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Jesús de Nazaret dijo: Yo os digo. by Dra Blanca Quiroga

  • Writer: Dra. Blanca Quiroga
    Dra. Blanca Quiroga
  • Jun 5, 2025
  • 20 min read

Este artículo está escrito para la Honra y Gloria de Nuestro Padre y Jesucristo! Aleluya! Amén Amén Amén.



Elaborado el 4 Mayo del 2025 by Dra Blanca Quiroga.

 

Este artículo está escrito para la honra y gloria a Dios y nuestro Señor Jesucristo! Aleluya! Amén.

 

Nuestro Señor Jesús de Nazaret vino a darnos mensaje del Padre para con el pueblo de Dios, y enderezar el tabernáculo caído y para darnos la entrada al lugar santísimo.

 

Jesús no habló por su propia cuenta, El Padre que le envió, El le dio mandamiento de lo que había de decir y de lo que había de hablar, dice la palabra de Dios:

 

Jesús clamó y dijo: El que cree en mí, no cree en mí, sino en el que me envió;

 

y el que me ve, ve al que me envió.

 

Yo, la luz, he venido al mundo, para que todo aquel que cree en mí no permanezca en tinieblas.

 

Al que oye mis palabras, y no las guarda, yo no le juzgo; porque no he venido a juzgar al mundo, sino a salvar al mundo.

 

El que me rechaza, y no recibe mis palabras, tiene quien le juzgue; la palabra que he hablado, ella le juzgará en el día postrero.

 

Porque yo no he hablado por mi propia cuenta; el Padre que me envió, él me dio mandamiento de lo que he de decir, y de lo que he de hablar.

 

Y sé que su mandamiento es vida eterna. Así pues, lo que yo hablo, lo hablo como el Padre me lo ha dicho. (Juan 12:44-50).

 

En los siguientes versículos Jesús habla a los fariseos, ellos enseñaban como doctrinas mandamientos de hombres, y que su corazón estaba lejos de Dios y que de labios le honraban e invalidaban el mandamiento de Dios para guardar su tradición y habla claramente sobre el mandamiento honra a tu padre y a tu madre.

 

La levadura de los fariseos

 

12 En esto, juntándose por millares la multitud, tanto que unos a otros se atropellaban, comenzó a decir a sus discípulos, primeramente: Guardaos de la levadura de los fariseos, que es la hipocresía.

 

2 Porque nada hay encubierto, que no haya de descubrirse; ni oculto, que no haya de saberse.

 

3 Por tanto, todo lo que habéis dicho en tinieblas, a la luz se oirá; y lo que habéis hablado al oído en los aposentos, se proclamará en las azoteas. (Lucas 12:1-3).

 

Jesús en la cena del Señor, bendijo el pan y lo partió, por esta razón podemos participar de la cena del Señor como lo hicieron los apóstoles dijo Jesús de Nazaret: Haced esto en memoria de mi. Hagámoslo como indica la palabra y con panes sin levadura, de sinceridad y de verdad.

 

Y mientras comían, tomó Jesús el pan, y bendijo, y lo partió, y dio a sus discípulos, y dijo: Tomad, comed; esto es mi cuerpo. (Mateo 26:26).

 

Y el apóstol Pablo:

 

Así que celebremos la fiesta, no con la vieja levadura, ni con la levadura de malicia y de maldad, sino con panes sin levadura, de sinceridad y de verdad. (1 Corintios 5:8).

 

En los siguientes versículos bíblicos Jesús les explica a los apóstoles sobre la levadura de los fariseos y los saduceos.

 

Habían olvidado de traer pan, y no tenían sino un pan consigo en la barca.

 

Y él les mandó, diciendo: Mirad, guardaos de la levadura de los fariseos, y de la levadura de Herodes.

 

Y discutían entre sí, diciendo: Es porque no trajimos pan.

 

Y entendiéndolo Jesús, les dijo: ¿Qué discutís, porque no tenéis pan? ¿No entendéis ni comprendéis? ¿Aún tenéis endurecido vuestro corazón?

 

¿Teniendo ojos no veis, y teniendo oídos no oís? ¿Y no recordáis?

 

Cuando partí los cinco panes entre cinco mil, ¿cuántas cestas llenas de los pedazos recogisteis? Y ellos dijeron: Doce.

 

Y cuando los siete panes entre cuatro mil, ¿cuántas canastas llenas de los pedazos recogisteis? Y ellos dijeron: Siete.

 

Y les dijo: ¿Cómo aún no entendéis? (Marcos 8:14-21).

 

Jesús de Nazaret dijo: Guardaos de la levadura de los fariseos y de la levadura de Herodes, no indica cual es la levadura de Herodes pero podría ser mundanalidad, maldad e iniquidad.

 

Y él les mandó, diciendo: Mirad, guardaos de la levadura de los fariseos, y de la levadura de Herodes. (Marcos 8:15).

 

Jesús de Nazaret dijo: Guardaos de los escribas.

 

Y les decía en su doctrina: Guardaos de los escribas, que gustan de andar con largas ropas, y aman las salutaciones en las plazas, (Marcos 12:38).

 

Guardaos de los escribas, que gustan de andar con ropas largas, y aman las salutaciones en las plazas, y las primeras sillas en las sinagogas, y los primeros asientos en las cenas; (Lucas 20:46).

 

Recordemos lo que dijo el apóstol Pablo por muy poca que sea la levadura leuda toda la masa, hablando a los Gálatas que la levadura de los fariseos comenzó afectarles, cuando ellos corrían bien. Hablando de la circuncisión como algo prosélito de la doctrina de los fariseos y pues nosotros por el Espíritu aguardamos por fe la esperanza de la justicia porque en Cristo Jesús, ni la circuncisión vale algo, ni la incircuncisión, sino la fe que obra por el amor.

 

He aquí, yo Pablo os digo que si os circuncidáis, de nada os aprovechará Cristo.

 

Y otra vez testifico a todo hombre que se circuncida, que está obligado a guardar toda la ley.

 

De Cristo os desligasteis, los que por la ley os justificáis; de la gracia habéis caído.

 

Pues nosotros por el Espíritu aguardamos por fe la esperanza de la justicia;

 

porque en Cristo Jesús ni la circuncisión vale algo, ni la incircuncisión, sino la fe que obra por el amor.

 

Dice la palabra de Dios:

 

Se juntaron a Jesús los fariseos, y algunos de los escribas, que habían venido de Jerusalén; los cuales, viendo a algunos de los discípulos de Jesús comer pan con manos inmundas, esto es, no lavadas, los condenaban.

 

Porque los fariseos y todos los judíos, aferrándose a la tradición de los ancianos, si muchas veces no se lavan las manos, no comen.

 

Y volviendo de la plaza, si no se lavan, no comen. Y otras muchas cosas hay que tomaron para guardar, como los lavamientos de los vasos de beber, y de los jarros, y de los utensilios de metal, y de los lechos.

 

Le preguntaron, pues, los fariseos y los escribas: ¿Por qué tus discípulos no andan conforme a la tradición de los ancianos, sino que comen pan con manos inmundas?

 

Respondiendo él, les dijo: Hipócritas, bien profetizó de vosotros Isaías, como está escrito:

 

Este pueblo de labios me honra,

 

Mas su corazón está lejos de mí.

 

Pues en vano me honran, Enseñando como doctrinas mandamientos de hombres.

 

Porque dejando el mandamiento de Dios, os aferráis a la tradición de los hombres: los lavamientos de los jarros y de los vasos de beber; y hacéis otras muchas cosas semejantes.

 

Les decía también: Bien invalidáis el mandamiento de Dios para guardar vuestra tradición.

 

Porque Moisés dijo: Honra a tu padre y a tu madre; y: El que maldiga al padre o a la madre, muera irremisiblemente.

 

Pero vosotros decís: Basta que diga un hombre al padre o a la madre: Es Corbán (que quiere decir, mi ofrenda a Dios) todo aquello con que pudiera ayudarte, y no le dejáis hacer más por su padre o por su madre, invalidando la palabra de Dios con vuestra tradición que habéis transmitido. Y muchas cosas hacéis semejantes a estas.

 

Y llamando a sí a toda la multitud, les dijo: Oídme todos, y entended:

 

Nada hay fuera del hombre que entre en él, que le pueda contaminar; pero lo que sale de él, eso es lo que contamina al hombre.

 

Si alguno tiene oídos para oír, oiga. (Marcos 7:1-16).

 

Nuestro Señor Jesús habló con los fariseos, los escribas y los intérpretes de la ley y cada uno les dijo lo que tenía que decirles y reprendió a quien debía reprender, para que cada uno entendiera lo que estaba haciendo mal, y debía enderezar o corregirse.

 

Unos tenían endurecido en el corazón, otros su corazón estaban lejos de Dios, otros estaban ciegos y otros sordos a sus palabras, para que se cupliese la escritura porque el juicio había empezado por la casa, sus padres habían matado a los profetas.

 

Dice la palabra de Dios:

 

29 ¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque edificáis los sepulcros de los profetas, y adornáis los monumentos de los justos,

 

30 y decís: Si hubiésemos vivido en los días de nuestros padres, no hubiéramos sido sus cómplices en la sangre de los profetas.

 

31 Así que dais testimonio contra vosotros mismos, de que sois hijos de aquellos que mataron a los profetas.

 

32 ¡Vosotros también llenad la medida de vuestros padres!

 

33 ¡Serpientes, generación de víboras! ¿Cómo escaparéis de la condenación del infierno?

 

34 Por tanto, he aquí yo os envío profetas y sabios y escribas; y de ellos, a unos mataréis y crucificaréis, y a otros azotaréis en vuestras sinagogas, y perseguiréis de ciudad en ciudad;

 

35 para que venga sobre vosotros toda la sangre justa que se ha derramado sobre la tierra, desde la sangre de Abel el justo hasta la sangre de Zacarías hijo de Berequías, a quien matasteis entre el templo y el altar.

 

36 De cierto os digo que todo esto vendrá sobre esta generación. (Mateo 23:29-36).

 

Dice la palabra de Dios:

 

Cegó los ojos de ellos, y endureció su corazón;

 

Para que no vean con los ojos, y entiendan con el corazón,

 

Y se conviertan, y yo los sane. (Juan 12:40).

 

Unos le preguntaron para tentarle, otros lo perseguían y procuraban matarle, otros trataron de despeñarle, otros simplemente le preguntaron sobre lo que no sabían, otros para tentarle le pidieron que les mostrase señal del cielo, los discípulos lo seguían para aprender de él y las multitudes le seguían para sanarse o ser libertados de toda opresión.

 

En aquellos días vino Juan el Bautista predicando en el desierto de Judea, dice la palabra de Dios: 

 

3 En aquellos días vino Juan el Bautista predicando en el desierto de Judea,

 

2 y diciendo: Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado.

 

3 Pues este es aquel de quien habló el profeta Isaías, cuando dijo:

 

Voz del que clama en el desierto:

 

Preparad el camino del Señor,

 

Enderezad sus sendas.

 

4 Y Juan estaba vestido de pelo de camello, y tenía un cinto de cuero alrededor de sus lomos; y su comida era langostas y miel silvestre.

 

5 Y salía a él Jerusalén, y toda Judea, y toda la provincia de alrededor del Jordán,

 

6 y eran bautizados por él en el Jordán, confesando sus pecados.

 

7 Al ver él que muchos de los fariseos y de los saduceos venían a su bautismo, les decía: ¡Generación de víboras! ¿Quién os enseñó a huir de la ira venidera?

 

8 Haced, pues, frutos dignos de arrepentimiento,

 

Dijo Juan el Bautista: Porque yo os digo que Dios puede levantar hijos a Abraham aun de estas piedras.

 

9 y no penséis decir dentro de vosotros mismos: A Abraham tenemos por padre; porque yo os digo que Dios puede levantar hijos a Abraham aun de estas piedras.

 

10 Y ya también el hacha está puesta a la raíz de los árboles; por tanto, todo árbol que no da buen fruto es cortado y echado en el fuego. (Mateo 3:3-10).

 

Dijo nuestro Señor Jesús de Nazaret: Pero yo os digo que cualquiera que se enoje contra su hermano, será culpable de juicio y cualquiera que diga: Necio, a su hermano, será culpable ante el concilio; y cualquiera que le diga: Fatuo, quedará expuesto al infierno de fuego.

 

Os ruego! No se enoje contra su hermano, recuerde su esposa o su esposo es su hermano, para que lo tome en cuenta.

 

Nuestro Señor Jesús de Nazaret nos habla de la ira. La palabra de Dios:

 

Jesús y la ira

 

21 Oísteis que fue dicho a los antiguos: No matarás; y cualquiera que matare será culpable de juicio.

 

22 Pero yo os digo que cualquiera que se enoje contra su hermano, será culpable de juicio; y cualquiera que diga: Necio, a su hermano, será culpable ante el concilio; y cualquiera que le diga: Fatuo, quedará expuesto al infierno de fuego. (Mateo 5:21-22).

 

Dijo nuestro Señor Jesús de Nazaret,

 

Si traes tu ofrenda al altar, y allí te acuerdas de que tu hermano tiene algo contra ti,  deja allí tu ofrenda delante del altar, y anda, reconcíliate primero con tu hermano, y  entonces ven y presenta tu ofrenda, dice la palabra de Dios:

 

23 Por tanto, si traes tu ofrenda al altar, y allí te acuerdas de que tu hermano tiene algo contra ti,

 

24 deja allí tu ofrenda delante del altar, y anda, reconcíliate primero con tu hermano, y entonces ven y presenta tu ofrenda. (Mateo 5:23-24).

 

Dijo nuestro Señor Jesús de Nazaret: Ponte de acuerdo con tu adversario pronto, entre tanto que estás con él en el camino, no sea que el adversario te entregue al juez, y el juez al alguacil, y seas echado en la cárcel. Dice la palabra de Dios:

 

25 Ponte de acuerdo con tu adversario pronto, entre tanto que estás con él en el camino, no sea que el adversario te entregue al juez, y el juez al alguacil, y seas echado en la cárcel.

 

26 De cierto te digo que no saldrás de allí, hasta que pagues el último cuadrante. (Mateo 5:21-26).

 

Dijo nuestro Señor Jesús de Nazaret: Pero yo os digo que cualquiera que mira a una mujer para codiciarla, ya adulteró con ella en su corazón. Dice la palabra de Dios:

 

Jesús y el adulterio

27 Oísteis que fue dicho: No cometerás adulterio.

 

28 Pero yo os digo que cualquiera que mira a una mujer para codiciarla, ya adulteró con ella en su corazón.

 

29 Por tanto, si tu ojo derecho te es ocasión de caer, sácalo, y échalo de ti; pues mejor te es que se pierda uno de tus miembros, y no que todo tu cuerpo sea echado al infierno.

 

30 Y si tu mano derecha te es ocasión de caer, córtala, y échala de ti; pues mejor te es que se pierda uno de tus miembros, y no que todo tu cuerpo sea echado al infierno.  (Mateo 5:27-30).

 

Dijo nuestro Señor Jesús de Nazaret: Pero yo os digo que el que repudia a su mujer, a no ser por causa de fornicación, hace que ella adultere, y el que se casa con la repudiada, comete adulterio, dice la palabra de Dios:

 

31 Pero yo os digo que el que repudia a su mujer, a no ser por causa de fornicación, hace que ella adultere; y el que se casa con la repudiada, comete adulterio.

 

32 Pero yo os digo que el que repudia a su mujer, a no ser por causa de fornicación, hace que ella adultere; y el que se casa con la repudiada, comete adulterio. (Mateo 5:31-32).

 

Nuestro Señor Jesús de Nazaret dijo: Que el que repudia a su mujer y se casa con otra comete adulterio contra ella, y les dijo: Cualquiera que repudia a su mujer y se casa con otra, comete adulterio contra ella; y si la mujer repudia a su marido y se casa con otro, comete adulterio, Dice la palabra de Dios:

 

Jesús enseña sobre el divorcio

 

10 Levantándose de allí, vino a la región de Judea y al otro lado del Jordán; y volvió el pueblo a juntarse a él, y de nuevo les enseñaba como solía.

 

2 Y se acercaron los fariseos y le preguntaron, para tentarle, si era lícito al marido repudiar a su mujer.

 

3 Él, respondiendo, les dijo: ¿Qué os mandó Moisés?

 

4 Ellos dijeron: Moisés permitió dar carta de divorcio, y repudiarla.

 

5 Y respondiendo Jesús, les dijo: Por la dureza de vuestro corazón os escribió este mandamiento;

 

6 pero al principio de la creación, varón y hembra los hizo Dios.

 

7 Por esto dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer,

 

8 y los dos serán una sola carne; así que no son ya más dos, sino uno.

 

9 Por tanto, lo que Dios juntó, no lo separe el hombre.

 

10 En casa volvieron los discípulos a preguntarle de lo mismo,

 

11 y les dijo: Cualquiera que repudia a su mujer y se casa con otra, comete adulterio contra ella;

 

12 y si la mujer repudia a su marido y se casa con otro, comete adulterio. (Marcos 10:1-12).

 

Nuestro Señor Jesús de Nazaret dijo: Pero yo os digo: No juréis en ninguna manera; ni por el cielo, porque es el trono de Dios; ni por la tierra, porque es el estrado de sus pies; ni por Jerusalén, porque es la ciudad del gran Rey.

 

Dice la palabra de Dios:

 

Jesús y los juramentos

 

33 Además habéis oído que fue dicho a los antiguos: No perjurarás, sino cumplirás al Señor tus juramentos.

 

34 Pero yo os digo: No juréis en ninguna manera; ni por el cielo, porque es el trono de Dios;

 

35 ni por la tierra, porque es el estrado de sus pies; ni por Jerusalén, porque es la ciudad del gran Rey.

 

36 Ni por tu cabeza jurarás, porque no puedes hacer blanco o negro un solo cabello.

 

37 Pero sea vuestro hablar: Sí, sí; no, no; porque lo que es más de esto, de mal procede. (Mateo 5:33-37).

 

Nuestro Señor Jesús de Nazaret dijo: Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen; para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y que hace llover sobre justos e injustos.

 

Dice la palabra de Dios:

 

38 Oísteis que fue dicho: Ojo por ojo, y diente por diente.

 

39 Pero yo os digo: No resistáis al que es malo; antes, a cualquiera que te hiera en la mejilla derecha, vuélvele también la otra;

 

40 y al que quiera ponerte a pleito y quitarte la túnica, déjale también la capa;

 

41 y a cualquiera que te obligue a llevar carga por una milla, ve con él dos.

 

42 Al que te pida, dale; y al que quiera tomar de ti prestado, no se lo rehúses.

 

43 Oísteis que fue dicho: Amarás a tu prójimo, y aborrecerás a tu enemigo.

 

44 Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen;

 

45 para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y que hace llover sobre justos e injustos.

 

46 Porque si amáis a los que os aman, ¿qué recompensa tendréis? ¿No hacen también lo mismo los publicanos?

 

47 Y si saludáis a vuestros hermanos solamente, ¿qué hacéis de más? ¿No hacen también así los gentiles?

 

48 Sed, pues, vosotros perfectos, como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto. (Mateo 5:33-48).

 

Nuestro Señor Jesús de Nazaret dijo: Por tanto os digo: Todo pecado y blasfemia será perdonado a los hombres; mas la blasfemia contra el Espíritu no les será perdonada.

 

A cualquiera que dijere alguna palabra contra el Hijo del Hombre, le será perdonado; pero al que hable contra el Espíritu Santo, no le será perdonado, ni en este siglo ni en el venidero.

 

También dijo nuestro Señor Jesús: Mas yo os digo que de toda palabra ociosa que hablen los hombres, de ella darán cuenta en el día del juicio. Porque por tus palabras serás justificado, y por tus palabras serás condenado.

 

Dice la palabra de Dios:

 

30 El que no es conmigo, contra mí es; y el que conmigo no recoge, desparrama.

 

31 Por tanto os digo: Todo pecado y blasfemia será perdonado a los hombres; mas la blasfemia contra el Espíritu no les será perdonada.

 

32 A cualquiera que dijere alguna palabra contra el Hijo del Hombre, le será perdonado; pero al que hable contra el Espíritu Santo, no le será perdonado, ni en este siglo ni en el venidero.

 

33 O haced el árbol bueno, y su fruto bueno, o haced el árbol malo, y su fruto malo; porque por el fruto se conoce el árbol.

 

34 ¡Generación de víboras! ¿Cómo podéis hablar lo bueno, siendo malos? Porque de la abundancia del corazón habla la boca.

 

35 El hombre bueno, del buen tesoro del corazón saca buenas cosas; y el hombre malo, del mal tesoro saca malas cosas.

 

36 Mas yo os digo que de toda palabra ociosa que hablen los hombres, de ella darán cuenta en el día del juicio.

 

37 Porque por tus palabras serás justificado, y por tus palabras serás condenado. (Mateo 12:30-36).

 

Dijo nuestro Señor Jesús: Tampoco yo os digo con qué autoridad hago estas cosas.

 

Dice la palabra de Dios:

 

La autoridad de Jesús

 

23 Cuando vino al templo, los principales sacerdotes y los ancianos del pueblo se acercaron a él mientras enseñaba, y le dijeron: ¿Con qué autoridad haces estas cosas? ¿y quién te dio esta autoridad?

 

24 Respondiendo Jesús, les dijo: Yo también os haré una pregunta, y si me la contestáis, también yo os diré con qué autoridad hago estas cosas.

 

25 El bautismo de Juan, ¿de dónde era? ¿Del cielo, o de los hombres? Ellos entonces discutían entre sí, diciendo: Si decimos, del cielo, nos dirá: ¿Por qué, pues, no le creísteis?

 

26 Y si decimos, de los hombres, tememos al pueblo; porque todos tienen a Juan por profeta.

 

27 Y respondiendo a Jesús, dijeron: No sabemos. Y él también les dijo: Tampoco yo os digo con qué autoridad hago estas cosas. (Mateo 21:23-27).

 

Nuestro Señor Jesús de Nazaret dijo: Y yo os digo: Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá. Porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá.

 

Jesús y la oración

 

11 Aconteció que estaba Jesús orando en un lugar, y cuando terminó, uno de sus discípulos le dijo: Señor, enséñanos a orar, como también Juan enseñó a sus discípulos.

 

2 Y les dijo: Cuando oréis, decid: Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra.

 

3 El pan nuestro de cada día, dánoslo hoy.

 

4 Y perdónanos nuestros pecados, porque también nosotros perdonamos a todos los que nos deben. Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal.

 

5 Les dijo también: ¿Quién de vosotros que tenga un amigo, va a él a medianoche y le dice: Amigo, préstame tres panes,

 

6 porque un amigo mío ha venido a mí de viaje, y no tengo qué ponerle delante;

 

7 y aquel, respondiendo desde adentro, le dice: No me molestes; la puerta ya está cerrada, y mis niños están conmigo en cama; no puedo levantarme, y dártelos?

 

8 Os digo, que aunque no se levante a dárselos por ser su amigo, sin embargo por su importunidad se levantará y le dará todo lo que necesite.

 

9 Y yo os digo: Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá.

 

10 Porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá.

 

11 ¿Qué padre de vosotros, si su hijo le pide pan, le dará una piedra? ¿o si pescado, en lugar de pescado, le dará una serpiente?

 

12 ¿O si le pide un huevo, le dará un escorpión?

 

13 Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre celestial dará el Espíritu Santo a los que se lo pidan? (Lucas 11:1-13).

 

Nuestro Señor Jesús de Nazaret dijo: Y yo os digo: Ganad amigos por medio de las riquezas injustas, para que cuando éstas falten, os reciban en las moradas eternas.

 

El que es fiel en lo muy poco, también en lo más es fiel; y el que en lo muy poco es injusto, también en lo más es injusto.

 

Pues si en las riquezas injustas no fuisteis fieles, ¿quién os confiará lo verdadero?

 

Y si en lo ajeno no fuisteis fieles, ¿quién os dará lo que es vuestro?

 

Ningún siervo puede servir a dos señores; porque o aborrecerá al uno y amará al otro, o estimará al uno y menospreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas.

 

Dice la palabra de Dios:

 

Parábola del mayordomo infiel.

 

16 Dijo también a sus discípulos: Había un hombre rico que tenía un mayordomo, y este fue acusado ante él como disipador de sus bienes.

 

2 Entonces le llamó, y le dijo: ¿Qué es esto que oigo acerca de ti? Da cuenta de tu mayordomía, porque ya no podrás más ser mayordomo.

 

3 Entonces el mayordomo dijo para sí: ¿Qué haré? Porque mi amo me quita la mayordomía. Cavar, no puedo; mendigar, me da vergüenza.

 

4 Ya sé lo que haré para que cuando se me quite de la mayordomía, me reciban en sus casas.

 

5 Y llamando a cada uno de los deudores de su amo, dijo al primero: ¿Cuánto debes a mi amo?

 

6 Él dijo: Cien barriles de aceite. Y le dijo: Toma tu cuenta, siéntate pronto, y escribe cincuenta.

 

7 Después dijo a otro: Y tú, ¿cuánto debes? Y él dijo: Cien medidas de trigo. Él le dijo: Toma tu cuenta, y escribe ochenta.

 

8 Y alabó el amo al mayordomo malo por haber hecho sagazmente; porque los hijos de este siglo son más sagaces en el trato con sus semejantes que los hijos de luz.

 

 9 Y yo os digo: Ganad amigos por medio de las riquezas injustas, para que cuando estas falten, os reciban en las moradas eternas.

 

10 El que es fiel en lo muy poco, también en lo más es fiel; y el que en lo muy poco es injusto, también en lo más es injusto.

 

11 Pues si en las riquezas injustas no fuisteis fieles, ¿quién os confiará lo verdadero?

 

12 Y si en lo ajeno no fuisteis fieles, ¿quién os dará lo que es vuestro?

 

13 Ningún siervo puede servir a dos señores; porque o aborrecerá al uno y amará al otro, o estimará al uno y menospreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas.

 

14 Y oían también todas estas cosas los fariseos, que eran avaros, y se burlaban de él.

 

15 Entonces les dijo: Vosotros sois los que os justificáis a vosotros mismos delante de los hombres; mas Dios conoce vuestros corazones; porque lo que los hombres tienen por sublime, delante de Dios es abominación. (Lucas 16:1-15).

 

Dijo nuestro Señor Jesús de Nazaret en la Parábola de las diez minas, dijo el hombre noble: Pues yo os digo que a todo el que tiene, se le dará; mas al que no tiene, aun lo que tiene se le quitará. Y también a aquellos mis enemigos que no querían que yo reinase sobre ellos, traedlos acá, y decapitadlos delante de mí.

 

Dice la palabra de Dios:

 

Parábola de las diez minas

 

11 Oyendo ellos estas cosas, prosiguió Jesús y dijo una parábola, por cuanto estaba cerca de Jerusalén, y ellos pensaban que el reino de Dios se manifestaría inmediatamente.

 

12 Dijo, pues: Un hombre noble se fue a un país lejano, para recibir un reino y volver.

 

13 Y llamando a diez siervos suyos, les dio diez minas, y les dijo: Negociad entre tanto que vengo.

 

14 Pero sus conciudadanos le aborrecían, y enviaron tras él una embajada, diciendo: No queremos que este reine sobre nosotros.

 

15 Aconteció que vuelto él, después de recibir el reino, mandó llamar ante él a aquellos siervos a los cuales había dado el dinero, para saber lo que había negociado cada uno.

 

16 Vino el primero, diciendo: Señor, tu mina ha ganado diez minas.

 

17 Él le dijo: Está bien, buen siervo; por cuanto en lo poco has sido fiel, tendrás autoridad sobre diez ciudades.

 

18 Vino otro, diciendo: Señor, tu mina ha producido cinco minas.

 

19 Y también a este dijo: Tú también sé sobre cinco ciudades.

 

20 Vino otro, diciendo: Señor, aquí está tu mina, la cual he tenido guardada en un pañuelo;

 

21 porque tuve miedo de ti, por cuanto eres hombre severo, que tomas lo que no pusiste, y siegas lo que no sembraste.

 

22 Entonces él le dijo: Mal siervo, por tu propia boca te juzgo. Sabías que yo era hombre severo, que tomo lo que no puse, y que siego lo que no sembré;

 

23 ¿por qué, pues, no pusiste mi dinero en el banco, para que al volver yo, lo hubiera recibido con los intereses?

 

24 Y dijo a los que estaban presentes: Quitadle la mina, y dadla al que tiene las diez minas. 25 Ellos le dijeron: Señor, tiene diez minas.

 

26 Pues yo os digo que a todo el que tiene, se le dará; mas al que no tiene, aun lo que tiene se le quitará.

 

27 Y también a aquellos mis enemigos que no querían que yo reinase sobre ellos, traedlos acá, y decapitadlos delante de mí. (Lucas 19:11-27).

 

Gloria a Dios de Israel! Aleluya! Nuestro Dios.

 

Dios les Bendiga en el nombre de Jesús Amén. Dios te ama! Jesucristo Nuestro Señor les ama!

 

Te amo mi Dios Jehová y Padre! Te amo Jesucristo! Te amo Espíritu Santo! Aleluya! Amén.

 

Gracias mi Dios Jehová y Padre! Gracias amado Jesucristo!

 

Gracias Espíritu Santo! Amén. Este artículo está escrito para honra y gloria de Dios. Aleluya! Amén.

 

Si esta palabra tocó tu corazón y deseas hacer la oración de fe, puedes confesar con tu boca:

 

Padre Nuestro gracias por amarme con amor eterno, ante el trono de la gracia y delante de nuestro Señor Jesucristo pido me perdones mis pecados de obra y omisión y aquellos pecados que me son ocultos y acepto a tu Hijo Jesús de Nazaret como mi Salvador, escribe mi nombre y el de mi familia en el libro de la vida, creo que es tu hijo amado, vino y dio su vida por mí, y resucitó al tercer día.

 

En el nombre de Cristo Jesús! Amén.

 

Gloria a Dios Padre! Bendice alma mía a Jehová! Dios mío! Alabado sea tu nombre Jesús! Aleluya! Amén.

 

Toda la honra y gloria a Dios y a nuestro Señor Jesucristo! Aleluya! Amén.

 
 
 

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Bendiciones

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Dios les Bendiga en el nombre de Jesús de Nazaret Cristo. Amén

#wordsofhope2020

#palabrasdeesperanza2020

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