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Dijo Jesús: Los muertos son resucitados by Dra Blanca Quiroga

  • Writer: Dra. Blanca Quiroga
    Dra. Blanca Quiroga
  • Jul 8, 2024
  • 21 min read

Este artículo está escrito para honra y gloria de Dios. Aleluya! Amén.



Fecha de elaboración. 26 Mayo 2024 Elaborado por Dra Blanca Quiroga Chavana


Este artículo está escrito para la honra y gloria a Dios y nuestro Señor Jesucristo! Aleluya! Amén.


Dice la palabra de Dios:


Y respondiendo Jesús, les dijo: Id, haced saber a Juan lo que habéis visto y oído: los ciegos ven, los cojos andan, los leprosos son limpiados, los sordos oyen, los muertos son resucitados, y a los pobres es anunciado el evangelio; (Lucas 7:22).


Recuerdo en el año 2012, pocas veces he platicado sobre lo que mi Dios Jehová y nuestro Señor Jesús de Nazaret hizo ese día, es un testimonio del Poder de Dios antes de reencontrarme con Padre, Hijo y Espíritu Santo! él había llegado de trabajar a las 7:00 am, era su primer día de vacaciones, me dijo lleva a los niños a la escuela y no me levantes porque es mi primer día de vacaciones, yo había recién terminado la maestría en educación, había tenido varias entrevistas de trabajo en esas últimas dos semanas, y hubo un empleo que me había ofrecido un mes de sueldo por adelantado, pensé que raro! ¿A quien le ofrecen un mes de sueldo por adelantado? Cuando me entrevistaron supieron que estaba en necesidades apremiantes y quizás quisieron ayudarme, pero no acepte, si no hubiera estado yo ahí ese día solo Dios sabe lo que hubiera pasado.


El estaba dormido, repente note que empezo hacer un ruido con su boca algo así como cuando se oye un refrigerador, pero sus manos estaban juntas apretando su pecho en el lado del corazón y yo, le movía le hablaba pero él estaba en esa situación, trate de que su corazón latiera, pensé quizás sea un infarto! Tome su celular lo tenía al lado de su cama, y buscaba a al doctor de cabecera, y no contestaba, y yo seguía tratando de despertarle, después de tiempo vi como el color se le subía a la cabeza, era como un color verdoso, o gris, y exclame: Jehová mi Dios! Parecía como si el oxigeno se le hubiera acabado, estaba verde gris, como si ya no estuviera ahí.


Entonces tomé el celular y llame a mi papito Luis, y grite: No respira! No respira! y papá dijo: Vamos para allá. Entonces recordé como a mi papito Luis le daban convulsiones, y dije en mi interior: Es una convulsión. Entonces lo puse de lado y le atore dos almohadas detrás de su espalda para que no se volteara, y baje corriendo por mi celular para llamar al doctor de nuevo y a mi cuñado que es doctor, que cuando subí y cuando regrese al cuarto al entrar por la puerta lo vi jalar el aire, y volver a respirar, pensé yo: Volvió a la vida. Dijo que no recordó nada, no soñó nada, no sintió nada, mas dice que se desconecto su cerebro su cuerpo, pero si se desconecta el cerebro los órganos no funcionan, por eso lo interpreto como una vuelta a la vida. Gloria a Dios! Aleluya! Gracias a Jehová nuestro Dios por su misericordia.


No despertaba, entonces vino mi familia y hasta su hermana, lo despertó la que fue suegra de mi hermano, en eso llegó la ambulancia y su lengua se trababa para hablar, se lo llevó la ambulancia y le detectaron un tumor en el frontal de 6 cm y 4 cm, todo su cerebro estaba presionado en un pequeño espacio en la parte de atrás, ante un peligro inminente, un tumor con el que nació y al paso de los años, tenía 5 venas que lo alimentaban, un tumor del tamaño de un tomate grande, no de un limón como suelen decir los neurólogos.


Primero le metieron una guía por la artería partiendo de la ingle subiendo por las venas de la cara, y luego hasta el cerebro taparón con plástico las venas que alimentaban el tumor que eran 5, y luego de un día en cuidados intermedios al siguiente día fue la operación que duró 12 horas y media, le habían abierto su cabeza de lado a lado, como una diadema y habían quitado un pedazo de hueso como una tapa, por ahí abordaron y le quitaron el tumor a milimetro por milimetro.


Después de la operación en cuidados intensivos, me pasaron al área donde él estaba y él estaba despierto sentado, tenía un cabello en su labio del tamaño de un centímetro y me dijo: ¿Puedes quitar el cabello que tengo en el labio? este cabello le había quedado porque le habían rapado parte de su cabeza, le dije: No puedo tocarte, porque estuve todo el tiempo en sala de espera y ahí hay mucha gente, no quiero que pegarte algún virus o bacteria, había estado ahí de día y de noche en el hospital sin salir, entonces él con su propia mano, la subió, tomo el cabello en su labio con sus dos dedos, levantó el pequeño cabello y lo puso frente a sus ojos y entonces con sus dos dedos los soltó, vio como ese cabello caía, y el verlo sorprendida! dije en mi interior: Esta totalmente sano. Gloria a Dios! Aleluya! 


Después de la operación, le dije no hablare a menos que me digas que lo haga, solo de imaginar su cabeza de un tamaño tan inflamada por la operación, le dije lo que necesites que te ayude me dices y lo haré. Quería que tuviera paz. Le había quedado un espacio vacío en el área intracraneal frontal que era lo que ocupaba el tumor, que con los meses su cerebro se fue descomprimiendo y acomodando en su frontal hasta llenar el espacio, cuando leo los versículos de los resucitados recuerdo este milagro tan grande, porque cuando le vi el color verde y gris subir por su rostro llegue a pensar que había muerto, pero clamé a Jehová y Él me respondió, a Él le doy la honra y la gloria! Aleluya! No me di por vencida, me moví a buscar ayuda. Le doy toda la honra y la gloria a Jehová mi Dios por su misericordia y su bondad, por librarlo de morir mediante su Santo Hijo Jesús, él fue comprado con su sangre preciosa. Gloria a Dios! Aleluya!

Vi su sanidad completa y un gran milagro que hizo Jehová mi Dios, y damos la honra y gloria a Dios Padre y a nuestro Señor Jesucristo por este milagro tan grande. Dios le dio una nueva oportunidad de vida.


Con esta experiencia comprendí que Dios no hace acepción de personas, y te salva con la fe en Cristo Jesús, te guía a toda verdad con Su Espíritu Santo, y este testimonio es real y verídico, de lo que mi Dios Jehová y nuestro Señor Jesús El Cristo hizo esos días. Gloria a Dios! Aleluya!


Dios conoce todas las cosas y Él sabe si fue una vuelta a la vida. Gracias Padre nuestro que estás en los cielos! Gracias nuestro Señor Jesucristo! Gracias Espíritu Santo! Te damos la honra y la gloria Dios Padre nuestro que estás en los cielos santificado sea tu nombre en el nombre de Cristo Jesús Amén.


La palabra de Dios da testimonio de las resurrecciones que Dios ha hecho, tengamos esperanza de resurrección y de una eternidad con Él, porque así como puede ser ahora puede ser en el tiempo postrero, Dios sabe cuál será el tiempo. Dice la palabra de Dios:


Y si el Espíritu de aquel que levantó de los muertos a Jesús mora en vosotros, el que levantó de los muertos a Cristo Jesús vivificará también vuestros cuerpos mortales por su Espíritu que mora en vosotros. (Romanos 8:11).


Jehová nuestro Dios resucita al hijo de la viuda de Sarepta. Dice la palabra de Dios: 


Después de estas cosas aconteció que cayó enfermo el hijo del ama de la casa; y la enfermedad fue tan grave que no quedó en él aliento. 

Y ella dijo a Elías: ¿Qué tengo yo contigo, varón de Dios? ¿Has venido a mí para traer a memoria mis iniquidades, y para hacer morir a mi hijo? 

Él le dijo: Dame acá tu hijo. Entonces él lo tomó de su regazo, y lo llevó al aposento donde él estaba, y lo puso sobre su cama. 

Y clamando a Jehová, dijo: Jehová Dios mío, ¿aun a la viuda en cuya casa estoy hospedado has afligido, haciéndole morir su hijo? 

Y se tendió sobre el niño tres veces, y clamó a Jehová y dijo: Jehová Dios mío, te ruego que hagas volver el alma de este niño a él. 

Y Jehová oyó la voz de Elías, y el alma del niño volvió a él, y revivió. 

Tomando luego Elías al niño, lo trajo del aposento a la casa, y lo dio a su madre, y le dijo Elías: Mira, tu hijo vive. 

Entonces la mujer dijo a Elías: Ahora conozco que tú eres varón de Dios, y que la palabra de Jehová es verdad en tu boca. (1 Reyes 17:17-24).


Jehová nuestro Dios resucita al hijo de la sunamita. Dice la palabra de Dios:


Dijo entonces: Llámala. Y él la llamó, y ella se paró a la puerta. 

Y él le dijo: El año que viene, por este tiempo, abrazarás un hijo. Y ella dijo: No, señor mío, varón de Dios, no hagas burla de tu sierva. 

Mas la mujer concibió, y dio a luz un hijo el año siguiente, en el tiempo que Eliseo le había dicho.

Y el niño creció. Pero aconteció un día, que vino a su padre, que estaba con los segadores; 

y dijo a su padre: ¡Ay, mi cabeza, mi cabeza! Y el padre dijo a un criado: Llévalo a su madre. 

Y habiéndole él tomado y traído a su madre, estuvo sentado en sus rodillas hasta el mediodía, y murió. 

Ella entonces subió, y lo puso sobre la cama del varón de Dios, y cerrando la puerta, se salió. 

Llamando luego a su marido, le dijo: Te ruego que envíes conmigo a alguno de los criados y una de las asnas, para que yo vaya corriendo al varón de Dios, y regrese. 

Él dijo: ¿Para qué vas a verle hoy? No es nueva luna, ni día de reposo. Y ella respondió: Paz. 

Después hizo enalbardar el asna, y dijo al criado: Guía y anda; y no me hagas detener en el camino, sino cuando yo te lo dijere. 

Partió, pues, y vino al varón de Dios, al monte Carmelo.

Y cuando el varón de Dios la vio de lejos, dijo a su criado Giezi: He aquí la sunamita. 

Te ruego que vayas ahora corriendo a recibirla, y le digas: ¿Te va bien a ti? ¿Le va bien a tu marido, y a tu hijo? Y ella dijo: Bien. 

Luego que llegó a donde estaba el varón de Dios en el monte, se asió de sus pies. Y se acercó Giezi para quitarla; pero el varón de Dios le dijo: Déjala, porque su alma está en amargura, y Jehová me ha encubierto el motivo, y no me lo ha revelado. 

Y ella dijo: ¿Pedí yo hijo a mi señor? ¿No dije yo que no te burlases de mí? Entonces dijo él a Giezi: Ciñe tus lomos, y toma mi báculo en tu mano, y ve; si alguno te encontrare, no lo saludes, y si alguno te saludare, no le respondas; y pondrás mi báculo sobre el rostro del niño. 

Y dijo la madre del niño: Vive Jehová, y vive tu alma, que no te dejaré. 

Él entonces se levantó y la siguió. Y Giezi había ido delante de ellos, y había puesto el báculo sobre el rostro del niño; pero no tenía voz ni sentido, y así se había vuelto para encontrar a Eliseo, y se lo declaró, diciendo: El niño no despierta.

Y venido Eliseo a la casa, he aquí que el niño estaba muerto tendido sobre su cama. 

Entrando él entonces, cerró la puerta tras ambos, y oró a Jehová. 

Después subió y se tendió sobre el niño, poniendo su boca sobre la boca de él, y sus ojos sobre sus ojos, y sus manos sobre las manos suyas; así se tendió sobre él, y el cuerpo del niño entró en calor. 

Volviéndose luego, se paseó por la casa a una y otra parte, y después subió, y se tendió sobre él nuevamente, y el niño estornudó siete veces, y abrió sus ojos. 

Entonces llamó él a Giezi, y le dijo: Llama a esta sunamita. Y él la llamó. Y entrando ella, él le dijo: Toma tu hijo. 

Y así que ella entró, se echó a sus pies, y se inclinó a tierra; y después tomó a su hijo, y salió. (2 Reyes 4:15-44).


Un cadáver lo arrojaron en el sepulcro de Eliseo, y cuando llegó a tocar el cuerpo los huesos de Eliseo revivió y se levantó sobre sus pies. Gloria a Dios! Aleluya! Dice la palabra de Dios:


Y murió Eliseo, y lo sepultaron. Entrado el año, vinieron bandas armadas de moabitas a la tierra. 

Y aconteció que al sepultar unos a un hombre, súbitamente vieron una banda armada, y arrojaron el cadáver en el sepulcro de Eliseo; y cuando llegó a tocar el muerto los huesos de Eliseo, revivió, y se levantó sobre sus pies. (2 Reyes 13:20-21).


Jesús resucita a la hija de Jairo. Dice la palabra de Dios:


Mientras él les decía estas cosas, vino un hombre principal y se postró ante él, diciendo: Mi hija acaba de morir; mas ven y pon tu mano sobre ella, y vivirá. Y se levantó Jesús, y le siguió con sus discípulos. 

Y he aquí una mujer enferma de flujo de sangre desde hacía doce años, se le acercó por detrás y tocó el borde de su manto; 

porque decía dentro de sí: Si tocare solamente su manto, seré salva. 

Pero Jesús, volviéndose y mirándola, dijo: Ten ánimo, hija; tu fe te ha salvado. Y la mujer fue salva desde aquella hora. 

Al entrar Jesús en la casa del principal, viendo a los que tocaban flautas, y la gente que hacía alboroto, 

les dijo: Apartaos, porque la niña no está muerta, sino duerme. Y se burlaban de él. 

Pero cuando la gente había sido echada fuera, entró, y tomó de la mano a la niña, y ella se levantó. 

Y se difundió la fama de esto por toda aquella tierra. (Mateo 9:18-26).


Muerte y resurrección de Lázaro. Dice la palabra de Dios:


Estaba entonces enfermo uno llamado Lázaro, de Betania, la aldea de María y de Marta su hermana. 

(María, cuyo hermano Lázaro estaba enfermo, fue la que ungió al Señor con perfume, y le enjugó los pies con sus cabellos.) 

Enviaron, pues, las hermanas para decir a Jesús: Señor, he aquí el que amas está enfermo. 

Oyéndolo Jesús, dijo: Esta enfermedad no es para muerte, sino para la gloria de Dios, para que el Hijo de Dios sea glorificado por ella.

Y amaba Jesús a Marta, a su hermana y a Lázaro. 

Cuando oyó, pues, que estaba enfermo, se quedó dos días más en el lugar donde estaba. 

Luego, después de esto, dijo a los discípulos: Vamos a Judea otra vez. 

Le dijeron los discípulos: Rabí, ahora procuraban los judíos apedrearte, ¿y otra vez vas allá? 

Respondió Jesús: ¿No tiene el día doce horas? El que anda de día, no tropieza, porque ve la luz de este mundo; 

pero el que anda de noche, tropieza, porque no hay luz en él. 

Dicho esto, les dijo después: Nuestro amigo Lázaro duerme; mas voy para despertarle. 

Dijeron entonces sus discípulos: Señor, si duerme, sanará. 

Pero Jesús decía esto de la muerte de Lázaro; y ellos pensaron que hablaba del reposar del sueño. 

Entonces Jesús les dijo claramente: Lázaro ha muerto; 

y me alegro por vosotros, de no haber estado allí, para que creáis; mas vamos a él. 

Dijo entonces Tomás, llamado Dídimo, a sus condiscípulos: Vamos también nosotros, para que muramos con él. 


Jesús, la resurrección y la vida. Jesús Dice la palabra de Dios: 


Vino, pues, Jesús, y halló que hacía ya cuatro días que Lázaro estaba en el sepulcro. 

Betania estaba cerca de Jerusalén, como a quince estadios; 

y muchos de los judíos habían venido a Marta y a María, para consolarlas por su hermano. 

Entonces Marta, cuando oyó que Jesús venía, salió a encontrarle; pero María se quedó en casa. 

Y Marta dijo a Jesús: Señor, si hubieses estado aquí, mi hermano no habría muerto. 

Mas también sé ahora que todo lo que pidas a Dios, Dios te lo dará. 

Jesús le dijo: Tu hermano resucitará. 

 Marta le dijo: Yo sé que resucitará en la resurrección, en el día postrero. 

Le dijo Jesús: Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá. 

Y todo aquel que vive y cree en mí, no morirá eternamente. ¿Crees esto? 

Le dijo: Sí, Señor; yo he creído que tú eres el Cristo, el Hijo de Dios, que has venido al mundo. (Juan 11:11-27).


Nuestro Señor Jesús de Nazaret llora ante la tumba de Lázaro.


Habiendo dicho esto, fue y llamó a María su hermana, diciéndole en secreto: El Maestro está aquí y te llama. 

Ella, cuando lo oyó, se levantó de prisa y vino a él. 

Jesús todavía no había entrado en la aldea, sino que estaba en el lugar donde Marta le había encontrado. 

Entonces los judíos que estaban en casa con ella y la consolaban, cuando vieron que María se había levantado de prisa y había salido, la siguieron, diciendo: Va al sepulcro a llorar allí. 

María, cuando llegó a donde estaba Jesús, al verle, se postró a sus pies, diciéndole: Señor, si hubieses estado aquí, no habría muerto mi hermano. 

Jesús entonces, al verla llorando, y a los judíos que la acompañaban, también llorando, se estremeció en espíritu y se conmovió, 

y dijo: ¿Dónde le pusisteis? Le dijeron: Señor, ven y ve. 

Jesús lloró. 

Dijeron entonces los judíos: Mirad cómo le amaba. 

Y algunos de ellos dijeron: ¿No podía este, que abrió los ojos al ciego, haber hecho también que Lázaro no muriera? (Juan 11:28-37).


Resurrección de Lázaro.


Jesús, profundamente conmovido otra vez, vino al sepulcro. Era una cueva, y tenía una piedra puesta encima. 

Dijo Jesús: Quitad la piedra. Marta, la hermana del que había muerto, le dijo: Señor, hiede ya, porque es de cuatro días. 

Jesús le dijo: ¿No te he dicho que si crees, verás la gloria de Dios? 

Entonces quitaron la piedra de donde había sido puesto el muerto. Y Jesús, alzando los ojos a lo alto, dijo: Padre, gracias te doy por haberme oído. 

Yo sabía que siempre me oyes; pero lo dije por causa de la multitud que está alrededor, para que crean que tú me has enviado. 

Y habiendo dicho esto, clamó a gran voz: ¡Lázaro, ven fuera! 

Y el que había muerto salió, atadas las manos y los pies con vendas, y el rostro envuelto en un sudario. Jesús les dijo: Desatadle, y dejadle ir. (Juan 11:38-44).


Nuestro Señor Jesús resucita al hijo de la viuda de Naín. Dice la palabra de Dios:


Aconteció después, que él iba a la ciudad que se llama Naín, e iban con él muchos de sus discípulos, y una gran multitud. 

Cuando llegó cerca de la puerta de la ciudad, he aquí que llevaban a enterrar a un difunto, hijo único de su madre, la cual era viuda; y había con ella mucha gente de la ciudad. 

Y cuando el Señor la vio, se compadeció de ella, y le dijo: No llores. 

Y acercándose, tocó el féretro; y los que lo llevaban se detuvieron. Y dijo: Joven, a ti te digo, levántate. 

Entonces se incorporó el que había muerto, y comenzó a hablar. Y lo dio a su madre. 

Y todos tuvieron miedo, y glorificaban a Dios, diciendo: Un gran profeta se ha levantado entre nosotros; y: Dios ha visitado a su pueblo. 

Y se extendió la fama de él por toda Judea, y por toda la región de alrededor. (Lucas 7:11-17).


Muchos santos que habían dormido, se levantaron y salieron de los sepulcros, dice la palabra de Dios:


Mas Jesús, habiendo otra vez clamado a gran voz, entregó el espíritu. 

Y he aquí, el velo del templo se rasgó en dos, de arriba abajo; y la tierra tembló, y las rocas se partieron; 

y se abrieron los sepulcros, y muchos cuerpos de santos que habían dormido, se levantaron; 

y saliendo de los sepulcros, después de la resurrección de él, vinieron a la santa ciudad, y aparecieron a muchos. 

El centurión, y los que estaban con él guardando a Jesús, visto el terremoto, y las cosas que habían sido hechas, temieron en gran manera, y dijeron: Verdaderamente este era Hijo de Dos. (Mateo 27:52-54).


La resurrección de nuestro Señor Jesús de Nazaret. Dice la palabra de Dios:


Pasado el día de reposo,[a] al amanecer del primer día de la semana, vinieron María Magdalena y la otra María, a ver el sepulcro. 

Y hubo un gran terremoto; porque un ángel del Señor, descendiendo del cielo y llegando, removió la piedra, y se sentó sobre ella. 

Su aspecto era como un relámpago, y su vestido blanco como la nieve. 

Y de miedo de él los guardas temblaron y se quedaron como muertos. 

Mas el ángel, respondiendo, dijo a las mujeres: No temáis vosotras; porque yo sé que buscáis a Jesús, el que fue crucificado. 

No está aquí, pues ha resucitado, como dijo. Venid, ved el lugar donde fue puesto el Señor. 

E id pronto y decid a sus discípulos que ha resucitado de los muertos, y he aquí va delante de vosotros a Galilea; allí le veréis. He aquí, os lo he dicho. Entonces ellas, saliendo del sepulcro con temor y gran gozo, fueron corriendo a dar las nuevas a sus discípulos. Y mientras iban a dar las nuevas a los discípulos, 

he aquí, Jesús les salió al encuentro, diciendo: ¡Salve! Y ellas, acercándose, abrazaron sus pies, y le adoraron. 

Entonces Jesús les dijo: No temáis; id, dad las nuevas a mis hermanos, para que vayan a Galilea, y allí me verán. (Mateo 28:1-10).


El informe de la guardia. Dice la palabra de Dios:


Mientras ellas iban, he aquí unos de la guardia fueron a la ciudad, y dieron aviso a los principales sacerdotes de todas las cosas que habían acontecido. 

Y reunidos con los ancianos, y habido consejo, dieron mucho dinero a los soldados, 

diciendo: Decid vosotros: Sus discípulos vinieron de noche, y lo hurtaron, estando nosotros dormidos. 

Y si esto lo oyere el gobernador, nosotros le persuadiremos, y os pondremos a salvo. 

Y ellos, tomando el dinero, hicieron como se les había instruido. Este dicho se ha divulgado entre los judíos hasta el día de hoy. (Mateo 28:1-15).


Dorcas es resucitada. Dice la palabra de Dios:


Había entonces en Jope una discípula llamada Tabita, que traducido quiere decir, Dorcas. Esta abundaba en buenas obras y en limosnas que hacía. 

Y aconteció que en aquellos días enfermó y murió. Después de lavada, la pusieron en una sala. 

Y como Lida estaba cerca de Jope, los discípulos, oyendo que Pedro estaba allí, le enviaron dos hombres, a rogarle: No tardes en venir a nosotros. Levantándose entonces Pedro, fue con ellos; y cuando llegó, le llevaron a la sala, donde le rodearon todas las viudas, llorando y mostrando las túnicas y los vestidos que Dorcas hacía cuando estaba con ellas. 

Entonces, sacando a todos, Pedro se puso de rodillas y oró; y volviéndose al cuerpo, dijo: Tabita, levántate. Y ella abrió los ojos, y al ver a Pedro, se incorporó. 

Y él, dándole la mano, la levantó; entonces, llamando a los santos y a las viudas, la presentó viva. 

Esto fue notorio en toda Jope, y muchos creyeron en el Señor. 

Y aconteció que se quedó muchos días en Jope en casa de un cierto Simón, curtidor. (Hechos 9:36-43).


Resucita a Eutico. Dice la palabra de Dios:


y un joven llamado Eutico, que estaba sentado en la ventana, rendido de un sueño profundo, por cuanto Pablo disertaba largamente, vencido del sueño cayó del tercer piso abajo, y fue levantado muerto. 

Entonces descendió Pablo y se echó sobre él, y abrazándole, dijo: No os alarméis, pues está vivo. 

Después de haber subido, y partido el pan y comido, habló largamente hasta el alba; y así salió. 

Y llevaron al joven vivo, y fueron grandemente consolados.(Hechos 20:9-12).


Nuestro Señor Jesús, les contesta una pregunta sobre la resurrección a los saduceos.


La pregunta sobre la resurrección. Dice la palabra de Dios:


Aquel día vinieron a él los saduceos, que dicen que no hay resurrección, y le preguntaron, 

diciendo: Maestro, Moisés dijo: Si alguno muriere sin hijos, su hermano se casará con su mujer, y levantará descendencia a su hermano. 

Hubo, pues, entre nosotros siete hermanos; el primero se casó, y murió; y no teniendo descendencia, dejó su mujer a su hermano. 

De la misma manera también el segundo, y el tercero, hasta el séptimo. 

Y después de todos murió también la mujer. 

En la resurrección, pues, ¿de cuál de los siete será ella mujer, ya que todos la tuvieron?

Entonces respondiendo Jesús, les dijo: Erráis, ignorando las Escrituras y el poder de Dios. 

Porque en la resurrección ni se casarán ni se darán en casamiento, sino serán como los ángeles de Dios en el cielo. 

Pero respecto a la resurrección de los muertos, ¿no habéis leído lo que os fue dicho por Dios, cuando dijo: 

Yo soy el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob? Dios no es Dios de muertos, sino de vivos. 

Oyendo esto la gente, se admiraba de su doctrina. (Mateo 22:29-33).


La resurrección de los muertos, 


Además os declaro, hermanos, el evangelio que os he predicado, el cual también recibisteis, en el cual también perseveráis; 

por el cual asimismo, si retenéis la palabra que os he predicado, sois salvos, si no creísteis en vano.

Porque primeramente os he enseñado lo que asimismo recibí: Que Cristo murió por nuestros pecados, conforme a las Escrituras; 

y que fue sepultado, y que resucitó al tercer día, conforme a las Escrituras; 

y que apareció a Cefas, y después a los doce. 

Después apareció a más de quinientos hermanos a la vez, de los cuales muchos viven aún, y otros ya duermen. 

Después apareció a Jacobo; después a todos los apóstoles; 

y al último de todos, como a un abortivo, me apareció a mí. 

Porque yo soy el más pequeño de los apóstoles, que no soy digno de ser llamado apóstol, porque perseguí a la iglesia de Dios. 

Pero por la gracia de Dios soy lo que soy; y su gracia no ha sido en vano para conmigo, antes he trabajado más que todos ellos; pero no yo, sino la gracia de Dios conmigo. 

Porque o sea yo o sean ellos, así predicamos, y así habéis creído.

Pero si se predica de Cristo que resucitó de los muertos, ¿cómo dicen algunos entre vosotros que no hay resurrección de muertos? 

Porque si no hay resurrección de muertos, tampoco Cristo resucitó. 

Y si Cristo no resucitó, vana es entonces nuestra predicación, vana es también vuestra fe. 

Y somos hallados falsos testigos de Dios; porque hemos testificado de Dios que él resucitó a Cristo, al cual no resucitó, si en verdad los muertos no resucitan. 

Porque si los muertos no resucitan, tampoco Cristo resucitó; 

y si Cristo no resucitó, vuestra fe es vana; aún estáis en vuestros pecados. Entonces también los que durmieron en Cristo perecieron. 

Si en esta vida solamente esperamos en Cristo, somos los más dignos de conmiseración de todos los hombres.

Mas ahora Cristo ha resucitado de los muertos; primicias de los que durmieron es hecho. 

Porque por cuanto la muerte entró por un hombre, también por un hombre la resurrección de los muertos. 

Porque así como en Adán todos mueren, también en Cristo todos serán vivificados. 

Pero cada uno en su debido orden: Cristo, las primicias; luego los que son de Cristo, en su venida. 

Luego el fin, cuando entregue el reino al Dios y Padre, cuando haya suprimido todo dominio, toda autoridad y potencia. 

Porque preciso es que él reine hasta que haya puesto a todos sus enemigos debajo de sus pies. 

Y el postrer enemigo que será destruido es la muerte. 

Porque todas las cosas las sujetó debajo de sus pies. Y cuando dice que todas las cosas han sido sujetadas a él, claramente se exceptúa aquel que sujetó a él todas las cosas. 

Pero luego que todas las cosas le estén sujetas, entonces también el Hijo mismo se sujetará al que le sujetó a él todas las cosas, para que Dios sea todo en todos.


De otro modo, ¿qué harán los que se bautizan por los muertos, si en ninguna manera los muertos resucitan? ¿Por qué, pues, se bautizan por los muertos? ¿Y por qué nosotros peligramos a toda hora? 

Os aseguro, hermanos, por la gloria que de vosotros tengo en nuestro Señor Jesucristo, que cada día muero. 

Si como hombre batallé en Éfeso contra fieras, ¿qué me aprovecha? Si los muertos no resucitan, comamos y bebamos, porque mañana moriremos. 

No erréis; las malas conversaciones corrompen las buenas costumbres. 

Velad debidamente, y no pequéis; porque algunos no conocen a Dios; para vergüenza vuestra lo digo.


Pero dirá alguno: ¿Cómo resucitarán los muertos? ¿Con qué cuerpo vendrán? 

Necio, lo que tú siembras no se vivifica, si no muere antes. 

Y lo que siembras no es el cuerpo que ha de salir, sino el grano desnudo, ya sea de trigo o de otro grano; 

pero Dios le da el cuerpo como él quiso, y a cada semilla su propio cuerpo. 

No toda carne es la misma carne, sino que una carne es la de los hombres, otra carne la de las bestias, otra la de los peces, y otra la de las aves. 

Y hay cuerpos celestiales, y cuerpos terrenales; pero una es la gloria de los celestiales, y otra la de los terrenales. 

Una es la gloria del sol, otra la gloria de la luna, y otra la gloria de las estrellas, pues una estrella es diferente de otra en gloria.

Así también es la resurrección de los muertos. Se siembra en corrupción, resucitará en incorrupción. 

Se siembra en deshonra, resucitará en gloria; se siembra en debilidad, resucitará en poder. 

Se siembra cuerpo animal, resucitará cuerpo espiritual. Hay cuerpo animal, y hay cuerpo espiritual. 

Así también está escrito: Fue hecho el primer hombre Adán alma viviente; el postrer Adán, espíritu vivificante. 

Mas lo espiritual no es primero, sino lo animal; luego lo espiritual. 

El primer hombre es de la tierra, terrenal; el segundo hombre, que es el Señor, es del cielo. 

Cual el terrenal, tales también los terrenales; y cual el celestial, tales también los celestiales. 

Y así como hemos traído la imagen del terrenal, traeremos también la imagen del celestial. 

Pero esto digo, hermanos: que la carne y la sangre no pueden heredar el reino de Dios, ni la corrupción hereda la incorrupción.

He aquí, os digo un misterio: No todos dormiremos; pero todos seremos transformados, 

en un momento, en un abrir y cerrar de ojos, a la final trompeta; porque se tocará la trompeta, y los muertos serán resucitados incorruptibles, y nosotros seremos transformados. 

Porque es necesario que esto corruptible se vista de incorrupción, y esto mortal se vista de inmortalidad. 

Y cuando esto corruptible se haya vestido de incorrupción, y esto mortal se haya vestido de inmortalidad, entonces se cumplirá la palabra que está escrita: Sorbida es la muerte en victoria. 

¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón? ¿Dónde, oh sepulcro, tu victoria? 

ya que el aguijón de la muerte es el pecado, y el poder del pecado, la ley. 

Mas gracias sean dadas a Dios, que nos da la victoria por medio de nuestro Señor Jesucristo.

Así que, hermanos míos amados, estad firmes y constantes, creciendo en la obra del Señor siempre, sabiendo que vuestro trabajo en el Señor no es en vano. (1 Corintios 15:1-58).


Gloria a Dios de Israel! Aleluya! Nuestro Dios.


Dios les Bendiga en el nombre de Jesús Amén. Dios te ama! Jesucristo Nuestro Señor les ama!


Te amo mi Dios Jehová y Padre! Te amo Jesucristo! Te amo Espíritu Santo! Aleluya! Amén.


Gracias mi Dios Jehová y Padre! Gracias amado Jesucristo!

Gracias Espíritu Santo! Amén. Este artículo está escrito para honra y gloria de Dios. Aleluya! Amén.


Si esta palabra tocó tu corazón y deseas hacer la oración de fe, puedes confesar con tu boca:


Padre Nuestro gracias por amarme con amor eterno, ante el trono de la gracia y delante de nuestro Señor Jesucristo pido me perdones mis pecados de obra y omisión y aquellos pecados que me son ocultos y acepto a tu Hijo Jesús de Nazaret El Cristo de Dios como mi Salvador, escribe mi nombre y el de mi familia en el libro de la vida, creo que es tu hijo amado, vino y dio su vida por mí, y resucitó al tercer día.


En el nombre de Cristo Jesús! Amén.


Gloria a Dios Padre! Bendice alma mía a Jehová! Alabado sea tu nombre Jesús! Aleluya! Amén.


Toda la honra y gloria a Dios y a nuestro Señor Jesucristo! Aleluya! Amén.

 
 
 

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Bendiciones

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Dios les Bendiga en el nombre de Jesús de Nazaret Cristo. Amén

#wordsofhope2020

#palabrasdeesperanza2020

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