Cuida tu corazón porque de él mana la vida by Blanca Quiroga
- Dra. Blanca Quiroga
- Nov 9, 2024
- 7 min read
Este artículo está escrito para la Honra y Gloria de Nuestro Padre y Jesucristo! Aleluya! Amén Amén Amén.

Elaborado el 21 de Febrero 2020, by Dra. Blanca Quiroga.
Os escribo a vosotros, hijitos, porque vuestros pecados os han sido perdonados por su nombre. (1 Juan 2:12).
Hace dos meses mi esposo y yo tomamos un seminario para matrimonios y recuerdo que una tarde hablamos del perdón, y ahí fue cuando me sentí sincerada con los presentes como algunos recordarán no pude despedirme de mi padre en vida, hace un año y dos meses que él duerme en el señor.
Haciendo memoria de aquellos últimos días que recuerdo lo ví por última vez, fue en el mes de Abril del año 2018, habiendo llegado de visita a casa de mis padres antes de partir a San Luis Potosí a mi examen de grado de doctorado, sucedió ese evento que marcó mi vida, hubo un malentendido familiar y mi papá se molestó conmigo con justa razón, tal paso como una historia de telenovela, recuerdo que fui por mi maleta para salir, sinceramente estaba muy estresada por el examen, en eso mamá intervino y dijo: Luis no dejes que la niña se vaya porque no sabes cuando la vas a volver a ver? y lo dijo por segunda vez, y en ese momento papá dijo: Esta bien! Aquí no ha pasado nada! Vámonos a comer! teníamos cita con otro de mis hermanos, no hablamos del tema jamás, estoy segura que papá me perdonó! Porque en realidad eso había dejado una herida abierta, después de meses pedí perdón a Dios. y así pasó no nos volvimos a ver.
Papá tuvo una embolia en el mes de Julio de ese año en cancún y yo estaba en trámites residencia que no podía salir del país, mis hermanos estuvieron tan atareados con las guardias del hospital que no me mandaron ningun comprobante y se percataron de mi necesidad a los 6 meses cuando ya era demasiado tarde porque papá durmió en el Señor al siguiente día cuando saliendo del permiso me fui a Monterrey y tan solo llegué a despedirme de aquel cuerpo frío y vacío, sin alma! él ya no era mi papito Luis, fue cuando entonces mi voz se quebró y mis lágrimas rodaron al terminar este relato les dije: Espero y no pasen por esta experiencia jamás.
Uno de los asistentes al seminario dijo: Si tengo algún incidente con alguien, no vuelvo verla o tratar con ella! más sin embargo, yo estoy bien! No siento nada! Ningún sentimiento! ni para bien ni para mal y no vuelvo a tratar con esa persona y punto por el resto de mi vida, pero por lo que usted cuenta, concluyó: estoy dejando un gran daño en esas personas porque quizás ellos llevan esa carga toda la vida, pienso que es algo que debo cambiar.
Después de pasar por esta experiencia, puedo decirte cuida tu corazón porque de él mana la vida,
Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón; Porque de él mana la vida. (Proverbios 4:23).
El cuidar nuestro corazón no es dejar de amar al contrario es amar más, y el que más ama más perdona! y más pecados le son perdonados por Jesucristo.
Uno de los fariseos rogó a Jesús que comiese con él. Y habiendo entrado en casa del fariseo, se sentó a la mesa.
Entonces una mujer de la ciudad, que era pecadora, al saber que Jesús estaba a la mesa en casa del fariseo, trajo un frasco de alabastro con perfume;
y estando detrás de él a sus pies, llorando, comenzó a regar con lágrimas sus pies, y los enjugaba con sus cabellos; y besaba sus pies, y los ungía con el perfume.
Cuando vio esto el fariseo que le había convidado, dijo para sí: Este, si fuera profeta, conocería quién y qué clase de mujer es la que le toca, que es pecadora.
Entonces respondiendo Jesús, le dijo: Simón, una cosa tengo que decirte. Y él le dijo: Di, Maestro.
Un acreedor tenía dos deudores: el uno le debía quinientos denarios, y el otro cincuenta;
y no teniendo ellos con qué pagar, perdonó a ambos. Di, pues, ¿cuál de ellos le amará más?
Respondiendo Simón, dijo: Pienso que aquel a quien perdonó más. Y él le dijo: Rectamente has juzgado.
Y vuelto a la mujer, dijo a Simón: ¿Ves esta mujer? Entré en tu casa, y no me diste agua para mis pies; mas ésta ha regado mis pies con lágrimas, y los ha enjugado con sus cabellos.
No me diste beso; mas ésta, desde que entré, no ha cesado de besar mis pies.
No ungiste mi cabeza con aceite; mas ésta ha ungido con perfume mis pies.
Por lo cual te digo que sus muchos pecados le son perdonados, porque amó mucho; mas aquel a quien se le perdona poco, poco ama.
Y a ella le dijo: Tus pecados te son perdonados.
Y los que estaban juntamente sentados a la mesa, comenzaron a decir entre sí: ¿Quién es éste, que también perdona pecados?
Pero él dijo a la mujer: Tu fe te ha salvado, ve en paz. (Lucas 7:36-50).
Pero si no has perdonado, te estás afectando a gran manera espiritualmente! porque estas creando un gran abismo de dolor y rencor, y otras cositas más entre tú y Jesucristo,
Yo pues, preso en el Señor, os ruego que andéis como es digno de la vocación con que fuisteis llamados,
con toda humildad y mansedumbre, soportándoos con paciencia los unos a los otros en amor,
solícitos en guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz;
un cuerpo, y un Espíritu, como fuisteis también llamados en una misma esperanza de vuestra vocación; (Efesios 4:1-4).
Quizás te ves normal y dices: Yo soy el mismo, pero, sabes! lo que sucede dentro de tí, te lo digo por experiencia propia, estamos contristamos al Espíritu Santo, con el cual fuimos Sellados,
Y no contristéis al Espíritu Santo de Dios, con el cual fuisteis sellados para el día de la redención.
Quítense de vosotros toda amargura, enojo, ira, gritería y maledicencia, y toda malicia.
Antes sed benignos unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, como Dios también os perdonó a vosotros en Cristo. (Efesios 4:30-32).
Es necesario y apremiante orar en el Espíritu porque es cuando nos edificamos, y de esta forma estamos contando con la ayuda de Dios para cambiar, y me pongo a pensar las siguientes preguntas: Realmente quiero ser salvo? Quiero ver a Dios? Realmente me Amo? Amo a Dios? Amo a mi prójimo? Amo a Jesucristo ? Amo al Espíritu Santo? Cuando amamos sin medida y con nuestro corazón, aun pase lo peor, todas las cosas nos vendrán a bien,
Cuando hubieron comido, Jesús dijo a Simón Pedro: Simón, hijo de Jonás, ¿me amas más que éstos? Le respondió: Sí, Señor; tú sabes que te amo. El le dijo: Apacienta mis corderos.
Volvió a decirle la segunda vez: Simón, hijo de Jonás, ¿me amas? Pedro le respondió: Sí, Señor; tú sabes que te amo. Le dijo: Pastorea mis ovejas.
Le dijo la tercera vez: Simón, hijo de Jonás, ¿me amas? Pedro se entristeció de que le dijese la tercera vez: ¿Me amas? y le respondió: Señor, tú lo sabes todo; tú sabes que te amo. Jesús le dijo: Apacienta mis ovejas. (Juan 21:15-17).
Padre te pedimos renovación en el espíritu de nuestra mente y vistenos del nuevo hombre, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo Amén Amén Amén
En cuanto a la pasada manera de vivir, despojaos del viejo hombre, que está viciado conforme a los deseos engañosos, y renovaos en el espíritu de vuestra mente,
y vestíos del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad.
Por lo cual, desechando la mentira, hablad verdad cada uno con su prójimo; porque somos miembros los unos de los otros.
Airaos, pero no pequéis; no se ponga el sol sobre vuestro enojo, ni deis lugar al diablo.
El que hurtaba, no hurte más, sino trabaje, haciendo con sus manos lo que es bueno, para que tenga qué compartir con el que padece necesidad.
Ninguna palabra corrompida salga de vuestra boca, sino la que sea buena para la necesaria edificación, a fin de dar gracia a los oyentes. (Efesios 4:22-29).
Porque cuando fuimos bautizados en agua fuimos resucitados conjuntamente con Cristo y moramos en lugares celestiales, más no obstante es necesario nacer de nuevo; Y recibir el bautismo en agua, bautismo en el Espíritu Santo y fuego, guíanos Padre amado para recibirlos en el nombre de Jesucristo Amén Amén Amén,
Yo a la verdad os bautizo en agua para arrepentimiento; pero el que viene tras mí, cuyo calzado yo no soy digno de llevar, es más poderoso que yo; él os bautizará en Espíritu Santo y fuego. (Mateo 3:11).
Dice la palabra de Dios,
Bienaventurados los de limpio corazón, porque ellos verán a Dios. (Mateo 5:8).
Pero no temáis, ni se turbe vuestro corazón, perdona amado herman@! Y acércate al trono de la gracia, humilde y humillado, para perdir perdon y perdonar, amar y bendecir en Cristo Jesús,
Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro. (Hebreos 4:16).
Y escrita está la palabra de Esperanza,
¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿Tribulación, o angustia, o persecución, o hambre, o desnudez, o peligro, o espada?
Como está escrito:
Por causa de ti somos muertos todo el tiempo;
Somos contados como ovejas de matadero.
Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó.
Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir, ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro. (Romanos 8:35-39).
Este artículo está escrito para la honra y gloria de Nuestro Padre y Jesucristo! Aleluya! Amén Amén Amén.
Paz sea a los hermanos, y amor con fe, de Dios Padre y del Señor Jesucristo. (Efesios 6:23).
Si esta palabra tocó tu corazón y deseas hacer la oración de fe, puedes confesar con tu boca:
Gracias Padre por amarme tanto y acepto a tu hijo Jesucristo como nuestro Salvador, escribe mi nombre en el libro de la vida, creo que es tu hijo amado, vino y dio su vida por mi, y resucitó al tercer día, y Jesucristo es mi Señor.
En el nombre de Cristo Jesús! Amén Amén Amén.
Gloria a Dios Padre! Gloria a Jesucristo! Aleluya! Amén Amén Amén.
Te amo Jehová! Te amo Jesucristo! Te amo Espiritu Santo! Aleluya! Amén Amén Amén.
Gracias Jehová! Gracias amado Jesucristo! Gracias Espíritu Santo! Amén Amén Amén.




Comments