Gozaos en la tribulación by Blanca Quiroga
- Dra. Blanca Quiroga
- Nov 9, 2024
- 19 min read
Este artículo está escrito para honra y gloria de Dios. Aleluya! Amén.

Fecha de elaboración. 31 Agosto 2024 Elaborado por Dra Blanca Quiroga Chavana
Este artículo está escrito para la honra y gloria a Dios y nuestro Señor Jesucristo! Aleluya! Amén.
Jesús les dijo: Yo soy el pan de vida; el que a mí viene, nunca tendrá hambre; y el que en mí cree, no tendrá sed jamás. (Juan 6:35).
En estos años de orar por los enfermos en los servicios de oración, hay cosas que he vivido y que he visto, cada día aprendo, dice la palabra de Dios:
sino gozaos por cuanto sois participantes de los padecimientos de Cristo, para que también en la revelación de su gloria os gocéis con gran alegría. (1 Pedro 4:13).
Es necesario que a través de muchas tribulaciones entremos en el reino de Dios, dice la palabra de Dios:
confirmando los ánimos de los discípulos, exhortándoles a que permaneciesen en la fe, y diciéndoles: Es necesario que a través de muchas tribulaciones entremos en el reino de Dios. (Hechos 14:22).
El apóstol Pablo exhorta a que permanezcamos en la fe, porque sabemos el sufrimiento en la tribulación, recordemos a Job.
Me inspiró escribir este artículo una hermosa hermanita que se llama Grace Anna con parálisis en sus piernas, la acabo de ver en completa adoración cantar alabanzas cada domingo en su congregación con tanto amor a Cristo Jesús nuestro Señor dando tanto amor a Jesús. Sin pensar en ella misma o su enfermedad, sino en expresar su amor y su sentir en el amor de Dios.
Otro día, recuerdo cuando entre a un restaurante y vi un niño de 12 años que se llama Diego en una silla de ruedas por su parálisis, y corrí a saludar a sus padres para orar por el niño, y a abrazar al niño porque tengo fe que pueden ser sanados con un abrazo, muchos sufren dolores y necesitan consuelo, platicando con sus padres, vi mucha fe, que escribieron en el respaldo de su silla de ruedas, hay noches que oramos por él en los servicios de oración: "Todo lo puedo en Cristo que me fortalece" (Filipenses 4:13).
Estas palabras dieron paz a mi corazón hace días después de llorar quebrantada por la hermana Sandra. Dios ha elegido a los pobres de este mundo, para que sean ricos en fe y herederos del reino que ha prometido a los que le aman. Dice la palabra de Dios:
Hermanos míos amados, oíd: ¿No ha elegido Dios a los pobres de este mundo, para que sean ricos en fe y herederos del reino que ha prometido a los que le aman? (Santiago 2:5).
Me goce porque su fe no escaseara, al contrario los pobres son ricos en fe.
Recuerdo las primeras veces que la visite y venía de regreso a casa llorando, y recordando, estas palabras de nuestro Señor Jesús: Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; fui forastero, y me recogisteis; estuve desnudo, y me cubristeis; enfermo, y me visitasteis; en la cárcel, y vinisteis a mí. Dice la palabra de Dios:
Cuando el Hijo del Hombre venga en su gloria, y todos los santos ángeles con él, entonces se sentará en su trono de gloria,
y serán reunidas delante de él todas las naciones; y apartará los unos de los otros, como aparta el pastor las ovejas de los cabritos.
Y pondrá las ovejas a su derecha, y los cabritos a su izquierda.
Entonces el Rey dirá a los de su derecha: Venid, benditos de mi Padre, heredad el reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo.
Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; fui forastero, y me recogisteis;
estuve desnudo, y me cubristeis; enfermo, y me visitasteis; en la cárcel, y vinisteis a mí.
37 Entonces los justos le responderán diciendo: Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, y te sustentamos, o sediento, y te dimos de beber?
¿Y cuándo te vimos forastero, y te recogimos, o desnudo, y te cubrimos?
¿O cuándo te vimos enfermo, o en la cárcel, y vinimos a ti?
Y respondiendo el Rey, les dirá: De cierto os digo que en cuanto lo hicisteis a uno de estos mis hermanos más pequeños, a mí lo hicisteis.
Entonces dirá también a los de la izquierda: Apartaos de mí, malditos, al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles.
Porque tuve hambre, y no me disteis de comer; tuve sed, y no me disteis de beber; 43 fui forastero, y no me recogisteis; estuve desnudo, y no me cubristeis; enfermo, y en la cárcel, y no me visitasteis.
Entonces también ellos le responderán diciendo: Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, sediento, forastero, desnudo, enfermo, o en la cárcel, y no te servimos?
Entonces les responderá diciendo: De cierto os digo que en cuanto no lo hicisteis a uno de estos más pequeños, tampoco a mí lo hicisteis.
E irán estos al castigo eterno, y los justos a la vida eterna. (Mateo 25:31-46).
La hermana Sandra que está en la entrada del Walmart en New Braunfels, Texas. Ella enviudó y quedó en la calle tiene a su hijo con cáncer. Al principio que la visitaba la veía con un rostro tan doloroso, ella me decía: ¿Qué hice para merecer esto? Le dije: No lo sé, pero sé que Dios la va a consolar, nosotros, sus hermanos y hermanas en Cristo Jesús también.
No puedo olvidar la foto que me tome con ella, no la vi en ese momento pero luego que la vi note tanto dolor, que me dolio a mi también.
Pero le dije: Usted está aquí con un propósito, un día sé que Dios la levantará de aquí y usted estará dando un testimonio, de lo que Dios ha hecho con usted. Y ella se alegró, y me dijo tiene razón: Porque hace unos días vino un hombre, me dio ayuda y me dijo que cuando él pasa me ve leyendo la biblia y ya empezó a leer su biblia también, le dije: Ya ve! Dios la está usando aquí, aunque usted piense que no, la está viendo Dios, ella fiel al Señor, sin importar la situación, ya verá! Que Dios la va ayudar y le va a suplir lo que usted necesita. Pero la ultima vez que fui le vi tan quemados sus brazos, que le dije ¿Qué le pasó? Es el sol que le quemó, estaban rojos con rayas blancas, me dijo las rayas blancas: son cicatrices: el esposo le rasguñaba sus brazos, y la golpeaba, hasta tiene una cicatriz en su frente donde la golpeó frente a una pared, y había un clavo, me dolió tanto escuchar eso que frotaba sus manos pidiendo a Dios sanara su piel y sus heridas que no se ven, me dio tanto dolor, sin duda ha sufrido mucho. Dice la palabra de Dios:
Él sana a los quebrantados de corazón, Y venda sus heridas. (Salmos 147:3).
Nuestro Señor Jesús de Nazaret dijo: Me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón, en Jesús de Nazaret, se cumplí la palabra dicha por el profeta Isaías, y dijo: Hoy se ha cumplido esta Escritura delante de vosotros. Lo que Jehová nuestro Dios dice se cumple. Gloria a Dios! Aleluya! Dice la palabra de Dios:
Vino a Nazaret, donde se había criado; y en el día de reposo entró en la sinagoga, conforme a su costumbre, y se levantó a leer.
Y se le dio el libro del profeta Isaías; y habiendo abierto el libro, halló el lugar donde estaba escrito:
El Espíritu del Señor está sobre mí, Por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres; Me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón; A pregonar libertad a los cautivos, Y vista a los ciegos; A poner en libertad a los oprimidos;
A predicar el año agradable del Señor.
Y enrollando el libro, lo dio al ministro, y se sentó; y los ojos de todos en la sinagoga estaban fijos en él.
Y comenzó a decir: Hoy se ha cumplido esta Escritura delante de vosotros. (Lucas 4:16-21).
Hace dos domingos pasamos por ahí y casualmente yo iba leyendo Salmos y voltee para ver si ella estaba ahí, porque iba a regresar a llevarle unos tenis nuevos, y ella leía la palabra de Dios al mismo tiempo que yo.
Y cada vez que voy le recuerdo lo que Dios ha hecho por su pueblo, sus señales y maravillas, milagros mediante su Santo Hijo Jesús. Que Jehová nuestro Dios alimentó a Elías enviándole comida con los cuervos y cuando el ángel le llevó pan, y le dijo: Come porque largo camino te resta, antes que caminara por 40 días y 40 noches para ir a Horeb, el monte de Dios. Dice la palabra de Dios:
Y él se fue por el desierto un día de camino, y vino y se sentó debajo de un enebro; y deseando morirse, dijo: Basta ya, oh Jehová, quítame la vida, pues no soy yo mejor que mis padres.
Y echándose debajo del enebro, se quedó dormido; y he aquí luego un ángel le tocó, y le dijo: Levántate, come.
Entonces él miró, y he aquí a su cabecera una torta cocida sobre las ascuas, y una vasija de agua; y comió y bebió, y volvió a dormirse.
Y volviendo el ángel de Jehová la segunda vez, lo tocó, diciendo: Levántate y come, porque largo camino te resta.
Se levantó, pues, y comió y bebió; y fortalecido con aquella comida caminó cuarenta días y cuarenta noches hasta Horeb, el monte de Dios. (1 Reyes 19:4-8).
Le recuerdo cuando nuestro Señor Jesús alimentó a los 5 mil y a los 4 mil, dice la palabra de Dios:
Alimentación de los cinco mil.
Y salió Jesús y vio una gran multitud, y tuvo compasión de ellos, porque eran como ovejas que no tenían pastor; y comenzó a enseñarles muchas cosas.
Cuando ya era muy avanzada la hora, sus discípulos se acercaron a él, diciendo: El lugar es desierto, y la hora ya muy avanzada.
Despídelos para que vayan a los campos y aldeas de alrededor, y compren pan, pues no tienen qué comer.
Respondiendo él, les dijo: Dadles vosotros de comer. Ellos le dijeron: ¿Que vayamos y compremos pan por doscientos denarios, y les demos de comer?
Él les dijo: ¿Cuántos panes tenéis? Id y vedlo. Y al saberlo, dijeron: Cinco, y dos peces.
Y les mandó que hiciesen recostar a todos por grupos sobre la hierba verde.
Y se recostaron por grupos, de ciento en ciento, y de cincuenta en cincuenta.
Entonces tomó los cinco panes y los dos peces, y levantando los ojos al cielo, bendijo, y partió los panes, y dio a sus discípulos para que los pusiesen delante; y repartió los dos peces entre todos.
Y comieron todos, y se saciaron.
Y recogieron de los pedazos doce cestas llenas, y de lo que sobró de los peces.
Y los que comieron eran cinco mil hombres. (Marcos 6:34-44).
Jesús alimenta a los cuatro mil hombres, dice la palabra de Dios:
Alimentación de los cuatro mil.
En aquellos días, como había una gran multitud, y no tenían qué comer, Jesús llamó a sus discípulos, y les dijo:
Tengo compasión de la gente, porque ya hace tres días que están conmigo, y no tienen qué comer;
y si los enviare en ayunas a sus casas, se desmayarán en el camino, pues algunos de ellos han venido de lejos.
Sus discípulos le respondieron: ¿De dónde podrá alguien saciar de pan a estos aquí en el desierto?
Él les preguntó: ¿Cuántos panes tenéis? Ellos dijeron: Siete.
Entonces mandó a la multitud que se recostase en tierra; y tomando los siete panes, habiendo dado gracias, los partió, y dio a sus discípulos para que los pusiesen delante; y los pusieron delante de la multitud.
Tenían también unos pocos pececillos; y los bendijo, y mandó que también los pusiesen delante.
Y comieron, y se saciaron; y recogieron de los pedazos que habían sobrado, siete canastas.
Eran los que comieron, como cuatro mil; y los despidió. (Marcos 8:8-9).
Cuando Jehová nuestro Dios mandó el maná a su pueblo como sus ropas, sus zapatos no se gastaron y sus pies no se hincharon y eso pido a Dios que sus ropas y su calzado no se gaste, oró por ella por si tiene algún dolor y por su sanidad y oramos por su hijo, pero me duele cuando se quebranta, porque yo como ella a veces no tengo dinero que darle, llevo tiempo sin trabajar para el mundo, pero si para Dios y es por gracia, no hay dinero de por medio y le damos pero cuando traigo le doy dinero, siempre llego con algo para ella, a veces ropa, tenis y así, hay veces cuando hay fiesta en el centro comunitario le llevó toda la comida que puedo y llego con mucha comida para ella, se pone feliz! En lo que podemos la ayudamos. Pido a Dios la levante de ahí, tengo fe que jamás la desamparará y estará con ella siempre!
Recordemos la parábola del Rico y Lázaro, pero Abraham le dijo: Hijo, acuérdate que recibiste tus bienes en tu vida, y Lázaro también males; pero ahora éste es consolado aquí, y tú atormentado. Dice la palabra de Dios:
Había un hombre rico, que se vestía de púrpura y de lino fino, y hacía cada día banquete con esplendidez.
Había también un mendigo llamado Lázaro, que estaba echado a la puerta de aquel, lleno de llagas,
y ansiaba saciarse de las migajas que caían de la mesa del rico; y aun los perros venían y le lamían las llagas.
Aconteció que murió el mendigo, y fue llevado por los ángeles al seno de Abraham; y murió también el rico, y fue sepultado.
Y en el Hades alzó sus ojos, estando en tormentos, y vio de lejos a Abraham, y a Lázaro en su seno.
Entonces él, dando voces, dijo: Padre Abraham, ten misericordia de mí, y envía a Lázaro para que moje la punta de su dedo en agua, y refresque mi lengua; porque estoy atormentado en esta llama.
Pero Abraham le dijo: Hijo, acuérdate que recibiste tus bienes en tu vida, y Lázaro también males; pero ahora éste es consolado aquí, y tú atormentado.
Además de todo esto, una gran sima está puesta entre nosotros y vosotros, de manera que los que quisieren pasar de aquí a vosotros, no pueden, ni de allá pasar acá.
Entonces le dijo: Te ruego, pues, padre, que le envíes a la casa de mi padre,
porque tengo cinco hermanos, para que les testifique, a fin de que no vengan ellos también a este lugar de tormento.
Y Abraham le dijo: A Moisés y a los profetas tienen; óiganlos.
Él entonces dijo: No, padre Abraham; pero si alguno fuere a ellos de entre los muertos, se arrepentirán.
Mas Abraham le dijo: Si no oyen a Moisés y a los profetas, tampoco se persuadirán aunque alguno se levantare de los muertos. (Lucas 16:19-31).
Así que cuando hagas boda invita a los mancos, cojos, a los ciegos, a los pobres, dice la palabra de Dios:
Observando cómo escogían los primeros asientos a la mesa, refirió a los convidados una parábola, diciéndoles:
Cuando fueres convidado por alguno a bodas, no te sientes en el primer lugar, no sea que otro más distinguido que tú esté convidado por él,
y viniendo el que te convidó a ti y a él, te diga: Da lugar a este; y entonces comiences con vergüenza a ocupar el último lugar.
Mas cuando fueres convidado, ve y siéntate en el último lugar, para que cuando venga el que te convidó, te diga: Amigo, sube más arriba; entonces tendrás gloria delante de los que se sientan contigo a la mesa.
Porque cualquiera que se enaltece, será humillado; y el que se humilla, será enaltecido.
Dijo también al que le había convidado: Cuando hagas comida o cena, no llames a tus amigos, ni a tus hermanos, ni a tus parientes, ni a vecinos ricos; no sea que ellos a su vez te vuelvan a convidar, y seas recompensado.
Mas cuando hagas banquete, llama a los pobres, los mancos, los cojos y los ciegos;
y serás bienaventurado; porque ellos no te pueden recompensar, pero te será recompensado en la resurrección de los justos. (Lucas 14:7-14).
También recuerdo a unos hermanitos Ramírez que predican la palabra de Dios y ellos tienen piel de mariposa, y ellos les han preguntado ¿Qué enfermedad tienen? Ellos dicen: Eso no importa, estamos sanos.
Ellos buscan las cosas del cielo, comparten lo que sienten en el corazón y llevan a todos a nuestro Señor Jesucristo.
La leve tribulación momentánea, dice la palabra de Dios:
Por tanto, no desmayamos; antes aunque este nuestro hombre exterior se va desgastando, el interior no obstante se renueva de día en día.
Porque esta leve tribulación momentánea produce en nosotros un cada vez más excelente y eterno peso de gloria;
no mirando nosotros las cosas que se ven, sino las que no se ven; pues las cosas que se ven son temporales, pero las que no se ven son eternas. (2 Corintios 4:17-18).
Ellos predican tan hermoso a su corta edad con tanto amor que todos se conmueven, están gozosos y en paz. Los padecimientos se van cumpliendo en vuestros hermanos en todo el mundo, es por un poco de tiempo, dice la palabra de Dios:
8 Sed sobrios, y velad; porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar;
9 al cual resistid firmes en la fe, sabiendo que los mismos padecimientos se van cumpliendo en vuestros hermanos en todo el mundo.
10 Mas el Dios de toda gracia, que nos llamó a su gloria eterna en Jesucristo, después que hayáis padecido un poco de tiempo, él mismo os perfeccione, afirme, fortalezca y establezca.
11 A él sea la gloria y el imperio por los siglos de los siglos. Amén. (1 Pedro 5:8-11).
Pase lo que pase! Sin importar el derredor! Pongamos los ojos en Jesús. Dice la palabra de Dios:
Por tanto, nosotros también, teniendo en derredor nuestro tan grande nube de testigos, despojémonos de todo peso y del pecado que nos asedia, y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante,
puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, el cual por el gozo puesto delante de él sufrió la cruz, menospreciando el oprobio, y se sentó a la diestra del trono de Dios.
Considerad a aquel que sufrió tal contradicción de pecadores contra sí mismo, para que vuestro ánimo no se canse hasta desmayar.
Porque aún no habéis resistido hasta la sangre, combatiendo contra el pecado;
y habéis ya olvidado la exhortación que como a hijos se os dirige, diciendo:
Hijo mío, no menosprecies la disciplina del Señor,
Ni desmayes cuando eres reprendido por él;
Porque el Señor al que ama, disciplina,
Y azota a todo el que recibe por hijo. (Hebreos 12:1-6).
Estos testimonios se los comparto y pido a Dios que nos de la paz en los sufrimientos y aflicciones que estamos pasando, dice la palabra de Dios:
Muchas son las aflicciones del justo,
Pero de todas ellas le librará Jehová. (Salmos 34:19).
Nuestro Señor Jesucristo ya pagó por nuestra paz en la cruz, el castigo de nuestra paz fue sobre él. Dijo nuestro Señor Jesús:
Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados. (Isaías 53:5).
Dijo nuestro Señor Jesús que confiemos en Él, ya venció al mundo.
Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo. (Juan 16:33).
Nuestro Dios Jehová es Dios de paz, y nos dará la paz. Somos justificados por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo, dice la palabra de Dios:
Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo, dice la palabra de Dios:
por quien también tenemos entrada por la fe a esta gracia en la cual estamos firmes, y nos gloriamos en la esperanza de la gloria de Dios.
Y no solo esto, sino que también nos gloriamos en las tribulaciones, sabiendo que la tribulación produce paciencia;
y la paciencia, prueba; y la prueba, esperanza;
y la esperanza no avergüenza; porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos fue dado. (Romanos 5:2-5).
Escrito está: Nada nos podrá separar del amor de Dios, ¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿Tribulación, o angustia, o persecución, o hambre, o desnudez, o peligro, o espada? Qué es en Cristo Jesús Señor nuestro. Dice la palabra de Dios:
¿Quién acusará a los escogidos de Dios? Dios es el que justifica.
¿Quién es el que condenará? Cristo es el que murió; más aun, el que también resucitó, el que además está a la diestra de Dios, el que también intercede por nosotros.
¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿Tribulación, o angustia, o persecución, o hambre, o desnudez, o peligro, o espada?
Como está escrito: Por causa de ti somos muertos todo el tiempo;
Somos contados como ovejas de matadero.
Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó.
Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir,
ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro. (Romanos 8:33-39).
Dijo el apóstol Pedro: Dios de toda gracia, que nos llamó a su gloria eterna en Jesucristo, después que hayáis padecido un poco de tiempo, él mismo os perfeccione, afirme, fortalezca y establezca. Recuerda es por un poco de tiempo. No desmayes! Confía en nuestro Señor.
Mas el Dios de toda gracia, que nos llamó a su gloria eterna en Jesucristo, después que hayáis padecido un poco de tiempo, él mismo os perfeccione, afirme, fortalezca y establezca. (1 Pedro 5:10).
Recordemos los padecimientos que vivió el apóstol Pablo.
El apóstol Pablo les escribió a los Corintios con mucha tribulación y angustia,
Porque por la mucha tribulación y angustia del corazón os escribí con muchas lágrimas, no para que fueseis contristados, sino para que supieseis cuán grande es el amor que os tengo. (2 Corintios 2:4).
Dijo el apóstol Pablo que ningún reposo había tenido su cuerpo, y en todo habían sido atribulados, de fuera, conflictos; de dentro, temores, pero Dios, que consuela a los humildes, dice la palabra de Dios:
Porque de cierto, cuando vinimos a Macedonia, ningún reposo tuvo nuestro cuerpo, sino que en todo fuimos atribulados; de fuera, conflictos; de dentro, temores.
Pero Dios, que consuela a los humildes, nos consoló con la venida de Tito;
y no solo con su venida, sino también con la consolación con que él había sido consolado en cuanto a vosotros, haciéndonos saber vuestro gran afecto, vuestro llanto, vuestra solicitud por mí, de manera que me regocijé aún más.
Porque aunque os contristé con la carta, no me pesa, aunque entonces lo lamenté; porque veo que aquella carta, aunque por algún tiempo, os contristó. (2 Corintios 2:5-8).
Dijo el apóstol Pablo: No desmayéis a causa de mis tribulaciones por vosotros.
por lo cual pido que no desmayéis a causa de mis tribulaciones por vosotros, las cuales son vuestra gloria. (Efesios 3:13).
Dijo el apóstol Pablo que sostuvieron gran combate de padecimientos, por una parte, ciertamente, con vituperios y tribulaciones fueron hechos espectáculo; Porque de los presos también os compadeciste, y el despojo de vuestros bienes sufristeis con gozo, sabiendo que tenéis en vosotros una mejor y perdurable herencia en los cielos. Dice la palabra de Dios:
Pero traed a la memoria los días pasados, en los cuales, después de haber sido iluminados, sostuvisteis gran combate de padecimientos;
por una parte, ciertamente, con vituperios y tribulaciones fuisteis hechos espectáculo; y por otra, llegasteis a ser compañeros de los que estaban en una situación semejante.
Porque de los presos también os compadecisteis, y el despojo de vuestros bienes sufristeis con gozo, sabiendo que tenéis en vosotros una mejor y perdurable herencia en los cielos.
No perdáis, pues, vuestra confianza, que tiene grande galardón;
porque os es necesaria la paciencia, para que habiendo hecho la voluntad de Dios, obtengáis la promesa.
Porque aún un poquito,
Y el que ha de venir vendrá, y no tardará.
Mas el justo vivirá por fe;
Y si retrocediere, no agradará a mi alma.
Pero nosotros no somos de los que retroceden para perdición, sino de los que tienen fe para preservación del alma. (Hebreos 10:32-39).
Recordemos lo que dijo el apóstol Pablo: Porque es justo delante de Dios pagar con tribulación a los que os atribulan. NO ATRIBULES!
Porque es justo delante de Dios pagar con tribulación a los que os atribulan. (2 Tesalonicenses 1:6).
El apóstol Pablo se gozaba y les explica a la iglesia de Corinto.
Si somos atribulados es para nuestra consolación y salvación, la cual se opera en el sufrir las mismas aflicciones que nosotros también padecemos. Dice la palabra de Dios:
Pero si somos atribulados, es para vuestra consolación y salvación; o si somos consolados, es para vuestra consolación y salvación, la cual se opera en el sufrir las mismas aflicciones que nosotros también padecemos. (2 Corintios 1:6).
Dijo el apóstol Pablo: Ahora me gozo, no porque hayáis sido contristados, sino porque fuisteis contristados para arrepentimiento; porque habéis sido contristados según Dios, para que ninguna pérdida padecieseis por nuestra parte.
Ahora me gozo, no porque hayáis sido contristados, sino porque fuisteis contristados para arrepentimiento; porque habéis sido contristados según Dios, para que ninguna pérdida padecieseis por nuestra parte.
Porque la tristeza que es según Dios produce arrepentimiento para salvación, de que no hay que arrepentirse; pero la tristeza del mundo produce muerte.
Porque he aquí, esto mismo de que hayáis sido contristados según Dios, ¡qué solicitud produjo en vosotros, qué defensa, qué indignación, qué temor, qué ardiente afecto, qué celo, y qué vindicación! En todo os habéis mostrado limpios en el asunto.
Así que, aunque os escribí, no fue por causa del que cometió el agravio, ni por causa del que lo padeció, sino para que se os hiciese manifiesta nuestra solicitud que tenemos por vosotros delante de Dios. (2 Corintios 7:5-12).
Gozaos porque Dios nos consuela en todas nuestras tribulaciones, para nosotros consolar por medio de la consolación para con nosotros de parte de Dios. Dice la palabra de Dios:
el cual nos consuela en todas nuestras tribulaciones, para que podamos también nosotros consolar a los que están en cualquier tribulación, por medio de la consolación con que nosotros somos consolados por Dios. (2 Corintios 1:4).
El apóstol Pablo se gozaba en debilidades, en afrentas, en necesidades, en persecuciones, en angustias, dijo: Porque cuando soy débil, entonces soy fuerte:
Por lo cual, por amor a Cristo me gozo en las debilidades, en afrentas, en necesidades, en persecuciones, en angustias; porque cuando soy débil, entonces soy fuerte. (2 Corintios 12:10).
En la grande prueba de tribulación, la abundancia de su gozo y su profunda pobreza abundaron en riquezas de su generosidad.
que en grande prueba de tribulación, la abundancia de su gozo y su profunda pobreza abundaron en riquezas de su generosidad. (2 Corintios 8:2).
El apóstol Pablo agradeció a los hermanos de las iglesias.
El apóstol Pablo estaba agradecido con los demás hermanos por participar con él en sus tribulaciones, porque participaban de sus tribulaciones y otros oraban por él, muchas cosas vivió con ellos, diciendo para esto estamos puestos. Dice la palabra de Dios:
Sin embargo, bien hicisteis en participar conmigo en mi tribulación. (Filipenses 4:14).
a fin de que nadie se inquiete por estas tribulaciones; porque vosotros mismos sabéis que para esto estamos puestos. (1 Tesalonicenses 3:3).
Porque también estando con vosotros, os predecíamos que íbamos a pasar tribulaciones, como ha acontecido y sabéis. (1 Tesalonicenses 3:4).
El apóstol Pablo se gloriaba porque estaba padeciendo por ellos, con respecto a los de la iglesia de Corinto, estaba lleno de consolación y sobreabundo de gozo en todas sus tribulaciones.
Mucha franqueza tengo con vosotros; mucho me glorío con respecto de vosotros; lleno estoy de consolación; sobreabundo de gozo en todas nuestras tribulaciones. (2 Corintios 7:4).
El apóstol Pablo se gloriaba en los Tesalonicenses en las iglesias de Dios por su paciencia y fe en todas sus persecuciones y tribulaciones que soportáis.
tanto, que nosotros mismos nos gloriamos de vosotros en las iglesias de Dios, por vuestra paciencia y fe en todas vuestras persecuciones y tribulaciones que soportáis. (2 Tesalonicenses 1:4).
Recordemos todo lo que vivió Job, dice la palabra de Dios:
En seis tribulaciones te librará,
Y en la séptima no te tocará el mal.
En el hambre te salvará de la muerte, Y del poder de la espada en la guerra.
Del azote de la lengua serás encubierto; No temerás la destrucción cuando viniere.
De la destrucción y del hambre te reirás, Y no temerás de las fieras del campo;
Pues aun con las piedras del campo tendrás tu pacto, Y las fieras del campo estarán en paz contigo.
Sabrás que hay paz en tu tienda; Visitarás tu morada, y nada te faltará.
Asimismo echarás de ver que tu descendencia es mucha, Y tu prole como la hierba de la tierra.
Vendrás en la vejez a la sepultura, Como la gavilla de trigo que se recoge a su tiempo.
He aquí lo que hemos inquirido, lo cual es así; Oyelo, y conócelo tú para tu provecho. (Job 5:19-27).
Gloria a Dios de Israel! Aleluya! Nuestro Dios.
Dios les Bendiga en el nombre de Jesús Amén. Dios te ama! Jesucristo Nuestro Señor les ama!
Te amo mi Dios Jehová y Padre! Te amo Jesucristo! Te amo Espíritu Santo! Aleluya! Amén.
Gracias mi Dios Jehová y Padre! Gracias amado Jesucristo!
Gracias Espíritu Santo! Amén. Este artículo está escrito para honra y gloria de Dios. Aleluya! Amén.
Si esta palabra tocó tu corazón y deseas hacer la oración de fe, puedes confesar con tu boca:
Padre Nuestro gracias por amarme con amor eterno, ante el trono de la gracia y delante de nuestro Señor Jesucristo pido me perdones mis pecados de obra y omisión y aquellos pecados que me son ocultos y acepto a tu Hijo Jesús de Nazaret El Cristo de Dios como mi Salvador, escribe mi nombre y el de mi familia en el libro de la vida, creo que es tu hijo amado, vino y dio su vida por mí, y resucitó al tercer día.
En el nombre de Cristo Jesús! Amén.
Gloria a Dios Padre! Bendice alma mía a Jehová! Alabado sea tu nombre Jesús! Aleluya! Amén.
Toda la honra y gloria a Dios y a nuestro Señor Jesucristo! Aleluya! Amén.




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