¿Porque no debemos contender? Escapa de ese lazo by Blanca Quiroga
- Dra. Blanca Quiroga
- Jan 19, 2024
- 7 min read
Este artículo está escrito para honra y gloria de Dios. Aleluya! Amén.

Publicado el: 17 de Enero de 2024 by Dra Blanca Quiroga
Este artículo está escrito para la honra y gloria a Dios y nuestro Señor Jesucristo! Aleluya! Amén.
Toda la honra y gloria a Dios y a nuestro Señor Jesucristo! Aleluya! Amén.
Este artículo está escrito para la Honra y Gloria de Dios y de Nuestro Señor Jesucristo.
Honra es del hombre dejar la contienda; Mas todo insensato se envolverá en ella. (Proverbios 20:3).
Recuerdo cuando éramos jóvenes teníamos juntas familiares con mis papás, en las cuales se trataban las problemáticas familiares, mi hermano Ernesto siempre tenía buenas aportaciones y eso le traía beneficios, conciliaba algunas cosas, esto ayudaba a tener una mejor comunicación en la familia.
Al hacer planes familiares todos participan y dan sus opiniones y nosotros como padres podemos ayudarles a guiarles a nuestro Señor. Pero si a la primera que nos comentan algo contendemos, ellos se cierran al diálogo y a la buena comunicación en la familia y así pasa también en la iglesia.
El hermano ofendido es más tenaz que una ciudad fuerte,
Y las contiendas de los hermanos son como cerrojos de alcázar. (Proverbios 18:19).
En la iglesia todos somos hermanos y somos una familia en Cristo Jesús, y debemos erradicar el ser contencioso o contender y menos contra el pastor que pastorea al rebaño porque ahí se tomaría como rebeldía.
Escapate de ese lazo, evita la destrucción o ruina. dice la palabra de Dios:
No te entremetas con el iracundo, Ni te acompañes con el hombre de enojos,
No sea que aprendas sus maneras, Y tomes lazo para tu alma. (Proverbios 22:24-25).
El que ama la disputa, ama la transgresión; Y el que abre demasiado la puerta busca su ruina. (Proverbios 17:18).
No es costumbre en las iglesias de Dios, el ser contencioso. Como se identifica a un contencioso? El contencioso, es el que por costumbre contradice o disputa contra lo que otros dicen y no llegan al acuerdo, afectando su entorno, sus matrimonio y las relaciones familiares o con sus hijos, esto no agrada a Dios, nuestro Señor Jesús quiere que lleguemos al acuerdo.
Dijo el apóstol Pablo:
Con todo eso, si alguno quiere ser contencioso, nosotros no tenemos tal costumbre, ni las iglesias de Dios. (1 Corintios 11:16).
Debemos eliminar esta costumbre de nuestra vida, nuestro Dios quiere que estemos en paz con todos los hombres, en lo posible porque no de todos es la fe, sin querer usted mismo (a) afecta su oración en pareja al no ponerse de acuerdo con su esposo o esposa, por esta razón muchos matrimonios no llegan al acuerdo, o no llegan al acuerdo con su familia, hay que morir a la carne y andar en el espíritu. Dijo nuestro Señor Jesús:
Otra vez os digo, que si dos de vosotros se pusieren de acuerdo en la tierra acerca de cualquiera cosa que pidieren, les será hecho por mi Padre que está en los cielos. (Mateo 18:19).
¿Que pasa en la iglesia con los contenciosos? A nuestros hermanos judíos los podían tener como gentil o publicano. El contencioso está siendo rebelde y ofensivo, peca contra los hermanos y aparte no desea corrección. Dijo nuestro Señor Jesús:
Por tanto, si tu hermano peca contra ti, ve y repréndele estando tú y él solos; si te oyere, has ganado a tu hermano.
Mas si no te oyere, toma aún contigo a uno o dos, para que en boca de dos o tres testigos conste toda palabra.
Si no los oyere a ellos, dilo a la iglesia; y si no oyere a la iglesia, tenle por gentil y publicano. (Mateo 18:15-17).
Desechemos las cuestiones necias e insensatas, sabiendo que engendran contiendas, y seamos amables para con todos, aptos para enseña, sufridos que con mansedumbre se corrija a los que se oponen, por si quizá Dios les conceda que se arrepientan para conocer la verdad, y escapen del lazo del diablo, en que están cautivos a voluntad de él, para salvación de ellos y nosotros, así como los obreros.
Dice la palabra de Dios:
Pero desecha las cuestiones necias e insensatas, sabiendo que engendran contiendas.
Porque el siervo del Señor no debe ser contencioso, sino amable para con todos, apto para enseñar, sufrido;
que con mansedumbre corrija a los que se oponen, por si quizá Dios les conceda que se arrepientan para conocer la verdad,
y escapen del lazo del diablo, en que están cautivos a voluntad de él. (2 Timoteo 2:23-26).
Los obispos y los ancianos dando ejemplo deben ser pacientes y no pueden ser rebeldes, ni acusados de disolución, retenedores de la palabra fiel tal como ha sido enseñada, para que también pueda exhortar con sana enseñanza y convencer a los que contradicen. Dice la palabra de Dios:
Por esta causa te dejé en Creta, para que corrigieses lo deficiente, y establecieses ancianos en cada ciudad, así como yo te mandé;
el que fuere irreprensible, marido de una sola mujer, y tenga hijos creyentes que no estén acusados de disolución ni de rebeldía.
Porque es necesario que el obispo sea irreprensible, como administrador de Dios; no soberbio, no iracundo, no dado al vino, no pendenciero, no codicioso de ganancias deshonestas,
sino hospedador, amante de lo bueno, sobrio, justo, santo, dueño de sí mismo,
retenedor de la palabra fiel tal como ha sido enseñada, para que también pueda exhortar con sana enseñanza y convencer a los que contradicen. Porque hay aún muchos contumaces, habladores de vanidades y engañadores, mayormente los de la circuncisión,
a los cuales es preciso tapar la boca; que trastornan casas enteras, enseñando por ganancia deshonesta lo que no conviene.
Uno de ellos, su propio profeta, dijo: Los cretenses, siempre mentirosos, malas bestias, glotones ociosos.
Este testimonio es verdadero; por tanto, repréndelos duramente, para que sean sanos en la fe,
no atendiendo a fábulas judaicas, ni a mandamientos de hombres que se apartan de la verdad. (Tito 1:5-14).
El obrero debe exhortar a la congregación a que no contiendan sobre palabras lo cual para nada aprovecha, sino que es para perdición de los oyentes, manteniéndose como una familia en Cristo Jesús en la unidad del Espíritu, y yo sugiero que como miembros de la iglesia debemos evitar contender sobre opiniones con nuestro superiores para no ser tropiezo a nuestros hermanos nuevos en la fe, no afectando la fe de nuestros hermanos (as) y para no caer en rebeldía.
Dice la palabra de Dios:
Recuérdales esto, exhortándoles delante del Señor a que no contiendan sobre palabras, lo cual para nada aprovecha, sino que es para perdición de los oyentes. (2 Timoteo 2:14).
Hay ocasiones que hay que hablar como carnales y otras como a espirituales, el apóstol Pablo dicernia perfectamente, y habla acerca de los frutos de la carne (niños en Cristo) los cuales debemos evitar, como los celos, contiendas, disensiones, y aparte las disoluciones. A estos hay que ayudar a conocer la verdad y Dios les conceda arrepentirse para salvación, todo en misericordia, amor en Cristo Jesús y mucha oración. Dice la palabra de Dios:
De manera que yo, hermanos, no pude hablaros como a espirituales, sino como a carnales, como a niños en Cristo.
Os di a beber leche, y no vianda; porque aún no erais capaces, ni sois capaces todavía,
porque aún sois carnales; pues habiendo entre vosotros celos, contiendas y disensiones, ¿no sois carnales, y andáis como hombres?
Porque diciendo el uno: Yo ciertamente soy de Pablo; y el otro: Yo soy de Apolos, ¿no sois carnales? (1 Corintios 3:3-4).
Por eso el apóstol Pablo, les les decía antes de llegar, ?¿Cómo deseaban que llegara? Hay ocasiones que hay que reprender, otras reprender duramente, otras la corrección se da con amor y otras restaurarlos con espíritu de mansedumbre, todo conforme a la palabra de Dios. Dice la palabra de Dios:
¿Qué queréis? ¿Iré a vosotros con vara, o con amor y espíritu de mansedumbre? (1 Corintios 4:21).
El apóstol Pablo oraba y lloraba por ellos, por los que antes habían pecado y no se habían arrepentido de la inmundicia y fornicación y lascivia que habían cometido. Dice la palabra de Dios:
¿Pensáis aún que nos disculpamos con vosotros? Delante de Dios en Cristo hablamos; y todo, muy amados, para vuestra edificación.
Pues me temo que cuando llegue, no os halle tales como quiero, y yo sea hallado de vosotros cual no queréis; que haya entre vosotros contiendas, envidias, iras, divisiones, maledicencias, murmuraciones, soberbias, desórdenes;
que cuando vuelva, me humille Dios entre vosotros, y quizá tenga que llorar por muchos de los que antes han pecado, y no se han arrepentido de la inmundicia y fornicación y lascivia que han cometido. (2 Corintios 12:19-21).
Os exhorto amados y hermanas hermanos en Cristo Jesús, con las palabra de apostol Pablo: vestíos, pues, como escogidos de Dios,santos y amados, de entrañable misericordia, de benignidad, de humildad, mansedumbre, y de paciencia; soportándoos unos a otros, y perdonandonos de la manera que Cristo os perdonó, hacedlo vosotros. Dice la palabra de Dios:
Vestíos, pues, como escogidos de Dios, santos y amados, de entrañable misericordia, de benignidad, de humildad, de mansedumbre, de paciencia;
soportándoos unos a otros, y perdonándoos unos a otros si alguno tuviere queja contra otro. De la manera que Cristo os perdonó, así también hacedlo vosotros.
Y sobre todas estas cosas vestíos de amor, que es el vínculo perfecto.
Y la paz de Dios gobierne en vuestros corazones, a la que asimismo fuisteis llamados en un solo cuerpo; y sed agradecidos. (Colosenses 3:12-15).
Este artículo está escrito para la Honra y Gloria de Nuestro Padre y Jesucristo! Aleluya! Amén Amén Amén.
Mas ¿qué dice? Cerca de ti está la palabra, en tu boca y en tu corazón. Esta es la palabra de fe que predicamos:
que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo.
Porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación.
Pues la Escritura dice: Todo aquel que en él creyere, no será avergonzado.
Porque no hay diferencia entre judío y griego, pues el mismo que es Señor de todos, es rico para con todos los que le invocan;
porque todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo. (Romanos 10:8-13).
Si esta palabra tocó tu corazón y deseas hacer la oración de fe, puedes confesar con tu boca:
Padre Nuestro que estás en los cielos Santificado sea tu nombre, ante el Trono de la Gracia delante de nuestro Señor Jesucristo te pido que perdones mis pecados de obra u omisión y mis pecados que me son ocultos y acepto a tu Hijo Jesús de Nazaret como mi Salvador, escribe mi nombre y el de mi familia en el libro de la vida, creo que es tu Hijo amado, vino y dio su vida por mi, y resucitó al tercer día.
En el nombre de Cristo Jesús! Amén Amén Amén.
Gloria a Dios Padre! Gloria a Jesucristo! Aleluya! Amén Amén Amén.
Te Amo Jehová Dios y Padre de Nuestro Señor Jesucristo! Te Amo Jesucristo! Te Amo Espiritu Santo! Aleluya! Amén Amén Amén.
Gracias Papito Jehová! Gracias Amado Jesucristo! Gracias Espíritu Santo! Amén Amén Amén.
Toda la honra y gloria a Dios! Aleluya!




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