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La Promesa del Espíritu Santo by Blanca Quiroga

  • Writer: Dra. Blanca Quiroga
    Dra. Blanca Quiroga
  • Nov 9, 2024
  • 11 min read

Este artículo está escrito para honra y gloria de Dios. Aleluya! Amén.



Elaborado el 8 de Mayo del 2023, por Dra. Blanca Quiroga


Este artículo está escrito para honra y gloria de Dios. Aleluya! Amén.

Este artículo está escrito para honra y gloria de Dios. Aleluya! Amén.

Dijo Juan el Bautista: Yo a la verdad os bautizo en agua para arrepentimiento; pero el que viene tras mí, cuyo calzado yo no soy digno de llevar, es más poderoso que yo; él os bautizará en Espíritu Santo y fuego. 
Su aventador está en su mano, y limpiará su era; y recogerá su trigo en el granero, y quemará la paja en fuego que nunca se apagará. (Mateo 3:11-12).

Cuando el ángel visita a María, dice la palabra de Dios:


Respondiendo el ángel, le dijo: El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por lo cual también el Santo Ser que nacerá, será llamado Hijo de Dios. (Lucas 1:35).


El nacimiento de Nuestro Señor Jesucristo, dice la palabra de Dios:


El nacimiento de Jesucristo fue así: Estando desposada María su madre con José, antes que se juntasen, se halló que había concebido del Espíritu Santo. 

José su marido, como era justo, y no quería infamarla, quiso dejarla secretamente. 

Y pensando él en esto, he aquí un ángel del Señor le apareció en sueños y le dijo: José, hijo de David, no temas recibir a María tu mujer, porque lo que en ella es engendrado, del Espíritu Santo es. 

Y dará a luz un hijo, y llamarás su nombre JESÚS, porque él salvará a su pueblo de sus pecados. 

Todo esto aconteció para que se cumpliese lo dicho por el Señor por medio del profeta, cuando dijo:

He aquí, una virgen concebirá y dará a luz un hijo,

Y llamarás su nombre Emanuel,

que traducido es: Dios con nosotros.

Y despertando José del sueño, hizo como el ángel del Señor le había mandado, y recibió a su mujer. 

Pero no la conoció hasta que dio a luz a su hijo primogénito; y le puso por nombre JESÚS. (Mateo 1:18-25).


Durante el bautismo de nuestro Señor Jesús, descendió el Espíritu Santo sobre él en forma corporal, como paloma, y vino una voz del cielo que decía: Tú eres mi Hijo amado; en ti tengo complacencia, dice la palabra de Dios:


Aconteció que cuando todo el pueblo se bautizaba, también Jesús fue bautizado; y orando, el cielo se abrió,

y descendió el Espíritu Santo sobre él en forma corporal, como paloma, y vino una voz del cielo que decía: Tú eres mi Hijo amado; en ti tengo complacencia.(Lucas 3:21-22).


Dijo nuestro Señor Jesús, yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre: el Espíritu de verdad, al cual el mundo no puede recibir, porque no le ve, ni le conoce; pero vosotros le conocéis, porque mora con vosotros, y estará en vosotros, dice la palabra de Dios:


Si me amáis, guardad mis mandamientos. 

Y yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre: 

el Espíritu de verdad, al cual el mundo no puede recibir, porque no le ve, ni le conoce; pero vosotros le conocéis, porque mora con vosotros, y estará en vosotros.

No os dejaré huérfanos; vendré a vosotros. 

Todavía un poco, y el mundo no me verá más; pero vosotros me veréis; porque yo vivo, vosotros también viviréis. 

En aquel día vosotros conoceréis que yo estoy en mi Padre, y vosotros en mí, y yo en vosotros. 

El que tiene mis mandamientos, y los guarda, ese es el que me ama; y el que me ama, será amado por mi Padre, y yo le amaré, y me manifestaré a él. 

Le dijo Judas (no el Iscariote): Señor, ¿cómo es que te manifestarás a nosotros, y no al mundo? (Juan 14:15-22).


Dijo nuestro Señor Jesús: El que me ama, mi palabra guardará; y mi Padre le amará, y vendremos a él, y haremos morada con él, dice la palabra de Dios:


Respondió Jesús y le dijo: 

El que no me ama, no guarda mis palabras; y la palabra que habéis oído no es mía, sino del Padre que me envió.

Os he dicho estas cosas estando con vosotros. (Juan 14:23-25).


Dijo Nuestro Señor Jesús, mas el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, él os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que yo os he dicho, dice la palabra de Dios:


Mas el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, él os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que yo os he dicho. 

La paz os dejo, mi paz os doy; yo no os la doy como el mundo la da. No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo. 

Habéis oído que yo os he dicho: Voy, y vengo a vosotros. Si me amarais, os habríais regocijado, porque he dicho que voy al Padre; porque el Padre mayor es que yo. 

Y ahora os lo he dicho antes que suceda, para que cuando suceda, creáis. 

No hablaré ya mucho con vosotros; porque viene el príncipe de este mundo, y él nada tiene en mí. 

Mas para que el mundo conozca que amo al Padre, y como el Padre me mandó, así hago. Levantaos, vamos de aquí. (Juan 14:26-31).


Dijo nuestro Señor Jesús: Os conviene que yo me vaya; porque si no me fuera, el Consolador no vendría a vosotros; mas si me fuere, os lo enviaré. La obra del Espíritu Santo, dice la palabra de Dios:


Esto no os lo dije al principio, porque yo estaba con vosotros. 

Pero ahora voy al que me envió; y ninguno de vosotros me pregunta: ¿A dónde vas? 

Antes, porque os he dicho estas cosas, tristeza ha llenado vuestro corazón. 

Pero yo os digo la verdad: Os conviene que yo me vaya; porque si no me fuera, el Consolador no vendría a vosotros; mas si me fuere, os lo enviaré. 

Y cuando él venga, convencerá al mundo de pecado, de justicia y de juicio. 

De pecado, por cuanto no creen en mí; 

de justicia, por cuanto voy al Padre, y no me veréis más; 

y de juicio, por cuanto el príncipe de este mundo ha sido ya juzgado.

Aún tengo muchas cosas que deciros, pero ahora no las podéis sobrellevar. (Juan 16:4-12).


Dijo nuestro Señor Jesús, cuando venga el Espíritu de verdad, él os guiará a toda la verdad, dice la palabra de Dios:


Pero cuando venga el Espíritu de verdad, él os guiará a toda la verdad; porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oyere, y os hará saber las cosas que habrán de venir. 

Él me glorificará; porque tomará de lo mío, y os lo hará saber. 

Todo lo que tiene el Padre es mío; por eso dije que tomará de lo mío, y os lo hará saber. (Juan 16:13-15).


Dijo nuestro Señor Jesús, pero cuando os trajeren para entregaros, no os preocupéis por lo que habéis de decir, ni lo penséis, sino lo que os fuere dado en aquella hora, eso hablad; porque no sois vosotros los que habláis, sino el Espíritu Santo, dice la palabra de Dios:


Pero mirad por vosotros mismos; porque os entregarán a los concilios, y en las sinagogas os azotarán; y delante de gobernadores y de reyes os llevarán por causa de mí, para testimonio a ellos. 

Y es necesario que el evangelio sea predicado antes a todas las naciones. 

Pero cuando os trajeren para entregaros, no os preocupéis por lo que habéis de decir, ni lo penséis, sino lo que os fuere dado en aquella hora, eso hablad; porque no sois vosotros los que habláis, sino el Espíritu Santo. 

Y el hermano entregará a la muerte al hermano, y el padre al hijo; y se levantarán los hijos contra los padres, y los matarán. 

Y seréis aborrecidos de todos por causa de mi nombre; mas el que persevere hasta el fin, este será salvo. (Marcos 13:9-13).


Y Jesús se acercó y les habló diciendo: Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra. Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén. 


La gran comisión, dice la palabra de Dios:


Pero los once discípulos se fueron a Galilea, al monte donde Jesús les había ordenado. 

Y cuando le vieron, le adoraron; pero algunos dudaban. 

Y Jesús se acercó y les habló diciendo: Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra. 

Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; 

enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén. (Mateo 28:16-20).


Jesús se aparece a los discípulos, y aperturó su entendimiento para comprender las escrituras. Jesús les dijo otra vez: Paz a vosotros. Como me envió el Padre, así también yo os envío. 

Y habiendo dicho esto, sopló, y les dijo: Recibid el Espíritu Santo. A quienes remitiereis los pecados, les son remitidos; y a quienes se los retuviereis, les son retenidos, dice la palabra de Dios:


Cuando llegó la noche de aquel mismo día, el primero de la semana, estando las puertas cerradas en el lugar donde los discípulos estaban reunidos por miedo de los judíos, vino Jesús, y puesto en medio, les dijo: Paz a vosotros. 

Y cuando les hubo dicho esto, les mostró las manos y el costado. Y los discípulos se regocijaron viendo al Señor. 

Entonces Jesús les dijo otra vez: Paz a vosotros. Como me envió el Padre, así también yo os envío. 

Y habiendo dicho esto, sopló, y les dijo: Recibid el Espíritu Santo. (Juan 20:19-23).


Nuestro Señor Jesús les dio potestad para remitir o retener pecados. dice la palabra de Dios: 


A quienes remitiereis los pecados, les son remitidos; y a quienes se los retuviereis, les son retenidos. (Juan 20:19-23).


Dijo Nuestro Señor Jesús: Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre celestial dará el Espíritu Santo a los que se lo pidan?, dice la palabra de Dios:


Y yo os digo: Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá. 

Porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá. 

¿Qué padre de vosotros, si su hijo le pide pan, le dará una piedra? ¿o si pescado, en lugar de pescado, le dará una serpiente? 

¿O si le pide un huevo, le dará un escorpión? 

Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre celestial dará el Espíritu Santo a los que se lo pidan? (Lucas 11:9-13).


La promesa del Espíritu Santo, dice la palabra de Dios:


En el primer tratado, oh Teófilo, hablé acerca de todas las cosas que Jesús comenzó a hacer y a enseñar, 

hasta el día en que fue recibido arriba, después de haber dado mandamientos por el Espíritu Santo a los apóstoles que había escogido; 

a quienes también, después de haber padecido, se presentó vivo con muchas pruebas indubitables, apareciéndoseles durante cuarenta días y hablándoles acerca del reino de Dios. 

Y estando juntos, les mandó que no se fueran de Jerusalén, sino que esperasen la promesa del Padre, la cual, les dijo, oísteis de mí. 

Porque Juan ciertamente bautizó con agua, mas vosotros seréis bautizados con el Espíritu Santo dentro de no muchos días (Hechos 1:1-5).


La venida del Espíritu Santo, dice la palabra de Dios:


Cuando llegó el día de Pentecostés, estaban todos unánimes juntos. 

Y de repente vino del cielo un estruendo como de un viento recio que soplaba, el cual llenó toda la casa donde estaban sentados; 

y se les aparecieron lenguas repartidas, como de fuego, asentándose sobre cada uno de ellos. 

Y fueron todos llenos del Espíritu Santo, y comenzaron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les daba que hablasen.

Moraban entonces en Jerusalén judíos, varones piadosos, de todas las naciones bajo el cielo. 

Y hecho este estruendo, se juntó la multitud; y estaban confusos, porque cada uno les oía hablar en su propia lengua. 

Y estaban atónitos y maravillados, diciendo: Mirad, ¿no son galileos todos estos que hablan? 

¿Cómo, pues, les oímos nosotros hablar cada uno en nuestra lengua en la que hemos nacido? 

Partos, medos, elamitas, y los que habitamos en Mesopotamia, en Judea, en Capadocia, en el Ponto y en Asia, 

en Frigia y Panfilia, en Egipto y en las regiones de África más allá de Cirene, y romanos aquí residentes, tanto judíos como prosélitos, 

cretenses y árabes, les oímos hablar en nuestras lenguas las maravillas de Dios. 

Y estaban todos atónitos y perplejos, diciéndose unos a otros: ¿Qué quiere decir esto? 

Mas otros, burlándose, decían: Están llenos de mosto. (Hechos 2:1-13).


Dijo el apóstol Pedro, arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo, dice la palabra de Dios:


Pedro les dijo: Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo. (Hechos 2:38).


Dijo nuestro Señor Jesús: Por tanto os digo: Todo pecado y blasfemia será perdonado a los hombres; mas la blasfemia contra el Espíritu no les será perdonada. A cualquiera que dijere alguna palabra contra el Hijo del Hombre, le será perdonado; pero al que hable contra el Espíritu Santo, no le será perdonado, ni en este siglo ni en el venidero, dice la palabra de Dios:


Entonces fue traído a él un endemoniado, ciego y mudo; y le sanó, de tal manera que el ciego y mudo veía y hablaba. 

Y toda la gente estaba atónita, y decía: ¿Será este aquel Hijo de David? 

Mas los fariseos, al oírlo, decían: Este no echa fuera los demonios sino por Beelzebú, príncipe de los demonios. 

Sabiendo Jesús los pensamientos de ellos, les dijo: Todo reino dividido contra sí mismo, es asolado, y toda ciudad o casa dividida contra sí misma, no permanecerá. 

Y si Satanás echa fuera a Satanás, contra sí mismo está dividido; ¿cómo, pues, permanecerá su reino? 

Y si yo echo fuera los demonios por Beelzebú, ¿por quién los echan vuestros hijos? Por tanto, ellos serán vuestros jueces. 

Pero si yo por el Espíritu de Dios echo fuera los demonios, ciertamente ha llegado a vosotros el reino de Dios. 

Porque ¿cómo puede alguno entrar en la casa del hombre fuerte, y saquear sus bienes, si primero no le ata? Y entonces podrá saquear su casa. 

El que no es conmigo, contra mí es; y el que conmigo no recoge, desparrama. 

Por tanto os digo: Todo pecado y blasfemia será perdonado a los hombres; mas la blasfemia contra el Espíritu no les será perdonada. 

A cualquiera que dijere alguna palabra contra el Hijo del Hombre, le será perdonado; pero al que hable contra el Espíritu Santo, no le será perdonado, ni en este siglo ni en el venidero. 

O haced el árbol bueno, y su fruto bueno, o haced el árbol malo, y su fruto malo; porque por el fruto se conoce el árbol. 

¡Generación de víboras! ¿Cómo podéis hablar lo bueno, siendo malos? Porque de la abundancia del corazón habla la boca. 

El hombre bueno, del buen tesoro del corazón saca buenas cosas; y el hombre malo, del mal tesoro saca malas cosas. 

Mas yo os digo que de toda palabra ociosa que hablen los hombres, de ella darán cuenta en el día del juicio. 

Porque por tus palabras serás justificado, y por tus palabras serás condenado. (Mateo 12:22-37).


Te amo Jehová! Te amo Jesucristo! Te amo Espíritu Santo! Aleluya! Amén.


Gracias Jehová! Gracias amado Jesucristo! Gracias Espíritu Santo! Amén. Este artículo está escrito para honra y gloria de Dios. Aleluya! Amén.


Si esta palabra tocó tu corazón y deseas hacer la oración de fe, puedes confesar con tu boca:


Padre Nuestro ante el trono de la gracia y delante de nuestro Señor Jesucristo perdona mis pecados de obra y omisión o aquellos pecados que me son ocultos, gracias por amarme con amor eterno y acepto a tu Hijo Jesús como mi Salvador, escribe mi nombre y el de mis familiares en el libro de la vida, creo que es tu hijo amado, vino y dio su vida por mí, y resucitó al tercer día.

En el nombre de Cristo Jesús! Amén.


Gloria a Dios Padre! Bendice alma mía a Jehová! Alabado sea tu nombre Jesús! Aleluya! Amén.

 
 
 

Comments


Bendiciones

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Dios les Bendiga en el nombre de Jesús de Nazaret Cristo. Amén

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#palabrasdeesperanza2020

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