promesa, y para vuestros hijos, y para todos los que están lejos; para cuantos el Señor nuestro Dios llamare.

Y con otras muchas palabras testificaba y les exhortaba, diciendo: Sed salvos de esta perversa generación.

Así que, los que recibieron su palabra fueron bautizados; y se añadieron aquel día como tres mil personas.

Y perseveraban en la doctrina de los apóstoles, en la comunión unos con otros, en el partimiento del pan y en las oraciones. (Hechos 2:35-42).


Había en Cesarea un hombre gentil llamado Cornelio, centurión de la compañía llamada la Italiana, piadoso y temeroso de Dios con toda su casa, y que hacía muchas limosnas al pueblo, y oraba a Dios siempre. Este vio claramente en una visión, como a la hora novena del día que un ángel de Dios lo visitó y le dio indicaciones de traer a Simón el que tiene por sobrenombre Pedro, donde se encontraba para que creyeran él y su casa, fueran bautizados y recibieran el Espíritu Santo.


Dice la palabra de Dios:

Había en Cesarea un hombre llamado Cornelio, centurión de la compañía llamada la Italiana,

piadoso y temeroso de Dios con toda su casa, y que hacía muchas limosnas al pueblo, y oraba a Dios siempre.

Este vio claramente en una visión, como a la hora novena del día, que un ángel de Dios entraba donde él estaba, y le decía: Cornelio.

Él, mirándole fijamente, y atemorizado, dijo: ¿Qué es, Señor? Y le dijo: Tus oraciones y tus limosnas han subido para memoria delante de Dios.

Envía, pues, ahora hombres a Jope, y haz venir a Simón, el que tiene por sobrenombre Pedro.

Este posa en casa de cierto Simón curtidor, que tiene su casa junto al mar; él te dirá lo que es necesario que hagas.

Ido el ángel que hablaba con Cornelio, este llamó a dos de sus criados, y a un devoto soldado de los que le asistían;

a los cuales envió a Jope, después de haberles contado todo. (Hechos 10: 1-8).


El apóstol Pedro les da el testimonio de nuestro Señor Jesús de Nazaret. Dice la palabra de Dios:


Mientras Esteban estaba siendo apedreado decía: Señor Jesús, recibe mi espíritu. Y puesto de rodillas, clamó a gran voz: Señor, no les tomes en cuenta este pecado. Y habiendo dicho esto, durmió. Y hombres piadosos llevaron a enterrar a Esteban, e hicieron gran llanto sobre él. Dice la palabra de Dios:


Oyendo estas cosas, se enfurecían en sus corazones, y crujían los dientes contra él.

Pero Esteban, lleno del Espíritu Santo, puestos los ojos en el cielo, vio la gloria de Dios, y a Jesús que estaba a la diestra de Dios,

y dijo: He aquí, veo los cielos abiertos, y al Hijo del Hombre que está a la diestra de Dios.

Entonces ellos, dando grandes voces, se taparon los oídos, y arremetieron a una contra él.

Y echándole fuera de la ciudad, le apedrearon; y los testigos pusieron sus ropas a los pies de un joven que se llamaba Saulo.

Y apedreaban a Esteban, mientras él invocaba y decía: Señor Jesús, recibe mi espíritu.

Y puesto de rodillas, clamó a gran voz: Señor, no les tomes en cuenta este pecado. Y habiendo dicho esto, durmió. (Hechos 7:54-60).


Saulo persigue a la iglesia, dice la palabra de Dios:


Y Saulo consentía en su muerte. En aquel día hubo una gran persecución contra la iglesia que estaba en Jerusalén; y todos fueron esparcidos por las tierras de Judea y de Samaria, salvo los apóstoles.

Y hombres piadosos llevaron a enterrar a Esteban, e hicieron gran llanto sobre él.

Y Saulo asolaba la iglesia, y entrando casa por casa, arrastraba a hombres y a mujeres, y los entregaba en la cárcel. (Hechos 8:1-3).


El apóstol Pablo defendía el evangelio de nuestro Señor Jesús en Tesalónica, en una sinagoga de los judíos, como acostumbraba, fue a ellos, y por tres días de reposo discutió con ellos, declarando y exponiendo por medio de las Escrituras, que era necesario que el Cristo padeciese, y resucitase de los muertos; y que Jesús, a quien yo os anuncio, decía él, es el Cristo.


Y algunos de ellos creyeron, y se juntaron con Pablo y con Silas; y de los griegos piadosos gran número, y mujeres nobles no pocas.

Dice la palabra de Dios:


Pasando por Anfípolis y Apolonia, llegaron a Tesalónica, donde había una sinagoga de los judíos.

Y Pablo, como acostumbraba, fue a ellos, y por tres días de reposo discutió con ellos,

declarando y exponiendo por medio de las Escrituras, que era necesario que el Cristo padeciese, y resucitase de los muertos; y que Jesús, a quien yo os anuncio, decía él, es el Cristo.

Y algunos de ellos creyeron, y se juntaron con Pablo y con Silas; y de los griegos piadosos gran número, y mujeres nobles no pocas.

Entonces los judíos que no creían, teniendo celos, tomaron consigo a algunos ociosos, hombres malos, y juntando una turba, alborotaron la ciudad; y asaltando la casa de Jasón, procuraban sacarlos al pueblo.

Pero no hallándolos, trajeron a Jasón y a algunos hermanos ante las autoridades de la ciudad, gritando: Estos que trastornan el mundo entero también han venido acá;

a los cuales Jasón ha recibido; y todos estos contravienen los decretos de César, diciendo que hay otro rey, Jesús.

Y alborotaron al pueblo y a las autoridades de la ciudad, oyendo estas cosas.

Pero obtenida fianza de Jasón y de los demás, los soltaron. (Hechos 17:1-9).


El apóstol Pablo, cuando tuvo su estadía en Atenas, defendía el evangelio en la sinagoga con los judíos y piadosos. Dice la palabra de Dios:


Mientras Pablo los esperaba en Atenas, su espíritu se enardecía viendo la ciudad entregada a la idolatría.

Así que discutía en la sinagoga con los judíos y piadosos, y en la plaza cada día con los que concurrían. (Hechos 17:16-17).

Dios quiere que seamos piadosos primero con los de nuestra propia familia y viudas. Dice la palabra de Dios:

Pero si alguna viuda tiene hijos, o nietos, aprendan estos primero a ser piadosos para con su propia familia, y a recompensar a sus padres; porque esto es lo bueno y agradable delante de Dios. (1 Timoteo 5:4).

porque si alguno no provee para los suyos, y mayormente para los de su casa, ha negado la fe, y es peor que un incrédulo. (1 Timoteo 5:8).


En Antioquía de Pisidia, los piadosos dieron palabras de exhortación a Pablo a que perseverasen en la gracia de Dios, después que otros les habían juzgado de no ser dignos de la vida eterna. Dice la palabra de Dios:


Entonces Pablo y Bernabé, hablando con denuedo, dijeron: A vosotros a la verdad era necesario que se os hablase primero la palabra de Dios; mas puesto que la desecháis, y no os juzgáis dignos de la vida eterna, he aquí, nos volvemos a los gentiles. (Hechos 13:46).


Y despedida la congregación, muchos de los judíos y de los prosélitos piadosos siguieron a Pablo y a Bernabé, quienes hablándoles, les persuadían a que perseverasen en la gracia de Dios. (Hechos 13:43).


Palabra de Esperanza:


y si condenó por destrucción a las ciudades de Sodoma y de Gomorra, reduciéndolas a ceniza y poniéndolas de ejemplo a los que habían de vivir impíamente,

y libró al justo Lot, abrumado por la nefanda conducta de los malvados (porque este justo, que moraba entre ellos, afligía cada día su alma justa, viendo y oyendo los hechos inicuos de ellos),

sabe el Señor librar de tentación a los piadosos, y reservar a los injustos para ser castigados en el día del juicio;

y mayormente a aquellos que, siguiendo la carne, andan en concupiscencia e inmundicia, y desprecian el señorío. (2 Pedro 2:6-10).


Te amo mi Dios Jehová y Padre! Te amo Jesucristo! Te amo Espiritu Santo! Aleluya! Amén.

Gracias mi Dios Jehová y Padre! Gracias amado Jesucristo! Gracias Espíritu Santo! Amén. Este artículo está escrito para honra y gloria de Dios. Aleluya! Amén.


Si esta palabra tocó tu corazón y deseas hacer la oración de fe, puedes confesar con tu boca:


Padre Nuestro gracias por amarme con amor eterno, ante el trono de la gracia y delante de Cristo Jesús pido me perdones mis pecados de obra y omisión y aquellos pecados que me son ocultos y acepto a tu Hijo Jesús de Nazaret El Cristo como mi Salvador, escribe mi nombre y el de mi familia en el libro de la vida, creo que es tu hijo amado, vino y dio su vida por mí, y resucitó al tercer día.


En el nombre de Cristo Jesús! Amén.


Gloria a Dios Padre! Bendice alma mía a Jehová! Alabado sea tu nombre Jesús! Aleluya! Amén.


Toda la honra y gloria a Dios y a nuestro Señor Jesucristo! Aleluya! Amén.

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Bendiciones

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Dios les Bendiga en el nombre de Jesús de Nazaret Cristo. Amén

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