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¿Quién es Jesús? by Blanca Quiroga

  • Writer: Dra. Blanca Quiroga
    Dra. Blanca Quiroga
  • Nov 9, 2024
  • 19 min read

Este artículo está escrito para la Honra y Gloria de Nuestro Padre y Jesucristo! Aleluya! Amén Amén Amén.




Elaborado el 5 Febrero del 2023 by Dra. Blanca Quiroga.

Veníamos de regreso a casa de Houston, y ya había visto una revista que decía ¿JESUS - Who Do You Say That I Am? en la caja de una tienda, hasta le había tomado una foto, pero una semana antes al regreso de la Iglesia, había visto un panorámico que decía ¿Who is Jesus? - Read Matthew's Gospel, con el rostro de un niño leyendo una biblia.


Y llegamos a cargar gasolina y a comprar comida, para continuar con nuestro recorrido y que veo ahí esa revista y le dije a mi esposo me sorprendió verla y quise comprarla porque como algunos sabrán de niña en casa de mi padres papito Luis tenía una revista de National Geographic que hablaba del manto de nuestro Señor Jesús y yo de apenas 12 años empecé a leer, la cual era en inglés, que al ver esta revista deseo leerla.

En los servicios de oración habíamos leído los versículos bíblicos de nuestro Señor Jesucristo por varios días, todo lo que hablaba acerca de él conforme a la palabra de Dios y el testimonio que dieron de él los apóstoles, sus discípulos y los que estuvieron en contacto con él, como todos los sanados porque él recorrió muchos lugares y mucha gente lo siguió, Dios dio testimonio de él como su Hijo y dijo: a él oíd.


Y el desea que pongamos los ojos en él! dice la palabra de Dios: Puestos los ojos en Jesús.


Por tanto, nosotros también, teniendo en derredor nuestro tan grande nube de testigos, despojémonos de todo peso y del pecado que nos asedia, y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante, 

puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, el cual por el gozo puesto delante de él sufrió la cruz, menospreciando el oprobio, y se sentó a la diestra del trono de Dios. (Hebreos 12:1-2).


Entendí no es quien digamos nosotros quien es, es "quien dice la palabra de Dios que él es". Porque todas las cosas para él fueron hechas y para él fueron sujetas. Jesús es el verbo hecho carne.


En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios. 

Este era en el principio con Dios. 

Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho. 

En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres. 

La luz en las tinieblas resplandece, y las tinieblas no prevalecieron contra ella. 

Hubo un hombre enviado de Dios, el cual se llamaba Juan. 

Este vino por testimonio, para que diese testimonio de la luz, a fin de que todos creyesen por él. 

No era él la luz, sino para que diese testimonio de la luz.

Aquella luz verdadera, que alumbra a todo hombre, venía a este mundo. 

En el mundo estaba, y el mundo por él fue hecho; pero el mundo no le conoció. 

A lo suyo vino, y los suyos no le recibieron. 

Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios; 

los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios.

Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad. 

Juan dio testimonio de él, y clamó diciendo: Este es de quien yo decía: El que viene después de mí, es antes de mí; porque era primero que yo. 

Porque de su plenitud tomamos todos, y gracia sobre gracia. 

Pues la ley por medio de Moisés fue dada, pero la gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo. 

A Dios nadie le vio jamás; el unigénito Hijo, que está en el seno del Padre, él le ha dado a conocer. (Juan 1:1-18).


Porque por cuanto la muerte entró por un hombre, también por un hombre la resurrección de los muertos, también en Cristo todos serán vivificados y a él fueron sujetas todas las cosas, luego el fin, cuando entregue el reino al Dios y Padre, cuando haya suprimido todo dominio, toda autoridad y potencia, dice la palabra de Dios:


Mas ahora Cristo ha resucitado de los muertos; primicias de los que durmieron es hecho. 

Porque por cuanto la muerte entró por un hombre, también por un hombre la resurrección de los muertos. 

Porque así como en Adán todos mueren, también en Cristo todos serán vivificados. 

Pero cada uno en su debido orden: Cristo, las primicias; luego los que son de Cristo, en su venida. 

Luego el fin, cuando entregue el reino al Dios y Padre, cuando haya suprimido todo dominio, toda autoridad y potencia. 

Porque preciso es que él reine hasta que haya puesto a todos sus enemigos debajo de sus pies. 

Y el postrer enemigo que será destruido es la muerte.

Porque todas las cosas las sujetó debajo de sus pies. Y cuando dice que todas las cosas han sido sujetadas a él, claramente se exceptúa aquel que sujetó a él todas las cosas. 

Pero luego que todas las cosas le estén sujetas, entonces también el Hijo mismo se sujetará al que le sujetó a él todas las cosas, para que Dios sea todo en todos. (1 Corintios 15:20-28).


Dios dio testimonio de su Hijo, 


El bautismo de Jesús,


Entonces Jesús vino de Galilea a Juan al Jordán, para ser bautizado por él. 

Mas Juan se le oponía, diciendo: Yo necesito ser bautizado por ti, ¿y tú vienes a mí? 

Pero Jesús le respondió: Deja ahora, porque así conviene que cumplamos toda justicia. Entonces le dejó. 

Y Jesús, después que fue bautizado, subió luego del agua; y he aquí los cielos le fueron abiertos, y vio al Espíritu de Dios que descendía como paloma, y venía sobre él. 

Y hubo una voz de los cielos, que decía: Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia. (Mateo 3:13-17).


Jesucristo es mi Hijo amado; a él oíd.


Entonces vino una nube que les hizo sombra, y desde la nube una voz que decía: Este es mi Hijo amado; a él oíd. (Marcos 9:7).

Y las palabras de vida eterna que nos dio fueron un mensaje de Dios para nosotros, Jesús no habló por su propia cuenta, el Padre que le envió, El le dio man

damiento de lo que había de decir y de lo que había de hablar:

Jesús clamó y dijo: El que cree en mí, no cree en mí, sino en el que me envió;

y el que me ve, ve al que me envió.

Yo, la luz, he venido al mundo, para que todo aquel que cree en mí no permanezca en tinieblas.

Al que oye mis palabras, y no las guarda, yo no le juzgo; porque no he venido a juzgar al mundo, sino a salvar al mundo.

El que me rechaza, y no recibe mis palabras, tiene quien le juzgue; la palabra que he hablado, ella le juzgará en el día postrero.

Porque yo no he hablado por mi propia cuenta; el Padre que me envió, él me dio mandamiento de lo que he de decir, y de lo que he de hablar.

Y sé que su mandamiento es vida eterna. Así pues, lo que yo hablo, lo hablo como el Padre me lo ha dicho. (Juan 12:44-50).


Nuestro Señor Jesús es el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo, dice la palabra de Dios:


El siguiente día vio Juan a Jesús que venía a él, y dijo: He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo. 

Este es aquel de quien yo dije: Después de mí viene un varón, el cual es antes de mí; porque era primero que yo. 

Y yo no le conocía; mas para que fuese manifestado a Israel, por esto vine yo bautizando con agua. 

También dio Juan testimonio, diciendo: Vi al Espíritu que descendía del cielo como paloma, y permaneció sobre él. 

Y yo no le conocía; pero el que me envió a bautizar con agua, aquel me dijo: Sobre quien veas descender el Espíritu y que permanece sobre él, ese es el que bautiza con el Espíritu Santo. 

Y yo le vi, y he dado testimonio de que este es el Hijo de Dios. (Juan 1:29-34).


Jesús es el Hijo del Hombre. Dios le dio la autoridad al Hijo,


Respondió entonces Jesús, y les dijo: De cierto, de cierto os digo: No puede el Hijo hacer nada por sí mismo, sino lo que ve hacer al Padre; porque todo lo que el Padre hace, también lo hace el Hijo igualmente.

Porque el Padre ama al Hijo, y le muestra todas las cosas que él hace; y mayores obras que estas le mostrará, de modo que vosotros os maravilléis.

Porque como el Padre levanta a los muertos, y les da vida, así también el Hijo a los que quiere da vida.

Porque el Padre a nadie juzga, sino que todo el juicio dio al Hijo,

para que todos honren al Hijo como honran al Padre. El que no honra al Hijo, no honra al Padre que le envió.

De cierto, de cierto os digo: El que oye mi palabra, y cree al que me envió, tiene vida eterna; y no vendrá a condenación, mas ha pasado de muerte a vida.

De cierto, de cierto os digo: Viene la hora, y ahora es, cuando los muertos oirán la voz del Hijo de Dios; y los que la oyeren vivirán.

Porque como el Padre tiene vida en sí mismo, así también ha dado al Hijo el tener vida en sí mismo;

y también le dio autoridad de hacer juicio, por cuanto es el Hijo del Hombre.

No os maravilléis de esto; porque vendrá hora cuando todos los que están en los sepulcros oirán su voz;

y los que hicieron lo bueno, saldrán a resurrección de vida; mas los que hicieron lo malo, a resurrección de condenación. (Juan 5:19-29).


El Hijo del Hombre es Señor del día de reposo. dice la palabra de Dios:


Y si supieseis qué significa: Misericordia quiero, y no sacrificio, no condenaríais a los inocentes;

porque el Hijo del Hombre es Señor del día de reposo. (Mateo 12:7-8).


Habla nuestro Señor Jesús sobre su venida, dice la palabra de Dios:


12 Mas él, respondiendo, dijo: De cierto os digo, que no os conozco.

13 Velad, pues, porque no sabéis el día ni la hora en que el Hijo del Hombre ha de venir. (Mateo 25:12-13).


Dice la palabra de Dios:


Pero Esteban, lleno del Espíritu Santo, puestos los ojos en el cielo, vio la gloria de Dios, y a Jesús que estaba a la diestra de Dios,

y dijo: He aquí, veo los cielos abiertos, y al Hijo del Hombre que está a la diestra de Dios. (Hechos 7:55-56).


Jesús es el Hijo de Dios y Rey de Reyes y Señor de Señores. Dice la palabra de Dios:


Y pusieron sobre su cabeza su causa escrita: ESTE ES JESÚS, EL REY DE LOS JUDÍOS.

Entonces crucificaron con él a dos ladrones, uno a la derecha, y otro a la izquierda.

Y los que pasaban le injuriaban, meneando la cabeza,

y diciendo: Tú que derribas el templo, y en tres días lo reedificas, sálvate a ti mismo; si eres Hijo de Dios, desciende de la cruz.

De esta manera también los principales sacerdotes, escarneciéndole con los escribas y los fariseos y los ancianos, decían:

A otros salvó, a sí mismo no se puede salvar; si es el Rey de Israel, descienda ahora de la cruz, y creeremos en él.

Confió en Dios; líbrele ahora si le quiere; porque ha dicho: Soy Hijo de Dios.

(Mateo 27:37-43).


Dijo el apóstol Pablo, que nuestro Señor Jesús a su tiempo mostrará el bienaventurado y solo Soberano, Rey de reyes y Señor de señores el único que tiene inmortalidad, que habita en luz inaccesible; a quien ninguno de los hombres ha visto ni puede ver, al cual sea la honra y el imperio sempiterno. Amén. Dice la palabra de Dios:


11 Mas tú, oh hombre de Dios, huye de estas cosas, y sigue la justicia, la piedad, la fe, el amor, la paciencia, la mansedumbre.

12 Pelea la buena batalla de la fe, echa mano de la vida eterna, a la cual asimismo fuiste llamado, habiendo hecho la buena profesión delante de muchos testigos.

13 Te mando delante de Dios, que da vida a todas las cosas, y de Jesucristo, que dio testimonio de la buena profesión delante de Poncio Pilato,

14 que guardes el mandamiento sin mácula ni reprensión, hasta la aparición de nuestro Señor Jesucristo,

15 la cual a su tiempo mostrará el bienaventurado y solo Soberano, Rey de reyes, y Señor de señores,

16 el único que tiene inmortalidad, que habita en luz inaccesible; a quien ninguno de los hombres ha visto ni puede ver, al cual sea la honra y el imperio sempiterno. Amén.

17 A los ricos de este siglo manda que no sean altivos, ni pongan la esperanza en las riquezas, las cuales son inciertas, sino en el Dios vivo, que nos da todas las cosas en abundancia para que las disfrutemos.

18 Que hagan bien, que sean ricos en buenas obras, dadivosos, generosos;

19 atesorando para sí buen fundamento para lo por venir, que echen mano de la vida eterna. (1 Timoteo 6:11-19).


El es el mesías, llamado el Cristo y el salvador. Dice la palabra de Dios:


Le dijo la mujer: Sé que ha de venir el Mesías, llamado el Cristo; cuando él venga nos declarará todas las cosas.

Jesús le dijo: Yo soy, el que habla contigo.

En esto vinieron sus discípulos, y se maravillaron de que hablaba con una mujer; sin embargo, ninguno dijo: ¿Qué preguntas? o, ¿Qué hablas con ella?

Entonces la mujer dejó su cántaro, y fue a la ciudad, y dijo a los hombres:

Venid, ved a un hombre que me ha dicho todo cuanto he hecho. ¿No será éste el Cristo?

Entonces salieron de la ciudad, y vinieron a él.

Entre tanto, los discípulos le rogaban, diciendo: Rabí, come.

El les dijo: Yo tengo una comida que comer, que vosotros no sabéis.

Entonces los discípulos decían unos a otros: ¿Le habrá traído alguien de comer?

Jesús les dijo: Mi comida es que haga la voluntad del que me envió, y que acabe su obra.

¿No decís vosotros: Aún faltan cuatro meses para que llegue la siega? He aquí os digo: Alzad vuestros ojos y mirad los campos, porque ya están blancos para la siega.

Y el que siega recibe salario, y recoge fruto para vida eterna, para que el que siembra goce juntamente con el que siega.

Porque en esto es verdadero el dicho: Uno es el que siembra, y otro es el que siega.

Yo os he enviado a segar lo que vosotros no labrasteis; otros labraron, y vosotros habéis entrado en sus labores.

Y muchos de los samaritanos de aquella ciudad creyeron en él por la palabra de la mujer, que daba testimonio diciendo: Me dijo todo lo que he hecho.

Entonces vinieron los samaritanos a él y le rogaron que se quedase con ellos; y se quedó allí dos días.

Y creyeron muchos más por la palabra de él,

y decían a la mujer: Ya no creemos solamente por tu dicho, porque nosotros mismos hemos oído, y sabemos que verdaderamente éste es el Salvador del mundo, el Cristo. (Juan 4:25-42).


El es llamado hijo de David el descendiente y el Señor que habla en los Salmos profetizando sobre él.


Libro de la genealogía de Jesucristo, hijo de David, hijo de Abraham. (Mateo 1:1).


Jehová da dominio al rey, proféticamente hablando de nuestro Señor Jesús. El es nuestro Señor. Dice la palabra de Dios:

Salmo de David.


1 Jehová dijo a mi Señor: Siéntate a mi diestra, Hasta que ponga a tus enemigos por estrado de tus pies.

2 Jehová enviará desde Sion la vara de tu poder; Domina en medio de tus enemigos. (Salmos 110:1-2).


Jesús es el camino la verdad y la vida, dice la palabra de Dios:


Le dijo Tomás: Señor, no sabemos a dónde vas; ¿cómo, pues, podemos saber el camino?

Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí.

Si me conocieseis, también a mi Padre conoceríais; y desde ahora le conocéis, y le habéis visto.

Felipe le dijo: Señor, muéstranos el Padre, y nos basta.

Jesús le dijo: ¿Tanto tiempo hace que estoy con vosotros, y no me has conocido, Felipe? El que me ha visto a mí, ha visto al Padre; ¿cómo, pues, dices tú: Muéstranos el Padre?

¿No crees que yo soy en el Padre, y el Padre en mí? Las palabras que yo os hablo, no las hablo por mi propia cuenta, sino que el Padre que mora en mí, él hace las obras.

Creedme que yo soy en el Padre, y el Padre en mí; de otra manera, creedme por las mismas obras.

De cierto, de cierto os digo: El que en mí cree, las obras que yo hago, él las hará también; y aun mayores hará, porque yo voy al Padre.

Y todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo.

Si algo pidiereis en mi nombre, yo lo haré. (Juan 14:5-14).


Cristo es nuestro abogado, dice la palabra de Dios:


Hijitos míos, estas cosas os escribo para que no pequéis; y si alguno hubiere pecado, abogado tenemos para con el Padre, a Jesucristo el justo.

Y él es la propiciación por nuestros pecados; y no solamente por los nuestros, sino también por los de todo el mundo.

Y en esto sabemos que nosotros le conocemos, si guardamos sus mandamientos.

El que dice: Yo le conozco, y no guarda sus mandamientos, el tal es mentiroso, y la verdad no está en él;

pero el que guarda su palabra, en éste verdaderamente el amor de Dios se ha perfeccionado; por esto sabemos que estamos en él.

El que dice que permanece en él, debe andar como él anduvo. (1 Juan 2:1-6).


Jesús es nuestro Juez , Dice la palabra de Dios:


8 Por lo demás, me está guardada la corona de justicia, la cual me dará el Señor, juez justo, en aquel día; y no sólo a mí, sino también a todos los que aman su venida. (2 Timoteo 4:8).

Los apóstoles cada día caminaban con él, aprendían y se sorprendían, y estaban faltos de entendimiento, ellos dieron testimonio de él, de su sacrificio en la cruz, para salvación de todos los hombres, su resurrección y como él se manifestó de forma presencial a ellos después de haber resucitado aún al apóstol Pablo tenía encuentros con el Señor.


Jesús nuestro Señor es nuestro intercesor. Dice la palabra de Dios:

En aquel día pediréis en mi nombre; y no os digo que yo rogaré al Padre por vosotros, (Juan 16:26).


Nuestro Señor Jesús es nuestro amigo fiel. Dice la palabra de Dios:


Vosotros sois mis amigos, si hacéis lo que yo os mando. (Juan 15:14).

Ya no os llamaré siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su señor; pero os he llamado amigos, porque todas las cosas que oí de mi Padre, os las he dado a conocer. (Juan 15:15).


Jesús es nuestro maestro, porque uno es vuestro Maestro, el Cristo, y todos vosotros sois hermanos. y uno es nuestro Maestro, el Cristo. Dice la palabra de Dios:


Pero vosotros no queráis que os llamen Rabí; porque uno es vuestro Maestro, el Cristo, y todos vosotros sois hermanos. 

Y no llaméis padre vuestro a nadie en la tierra; porque uno es vuestro Padre, el que está en los cielos. 

Ni seáis llamados maestros; porque uno es vuestro Maestro, el Cristo. 

El que es el mayor de vosotros, sea vuestro siervo. 

Porque el que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido. (Mateo 23:8-12).


Nuestro Señor Jesús es el buen pastor y la puerta de las ovejas, el buen pastor su vida da por las ovejas. Dice la palabra de Dios:


Volvió, pues, Jesús a decirles: De cierto, de cierto os digo: Yo soy la puerta de las ovejas. 

Todos los que antes de mí vinieron, ladrones son y salteadores; pero no los oyeron las ovejas. 

Yo soy la puerta; el que por mí entrare, será salvo; y entrará, y saldrá, y hallará pastos. 

El ladrón no viene sino para hurtar y matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia. 

Yo soy el buen pastor; el buen pastor su vida da por las ovejas. 

Mas el asalariado, y que no es el pastor, de quien no son propias las ovejas, ve venir al lobo y deja las ovejas y huye, y el lobo arrebata las ovejas y las dispersa. 

Así que el asalariado huye, porque es asalariado, y no le importan las ovejas. 

Yo soy el buen pastor; y conozco mis ovejas, y las mías me conocen, 

así como el Padre me conoce, y yo conozco al Padre; y pongo mi vida por las ovejas. 

También tengo otras ovejas que no son de este redil; aquellas también debo traer, y oirán mi voz; y habrá un rebaño, y un pastor. 

Por eso me ama el Padre, porque yo pongo mi vida, para volverla a tomar. 

Nadie me la quita, sino que yo de mí mismo la pongo. Tengo poder para ponerla, y tengo poder para volverla a tomar. Este mandamiento recibí de mi Padre. (Juan 10:7-18).


Nuestro Señor Jesús es la vid verdadera, dice la palabra de Dios:


Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el labrador.

Todo pámpano que en mí no lleva fruto, lo quitará; y todo aquel que lleva fruto, lo limpiará, para que lleve más fruto.

Ya vosotros estáis limpios por la palabra que os he hablado.

Permaneced en mí, y yo en vosotros. Como el pámpano no puede llevar fruto por sí mismo, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí.

Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer.

El que en mí no permanece, será echado fuera como pámpano, y se secará; y los recogen, y los echan en el fuego, y arden.

Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid todo lo que queréis, y os será hecho.

En esto es glorificado mi Padre, en que llevéis mucho fruto, y seáis así mis discípulos.

Como el Padre me ha amado, así también yo os he amado; permaneced en mi amor.

Si guardareis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor; así como yo he guardado los mandamientos de mi Padre, y permanezco en su amor. (Juan 15:1-10).


Nuestro Señor Jesucristo hombre es el mediador entre Dios y los hombres.


Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre,

El cual se dio a sí mismo en rescate por todos, de lo cual se dio testimonio a su debido tiempo. (1 Timoteo 2:5-6).


Jesús es el mediador de un nuevo pacto. Dice la palabra de Dios.


Ahora bien, el punto principal de lo que venimos diciendo es que tenemos tal sumo sacerdote, el cual se sentó a la diestra del trono de la Majestad en los cielos,

ministro del santuario, y de aquel verdadero tabernáculo que levantó el Señor, y no el hombre.

Porque todo sumo sacerdote está constituido para presentar ofrendas y sacrificios; por lo cual es necesario que también éste tenga algo que ofrecer.

Así que, si estuviese sobre la tierra, ni siquiera sería sacerdote, habiendo aún sacerdotes que presentan las ofrendas según la ley;

los cuales sirven a lo que es figura y sombra de las cosas celestiales, como se le advirtió a Moisés cuando iba a erigir el tabernáculo, diciéndole: Mira, haz todas las cosas conforme al modelo que se te ha mostrado en el monte.

Pero ahora tanto mejor ministerio es el suyo, cuanto es mediador de un mejor pacto, establecido sobre mejores promesas.

Porque si aquel primero hubiera sido sin defecto, ciertamente no se hubiera procurado lugar para el segundo.

Porque reprendiéndolos dice: He aquí vienen días, dice el Señor, En que estableceré con la casa de Israel y la casa de Judá un nuevo pacto;

No como el pacto que hice con sus padres El día que los tomé de la mano para sacarlos de la tierra de Egipto; Porque ellos no permanecieron en mi pacto, Y yo me desentendí de ellos, dice el Señor.

Por lo cual, este es el pacto que haré con la casa de Israel Después de aquellos días, dice el Señor: Pondré mis leyes en la mente de ellos, Y sobre su corazón las escribiré; Y seré a ellos por Dios, Y ellos me serán a mí por pueblo;

Y ninguno enseñará a su prójimo, Ni ninguno a su hermano, diciendo: Conoce al Señor; Porque todos me conocerán, Desde el menor hasta el mayor de ellos.

Porque seré propicio a sus injusticias, Y nunca más me acordaré de sus pecados y de sus iniquidades.

Al decir: Nuevo pacto, ha dado por viejo al primero; y lo que se da por viejo y se envejece, está próximo a desaparecer. (Hebreos 8:1-11).


El es nuestro sumo sacerdote, según el orden de Melquisedec dice la promesa por el ungido de Jehová el rey David, dice la palabra de Dios:



Juró Jehová, y no se arrepentirá: Tú eres sacerdote para siempre Según el orden de Melquisedec. (Salmos 110:4).


Porque todo sumo sacerdote tomado de entre los hombres es constituido a favor de los hombres en lo que a Dios se refiere, para que presente ofrendas y sacrificios por los pecados; 

para que se muestre paciente con los ignorantes y extraviados, puesto que él también está rodeado de debilidad; 

y por causa de ella debe ofrecer por los pecados, tanto por sí mismo como también por el pueblo. 

Y nadie toma para sí esta honra, sino el que es llamado por Dios, como lo fue Aarón.

Así tampoco Cristo se glorificó a sí mismo haciéndose sumo sacerdote, sino el que le dijo:

Tú eres mi Hijo, Yo te he engendrado hoy.

Como también dice en otro lugar: Tú eres sacerdote para siempre, Según el orden de Melquisedec.

Y Cristo, en los días de su carne, ofreciendo ruegos y súplicas con gran clamor y lágrimas al que le podía librar de la muerte, fue oído a causa de su temor reverente. 

Y aunque era Hijo, por lo que padeció aprendió la obediencia; 

y habiendo sido perfeccionado, vino a ser autor de eterna salvación para todos los que le obedecen; 

y fue declarado por Dios sumo sacerdote según el orden de Melquisedec. (Hebreos 5:1-10).


Jesús el nuestro gran sumo sacerdote, dice la palabra de Dios:


Por tanto, teniendo un gran sumo sacerdote que traspasó los cielos, Jesús el Hijo de Dios, retengamos nuestra profesión.

Porque no tenemos un sumo sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras debilidades, sino uno que fue tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado.

Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro. (Hebreos 4:14-16).


Nuestro Señor Jesús es nuestro juez y Señor, ante el tribunal de Cristo, porque todos compareceremos ante el tribunal de Cristo. Dice la palabra de Dios:


Nos juzgará en el dia del juicio, ante el tribunal de Cristo, es nuestro Juez.

Porque es necesario que todos nosotros comparezcamos ante el tribunal de Cristo, para que cada uno reciba según lo que haya hecho mientras estaba en el cuerpo, sea bueno o sea malo. (2 Corintios 5:10).


Jesús es nuestro Señor, dice la palabra de Dios:


Porque Cristo para esto murió y resucitó, y volvió a vivir, para ser Señor así de los muertos como de los que viven.

Pero tú, ¿por qué juzgas a tu hermano? O tú también, ¿por qué menosprecias a tu hermano? Porque todos compareceremos ante el tribunal de Cristo. (Romanos 14:9-10).


Palabras de Esperanza:


Dijo nuestro Señor Jesús, dice la palabra de Dios:

Yo y el Padre uno somos. (Juan 10:30).


Mas no ruego solamente por estos, sino también por los que han de creer en mí por la palabra de ellos, 

para que todos sean uno; como tú, oh Padre, en mí, y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros; para que el mundo crea que tú me enviaste. 

La gloria que me diste, yo les he dado, para que sean uno, así como nosotros somos uno. (Juan 17:20-22).


Te amo mi Dios Jehová y Padre! Te amo Señor Jesucristo! Te amo Espíritu Santo! Aleluya! Amén.

Gracias mi Dios Jehová y Padre!

Gracias amado Jesucristo! Gracias Espíritu Santo! Amén.


Bendice alma mía a Jehová! Aleluya! Amén.

Este artículo está escrito para la Honra y Gloria de Nuestro Padre y Jesucristo! Aleluya! Amén Amén Amén.

Si esta palabra tocó tu corazón y deseas hacer la oración de fe, puedes confesar con tu boca:

Gracias Padre por amarme tanto, ante el Trono de la Gracia perdona mis pecados y acepto a tu Hijo Jesucristo como mi Salvador, escribe mi nombre en el libro de la vida, creo que es tu Hijo amado, vino y dio su vida por mi, y resucitó al tercer día, y Jesucristo es mi Señor.

En el nombre de Cristo Jesús! Amén Amén Amén.

Gloria a Dios Padre! Gloria a Jesucristo! Aleluya! Amén Amén Amén.

Te Amo Jehová Dios y Padre de Nuestro Señor Jesucristo! Te Amo Jesucristo! Te Amo Espiritu Santo! Aleluya! Amén Amén Amén.

Gracias Papito Jehová! Gracias Amado Jesucristo! Gracias Espíritu Santo! Amén Amén Amén.

 
 
 

Comments


Bendiciones

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Dios les Bendiga en el nombre de Jesús de Nazaret Cristo. Amén

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#palabrasdeesperanza2020

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